Oriol Inglada: "Quiero que el BMX pueda dar más oportunidades a sus riders"
El creador español impulsa un Game of Bike con 16 riders que recupera un formato iniciado en su canal y lo convierte en una serie de competición que se extenderá hasta noviembre

Durante más de una década, Oriol Inglada ha contado el BMX desde dentro de YouTube . Empezó a montar en 2012 y encontró en la cámara una motivación para aprender trucos y documentar su evolución. Lo que inicialmente servía para pagar alguna pieza o una cámara mejor terminó convirtiéndose en un canal con más de 1,2 millones de suscriptores y una plataforma desde la que ha llevado el BMX en español a una audiencia difícil de alcanzar para una disciplina minoritaria.
Ahora quiere recorrer el camino contrario: sacar una idea nacida en internet y devolverla físicamente al BMX. El pasado 6 de septiembre, dentro de Extreme Barcelona, Inglada reunió a 16 riders para disputar el Insta360 Game of Bike Invitational, un torneo de eliminación directa construido alrededor de una fórmula que lleva mucho tiempo formando parte de su canal. Gaspar Guendulain, Edu Rodríguez, Místico, Stefan Atencio o Liam Andreo forman parte de un cuadro que enfrenta diferentes generaciones y estilos del BMX Street.
Pero la competición presencial fue solamente el principio. Todo el torneo fue registrado para transformarlo en una serie que se publicará durante el otoño en el canal de Oriol, con dos enfrentamientos semanales y una final prevista para noviembre.
MARCA Action habla con él sobre el proyecto, el dinero que reciben los riders, el papel de Insta360, la profesionalización del contenido y una pregunta que sobrevuela buena parte del BMX actual: ¿puede una audiencia digital ayudar a construir una industria más sostenible fuera de la pantalla?
De YouTube a construir su propio torneo
P. Llevas más de una década grabando BMX. ¿En qué momento dejas de pensar "quiero hacer un vídeo" y empiezas a pensar "quiero construir mi propia competición"?
R. Llevo más de una década documentando la cultura del BMX y la idea de crear mi propia competición siempre estuvo rondándome la cabeza. Hacia 2017 o 2018 ya soñaba con lanzar un evento o liga propia, pero, siendo honesto, en ese momento no tenía la madurez ni los recursos necesarios. Sabía que para hacerlo bien tenía que esperar. Ese momento llegó este pasado junio, cuando la organización del Extreme Barcelona me planteó gestionar la competición de BMX Street.
En lugar de limitarme a lo básico, decidí arriesgar con una doble apuesta: busqué el patrocinio necesario para la prueba oficial y, paralelamente, propuse crear un torneo de Game of Bike de máxima categoría para los riders. Inspirándome en el éxito del formato que lanzó Dennis Enarson a principios de año, vi la oportunidad perfecta para apoyar económicamente a los atletas y terminó naciendo esta competición.
P. El Game of Bike lleva mucho tiempo formando parte de tu canal. ¿Qué tenía ese formato para que decidieras recuperarlo y llevarlo a una escala mucho mayor?
R. Es un formato que conozco a fondo; varios de estos vídeos en mi canal superan el medio millón de visitas porque conectan muy bien con la gente. Decidí llevarlo a este nivel al ver la repercusión del torneo de Dennis Enarson a escala global. En la comunidad hispana (tanto en España como en Latinoamérica) hay un talento brutal, pero no disponemos de las mismas plataformas ni del apoyo que existe en Estados Unidos o el centro de Europa.
Tuve claro que si no tomaba la iniciativa de montar algo de esta magnitud para nuestra escena, nadie lo iba a hacer. Es el formato más visual, adictivo y perfecto para construir una serie que muestre el verdadero nivel del BMX en español.
En la comunidad hispana hay un talento brutal, pero no disponemos de las mismas plataformas ni del apoyo que existe en Estados Unidos o el centro de Europa
P. En 2018 organizaste aquel primer Game of Bike presencial y durante la pandemia incluso lo convertiste en una competición online con riders separados por miles de kilómetros. ¿Qué has aprendido de aquellas experiencias que está presente en esta edición?
R. De cada etapa he extraído una lección de adaptación. En 2018 no teníamos presupuesto y sacamos la primera edición presencial a base de ganas; en 2020, con la pandemia, logré adaptar la competición para enfrentar a riders separados por más de 10.000 kilómetros a través de la pantalla. Aquellas experiencias me dieron la madurez y las herramientas para perder el miedo a los grandes retos.
Pasar de coordinar duelos virtuales a conseguir el patrocinio, la infraestructura y la logística para juntar a 16 de las mayores estrellas hispanohablantes en un mismo espacio en Barcelona ha sido un salto histórico. La lección principal es que los límites solo existen hasta que te propones romperlos; si hay visión y trabajo, el apoyo acaba llegando.
P. Lo habéis definido prácticamente como un "Mundial de BMX" en formato eliminatorio. ¿Qué querías que tuviera este torneo que no encuentras en una competición convencional de Street o Park?
R. Quería aportar tres elementos clave que no se encuentran en los campeonatos convencionales de Street o Park:
Impacto y alcance digital: Las competiciones tradicionales suelen quedarse en el público presencial o en retransmisiones muy específicas. Este torneo está diseñado para generar millones de reproducciones en redes, llevando la imagen de los riders a una audiencia masiva.
Formatos entendibles para el público general: Muchas veces el sistema de puntuación con jueces en rondas de Park o Street resulta complejo para quien no practica el deporte. El Game of Bike tiene una mecánica tan sencilla como intuitiva: un rider ejecuta un truco y el rival debe replicarlo. Esa simplicidad lo vuelve accesible y atractivo para el público mainstream.
La pureza del cara a cara: Eliminamos la subjetividad de los jueces. Es un duelo directo entre dos deportistas donde prima la estrategia, la precisión y la respuesta bajo presión en tiempo real.
P. Hay 16 riders y perfiles muy diferentes: Gaspar Guendulain, Edu Rodríguez, Místico, Stefan Atencio, Liam Andreo... ¿Cómo construiste el cuadro? ¿Buscabas a los mejores, estilos diferentes, rivalidades o también enfrentamientos que funcionasen especialmente bien como contenido?
R. Diseñar el cuadro fue un verdadero rompecabezas. En el listado inicial tenía entre 25 y 30 candidatos y fue durísimo descartar. Buscaba un equilibrio entre trayectoria, mérito actual y, sobre todo, perfiles que se adaptasen al estilo de los módulos que teníamos en el evento. Hay riders increíbles en rondas de saltos o voladas en escaleras, pero para este formato necesitábamos especialistas en técnico sobre cajón y barandilla para garantizar el espectáculo.
También busqué que hubiera representación de diferentes países para reflejar la diversidad de la escena hispana —solo nos faltó algún representante que viniera desde México por cuestiones de agenda—. El objetivo final era juntar nivel, nombres consolidados y estilos que generaran cruces muy dinámicos.
Cuando el BMX también tiene que funcionar ante una cámara
P. El Game of Bike tiene una particularidad: cada rider propone un truco y obliga al rival a responder. Para alguien que no conoce el formato, ¿qué hace que sea tan atractivo y a la vez tan cruel?
R. Lo primero que hay que entender del Game of Bike es que ganar un cruce no te convierte automáticamente en "mejor rider" que tu rival; simplemente significa que has sabido ejecutar un truco que el otro no ha podido replicar en ese momento.
Es un formato profundamente psicológico y con unas reglas tan acotadas que resultan crueles. Sin embargo, ahí reside su mayor atractivo: ves la gestión de la presión en estado puro, cómo un rider al borde de la eliminación se saca un truco milagroso de la nada y se salva. Además, para el espectador es un juego totalmente transparente y fácil de entender.
P. ¿Qué enfrentamiento te sorprendió más cuando viste a los riders cara a cara? Sin desvelarnos quién gana, ¿hubo algún cruce que sobre el papel parecía claro y terminó rompiendo todos tus pronósticos?
R. Sin entrar en spoilers, el sorteo ya nos dejó un cruce de infarto desde el minuto uno: Álvaro Esquivel contra Edu Rodríguez en octavos de final. Ver ese enfrentamiento directo en la primera ronda —que es justo el primer episodio que acabamos de publicar— era algo que tranquilamente podría haber sido una gran final.
El nivel general del cuadro de 16 es una auténtica locura, con atletas españoles e internacionales a los que solo se les puede catalogar de bestias del BMX. Recomiendo a todo el mundo empezar por este primer duelo porque marca la vara de medir de lo que viene después.
P. Aquí compiten riders con repertorios muy distintos. ¿Puede un rider técnicamente menos completo eliminar a otro de mayor nivel simplemente sabiendo elegir sus trucos?
R. Totalmente. Ahí se genera siempre el debate en este tipo de torneos. Un rider con un repertorio quizás no tan amplio, si plantea una buena estrategia y consigue ejecutar trucos poco habituales en el momento preciso, puede eliminar a un rival superior sobre el papel.
Aun así, los participantes de esta edición tienen una sangre fría y un nivel competitivo tan alto que resulta muy difícil ganarles solo por astucia. En estos obstáculos la precisión manda, pero el formato siempre deja espacio para la sorpresa.
P. ¿Dónde está la frontera entre competir estratégicamente y pedir un truco únicamente porque sabes que el rival prácticamente no lo hace nunca?
R. Es una línea muy delgada. En el torneo buscábamos ver fluidez, trucos espectaculares y máxima emoción por encima de la especulación táctica, aunque es comprensible que cada deportista juegue con sus cartas.
En esta edición no pusimos jueces externos; el arbitraje lo ejercieron los propios riders por votación cuando surgía alguna duda sobre la ejecución de un truco. Para futuras ediciones quizás ajustemos alguna regla para premiar aún más la creatividad, pero en esta ocasión preferimos dar total libertad a los participantes.
P. Organizas el torneo, pero sigues siendo rider. Cuando estabas viendo los cruces, ¿hubo algún momento en el que pensaste: "Yo aquí habría pedido este truco"?
R. Aunque sigo siendo rider, con el tiempo he asumido de forma muy natural mi rol detrás de la cámara y en la dirección del proyecto. Hoy en día no me veo "bajando al barro" a competir a este nivel; me siento francamente cómodo produciendo y registrando todo lo que ocurre.
Fue una jornada de rodaje muy exigente, pero mi satisfacción ahora mismo pasa por crear el escenario adecuado para que sean otros los que se lleven el protagonismo y demuestren de lo que son capaces.
P. Todo se grabó con cámaras especiales, incluidas tomas 360º y perspectivas aéreas utilizando el palo invisible. ¿Diseñasteis también el cajón y la barandilla pensando en cómo iba a verse posteriormente la competición en pantalla?
R. La grabación íntegra se realizó con cámaras Insta360, lo cual fue fundamental para sacar adelante la producción con la calidad que exigía el evento. En cuanto a los módulos, el diseño del cajón tuvo su intrahistoria: quién los lo iba a hacer nos dejó tirados a última hora y tuvimos que reaccionar a contrarreloj.
Gracias a la ayuda de Albert, un rider de la escena, pudimos construir de forma artesanal un cajón que recreaba la forma de una cámara gigante. Conseguimos un elemento funcional de primer nivel para la competición que, además, integraba el patrocinio de forma muy orgánica en pantalla.
P. En BMX muchas veces un truco ocurre una sola vez. ¿Qué cambia para un creador poder registrar toda la escena y decidir el encuadre después?
R. En el BMX muchas acciones históricas o caídas espectaculares suceden en cuestión de milisegundos y, con cámaras tradicionales, si estabas encuadrando a un rider te perdías la reacción del que venía detrás.
Grabar en 360° cambia las reglas del juego porque literalmente tienes ojos en la espalda: registras absolutamente todo el entorno y decides el encuadre perfecto durante el montaje. Para la realización de este torneo ha sido una herramienta imprescindible.
P. Hay una decisión poco habitual: todos los participantes reciben dinero simplemente por competir y van acumulando 50 euros por cada eliminatoria, además de los 500 euros destinados al ganador. ¿Por qué era importante que nadie se marchara habiendo puesto su BMX y su físico gratuitamente al servicio del espectáculo?
R. Quería que el torneo tuviera un retorno económico real para los deportistas. Ajustamos la estructura de premios garantizando 50 € en metálico a cada uno de los 16 participantes solo por competir y aceptar el reto, además de 100 € para el tercer clasificado, 250 € para el subcampeón y 500 € para el ganador.
Asumí personalmente parte del presupuesto porque era prioritario que nadie se fuera a casa con las manos vacías tras haber arriesgado su físico ante miles de personas.
P. Hablas mucho de dignificar el trabajo del rider. ¿Crees que el BMX se ha acostumbrado demasiado a pedir a sus deportistas que compitan, graben contenido o promocionen marcas a cambio únicamente de producto o visibilidad?
R. Es fundamental romper el círculo vicioso que arrastra la industria del BMX desde hace años. Durante mucho tiempo se ha pretendido que el deportista entrene, compita, cree contenido y promocione marcas a cambio únicamente de material o "visibilidad".
Si las marcas y organizadores no invertimos capital directo en los riders, el deporte se estanca. Al aportar premios en metálico y crear eventos con difusión masiva, atraemos a nueva audiencia, generamos negocio para el sector y permitimos que el rider pueda profesionalizarse y vivir de su talento.
Si las marcas y organizadores no invertimos capital directo en los riders, el deporte se estanca
P. Si queremos que alguien pueda vivir del BMX, ¿qué falta más en España: dinero, marcas, estructuras profesionales o aprender a convertir mejor la atención que genera el deporte en ingresos para los propios riders?
R. Es la pregunta del millón. Bajo mi perspectiva, para que un deporte crezca primero tienen que suceder cosas que atraigan a nueva audiencia. Si hay más espectadores, se genera más negocio; si hay más negocio, entra más inversión y todo el sector vive mejor.
Hoy en día vivir del BMX es prácticamente un cuento de hadas en España. Pero si aprendemos a crear eventos que atraigan millones de miradas, las marcas —tanto de la industria como de fuera— querrán invertir. Ese es el primer paso indispensable.
De grabarse aprendiendo BMX a superar el millón
P. Cuando empezaste en 2012, YouTube era casi una herramienta para obligarte a progresar sobre la bici. ¿Reconoces todavía a aquel Oriol cuando miras lo que se ha convertido el canal?
R. Para nada. Cuando miro a ese Oriol de 2012 me cuesta creer todo lo que he construido dentro y fuera de la plataforma. Empezar en YouTube fue la decisión con más suerte de mi vida, pero el verdadero motor ha sido la constancia y el no rendirme nunca.
P. En una entrevista contabas que al principio ganar 20 o 50 euros algún mes ya te permitía pagar el teléfono, alguna pieza o ahorrar para una GoPro. ¿Qué fue más difícil: llegar a vivir del BMX o convencerte primero de que era posible hacerlo?
R. Tardé de 2012 a 2015 en convencerme internamente de que era posible, y de 2015 a 2016 en lograrlo. Sin duda, lo más difícil fue convencer a mi propia mente. Cuando rompes ese bloqueo mental y crees de verdad en el proyecto, las acciones y los resultados terminan llegando.
P. Has superado el millón de suscriptores hablando de un deporte que nunca ha tenido una audiencia comparable al fútbol, el baloncesto o el motor. ¿El gran aprendizaje es que el BMX era menos minoritario de lo que pensábamos o que internet permite que una comunidad pequeña deje de estar limitada por fronteras?
R. La clave ha sido mi capacidad para traducir un deporte muy técnico, underground y "core", a un lenguaje visual, accesible y entretenido para el gran público. He logrado abrir el BMX a una audiencia mainstream sin perder la esencia, demostrando que el deporte tiene un potencial masivo si se comunica de la forma adecuada.
P. También has tenido que aprender algo que muchos riders no necesitan: miniaturas, retención, títulos, algoritmos, patrocinadores, edición... ¿Cuánto queda hoy de rider y cuánto hay ya de empresario audiovisual en Oriol Inglada?
R. De rider sigue quedando la esencia, aunque este año ha sido complejo a nivel personal entre la paternidad, la reforma de mi casa y la gestión de proyectos, por lo que he montado menos de lo que me gustaría. Como empresario audiovisual, el crecimiento ha sido brutal: YouTube ha sido mi universidad.
He creado mi propia agencia, estoy escalando con marcas fuera del sector y aplicando todo ese aprendizaje al BMX.
P. ¿Alguna vez has sentido que el creador de contenido estaba creciendo más rápido que el rider y has tenido miedo de alejarte de aquello por lo que empezaste?
R. Sí, en el momento en que pasas a vivir de esto profesionalmente, la dinámica cambia. Cuando dedicas la mayor parte de tu día a conceptualizar, estructurar y editar contenido, es inevitable restar horas a simplemente salir a montar por placer. Intento aprovechar cualquier momento libre para desconectar y subirme a la bici sin cámaras de por medio.
P. Tu canal ha colaborado con riders como Courage Adams y has participado en proyectos alrededor de grandes eventos urbanos. ¿Qué has aprendido observando cómo construyen su carrera los riders que sí han conseguido vivir profesionalmente del BMX?
R. Hoy en día existen dos caminos válidos para vivir del BMX: el talento extraordinario (como el de Courage Adams, que combina un nivel atlético brutal con su marca personal para estar en el 0,01% mundial) o la construcción de una marca personal sólida a través del contenido.
Yo mismo me considero un rider promedio, pero he conseguido vivir de mi pasión gracias a la marca personal. A cualquier rider joven le diría que si no trabaja su marca personal, las marcas no apostarán por él, independientemente del nivel que tenga.
Yo mismo me considero un rider promedio, pero he conseguido vivir de mi pasión gracias a la marca personal
Una generación que ya no necesita elegir entre rider y creador
P. Durante mucho tiempo, dentro de los deportes de acción existió cierto prejuicio hacia el "youtuber". ¿Notas que esa frontera entre rider, filmer, creador y comunicador prácticamente ha desaparecido?
R. La percepción ha cambiado por completo. Hace años había cierto recelo hacia el perfil "youtuber", mientras que hoy en día todo el mundo comprende la necesidad de crear contenido y gestionar su presencia digital. La acogida de este Game of Bike por parte de la comunidad ha sido increíble. Si la escena se queda en el purismo tradicional, el deporte se estanca. Mira cómo el fútbol se ha adaptado a las nuevas plataformas con creadores y nuevos formatos; el BMX debe seguir ese mismo camino para no perder relevancia entre las nuevas generaciones.
P. Hoy un rider puede no ganar una gran competición y, sin embargo, construir una comunidad enorme alrededor de sus vídeos. ¿Estamos entrando en una época en la que la relevancia de un rider ya no depende únicamente de sus resultados deportivos?
R. Cien por cien. Hay dos perfiles muy claros: el atleta profesional enfocado a la alta competición y el creador con una gran comunidad detrás. Ninguno es mejor que el otro; lo verdaderamente crucial en la industria actual es la capacidad de generar relevancia e impacto, independientemente del camino elegido.
P. ¿Qué le dirías a un rider de 15 o 16 que tiene muchísimo nivel pero espera simplemente que una marca lo descubra?
R. Le diría que no se quede sentado esperando, porque pueden pasar diez años y no recibir ninguna llamada. Le aconsejaría que empiece a formarse y a subir contenido.
De hecho, tras el lanzamiento del torneo voy a anunciar el Inglada BMX Club, una iniciativa para mentorizar y ayudar a jóvenes riders a profesionalizar su contenido y conectar con patrocinadores para que los riders talentosos puedan tener más oportunidades.
P. ¿Cuál es el modelo que imaginas para que entren grandes marcas en BMX sin que el resultado parezca publicidad pegada al deporte?
R. Lo ideal es cuando las grandes marcas buscan alcance y presencia de producto integrada de forma orgánica y no invasiva en el contenido. Mientras que algunas marcas tradicionales del sector del BMX todavía muestran reticencias hacia los creadores de contenido, marcas de tecnología como Insta360 han entendido perfectamente el potencial de financiar propiedades de contenido completas que generan millones de impactos.
Del medio outsider al gran escaparate
P. El BMX ha crecido durante décadas gracias a revistas, vídeos, tiendas, canales de YouTube y medios especializados que hablaban el idioma de la escena. Trickon nació precisamente desde el core y ahora desarrolla MARCA Action dentro de un medio con una audiencia masiva. Tú has recorrido algo parecido desde otro lugar: empezaste grabando BMX para internet y hoy trabajas con grandes marcas y eventos. ¿Qué gana el BMX cuando esas dos realidades se encuentran y qué debería evitar para no perder su identidad?
R. La clave está en aportar valor real a la escena. Cuando medios de alcance masivo como MARCA y creadores de contenido unimos fuerzas, ganamos difusión sin perder el criterio técnico. Perderíamos la identidad si nos desviáramos hacia el sensacionalismo o si no respetáramos los códigos y el respeto que merece este deporte.
Cuando medios de alcance masivo como MARCA y creadores de contenido unimos fuerzas, ganamos difusión sin perder el criterio técnico
Lo que viene después del Game of Bike
P. El torneo ocurrió en un solo día, pero habéis decidido convertirlo en una serie que ocupará todo el otoño. ¿Por qué dosificar los cruces hasta noviembre en lugar de publicar una película completa?
R. Principalmente por dos motivos: primero, por la logística de producción de mi equipo de edición, ya que manejamos varios proyectos simultáneamente; y segundo, por la narrativa audiovisual y el ritmo que requiere el torneo. No sacamos un único vídeo largo ni una sola entrega a la semana: publicamos dos episodios semanales (cada viernes y cada sábado a las 18:00 hora española).
Este formato de emisión doble mantiene la expectación al máximo y genera un seguimiento continuo en la audiencia que una sola película de larga duración jamás conseguiría.
P. ¿Qué te interesa más cuando termine: que mucha gente haya visto quién gana o comprobar que el público empieza a seguir a riders que antes no conocía?
R. Lo que más me interesa es que, al terminar la serie, el público se quede con ganas de más. Si la gente pide una segunda edición, significará que la producción ha cumplido su objetivo, lo que automáticamente habrá servido para posicionar y dar visibilidad a riders que antes no eran tan conocidos.
P. Has hablado de crear una estructura de eventos periódicos. ¿El Game of Bike está pensado para repetirse?
R. Totalmente. Tengo muchísimas ideas en mente para dar el siguiente salto. En función de los resultados de esta edición, el objetivo lógico es escalar el formato a otras ciudades como Madrid o llevarlo directamente a Latinoamérica.
P. ¿Te imaginas una próxima edición fuera de Barcelona? ¿Madrid, Latinoamérica, una final internacional...?
R. Si tuviera presupuesto ilimitado preferiría no desvelar la idea para que no nos pisen el concepto, pero puedo asegurar que sería un hito histórico para los deportes de acción. Respecto al éxito del proyecto actual, sabré que ha funcionado si logramos reactivar el interés del público y si la comunidad exige unánimemente una nueva edición. Quiero agradecer a Marcos Heredia y a los equipos de Trickon y MARCA Action por el espacio para dar visibilidad a este deporte.



