Vuelven las olas: el norte de España despierta tras el verano
Los primeros swells de septiembre han devuelto sesiones de calidad a Galicia y el Cantábrico antes de entrar en los meses más consistentes del Atlántico

E l verano empieza a quedar atrás también en el agua . Después de los meses menos consistentes del calendario atlántico, septiembre ha dejado las primeras señales del cambio de temporada en las costas del norte de España. Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi vuelven a mirar hacia el Atlántico con otra expectativa: regresan los swells con mayor periodo y empieza una de las épocas más esperadas por los surfers.
No significa que cada día vaya a ser bueno ni que haya comenzado una sucesión de marejadas perfectas. El cambio es más sencillo: el Atlántico Norte comienza a recuperar actividad y las posibilidades de encontrar días de calidad aumentan respecto al verano.
Septiembre ya dejó las primeras pistas
En Galicia hubo jornadas que anticiparon ese cambio. A mediados de septiembre, por ejemplo, los partes registraron en puntos expuestos de A Coruña mar de fondo cercano a 1,5 metros y periodos alrededor de 13 segundos , parámetros mucho más interesantes para el surf que el pequeño mar de viento característico de muchos días estivales.
También Euskadi tuvo su aviso. El 14 de septiembre, Sopela disfrutó de una jornada que comenzó con viento del sureste ordenando las olas y terminó con una subida considerable del mar. No fue un día perfecto durante todas sus horas, pero sí otra señal de que el océano estaba empezando a cambiar de marcha.
La diferencia está precisamente en el periodo. Un swell generado lejos de la costa puede transportar mucha más energía que un mar local de tamaño aparentemente parecido. Cuando además coincide con el viento adecuado, los fondos funcionan y la marea acompaña, aparecen esas primeras sesiones que anuncian el otoño.
Empieza la temporada buena del norte
Octubre marca además una frontera bastante reconocible en el calendario del surf español. Galicia entra en uno de sus periodos de mayor consistencia , mientras País Vasco, Cantabria y Asturias comienzan a recibir con más regularidad la energía generada por las borrascas del Atlántico Norte.
Pero más mar no significa necesariamente mejor surf.
La dirección del swell , el periodo, la orientación de cada playa, la marea y, especialmente, el viento local siguen decidiendo si una previsión prometedora acaba convertida en una gran sesión o en un baño desordenado. Un cambio de viento en pocas horas puede transformar por completo el mismo banco de arena.
Y los propios fondos tampoco permanecen quietos. Tras meses con menor energía, los primeros swells importantes del otoño comienzan a mover nuevamente la arena, abriendo y cerrando picos a medida que avanza la temporada.
Por eso estas semanas tienen algo particular. Todavía quedan horas de luz, el agua conserva parte de la temperatura acumulada durante el verano y el Atlántico empieza a enviar señales de lo que viene después.
No es todavía invierno. Pero para los surfers de Galicia y el Cantábrico, el calendario acaba de entrar en una época completamente diferente.




