La suerte siempre sonríe a los mejores: ¡¡¡Carlsen, Carlsen, Carlsen!!!
El noruego gana el torneo Tepe Sigeman de Malmoe tras vencer al indio Erigaisi en los desempates de partidas relámpago y muerte súbita

Suerte y ajedrez parecen dos palabras incompatibles. Reflexionaba al respecto José Raúl Capablanca (1888-1942), tercer campeón del mundo de la historia, con una frase elocuente, “El buen jugador siempre tiene suerte”, que conecta en el tiempo con una mítica del golfista Gary Player: “Cuanto más entreno, más suerte tengo”. Esta es la fortuna del trabajo, la constancia, la disciplina, la fortaleza mental… Pero está también la otra, la de en una posición muy sencilla, sin apuro de tiempo, no ver una continuación que empata o gana la partida. Algo parecido a fallar un putt de medio metro sin caídas, subidas o bajadas muy pronunciadas. Y estos hados, duendes o como se llamen suelen beneficiar a los mejores y desde hace unos años a Magnus Carlsen , quien hoy, después de casi un año sin jugar torneos presenciales de ajedrez clásico (90 minutos + 40 minutos + 30 segundos adicionales por movimiento), se ha adjudicado el torneo Tepe Sigeman de Malmö (Suecia) tras alcanzar en la cabeza de la clasificación al indio Arjun Erigaisi y superarle en los desempates de partidas relámpago (1-1) y muerte súbita (1-0).
El campeón noruego afrontaba la séptima y última ronda de la competición con medio punto menos que Erigaisi y con los mismos que el prodigio turco Yagiz Kaan Erdogmus , de 14 años, 27º del mundo, su rival hoy. Carlsen necesitaba ganar de manera obligada y que el gran maestro indio no derrotase al estadounidense Andy Woodward, a priori un rival accesible.
Para el primer paso, el que dependía únicamente de él, Carlsen eligió la misma estrategia que Lasker empleó contra Capablanca en San Petersburgo 1914 . Simplificaciones y simplificaciones para que el rival, que no puede evitarlo y confiado en las tablas, termine equivocándose. Dicho y hecho y el número uno cambió las damas en la jugada 6 y todo el material pesado antes de la 23. Igualdad absoluta hasta el movimiento 50, con un final de rey, alfil y cuatro peones contra rey, caballo y cuatro peones. Todo parecía encaminado al reparto del punto y a los dos en la orilla del segundo y tercer puesto de la clasificación final. Una orilla de un mar que tenía un pequeño agujero negro en el que cayó Erdogmus cuando en vez de avanzar su peón pasado retrocedió el rey.
El turco, con minuto y medio en el reloj, retrocedió con su rey a e7, y eso fue poner los clavos en el ataúd de la derrota. Con 50...f4 51.Ab7 a5 52.bxa5 bxa5 53.Rb5 Re7 54.Rxa5 Cc5 55.Ad5 Rf6 56.Rb4 Cxa4 57.Rxa4 f3, se conseguían las tablas. El resto fue un juego de niños para Carlsen quien logró la victoria nueve jugadas más tarde con 51.Rb5 f4 52.Ra6 f3 53.Rxa7 b5 54.g7 Cxg7 55.axb5 f2 56.Ah3 Ce6 57.b6 Cd4 58.b7 Cc6+ 59.Ra8, rinden. (1–0).
“No sabía que apertura jugaría Erdogmus, porque su ajedrez es muy versátil y casi toda la información proviene de sus partidas por internet”, declaró Carlsen . “Jugó muy bien, con ingenio y evitó varias trampas; mi ventaja era cosmética, y si él no se hubiera equivocado, por la falta de tiempo y los nervios, la partida habría terminado en tablas”, añadió.
Ahora todo quedaba al albur del duelo Woodward-Erigaisi. Este, como hizo el día anterior de manera positiva ante la china Jiner Zhu , arriesgó más de la cuenta en busca de un triunfo que le asegurara de manera matemática el primer premio. Una audacia que llegó a tanto y a quedar perdido en un final de rey, alfil y dos peones contra rey, caballo y tres peones, dos de ellos en las alejadas columnas ‘a’ y ‘h’. Al final, Erigaisi se salvó milagrosamente en una posición en la que normalmente cualquier jugador de élite hubiera encontrado la continuación ganadora. Woodward , en su Watergate particular , entre dos opciones posibles, escogió la “natural” que era por desgracia la mala. Unas salvadoras tablas para Erigaisi en 60 movimientos que le sirvieron para poder disputar a Carlsen los juegos de desempate.
En la lotería de las partidas relámpago (3 minutos + 2 segundos adicionales por movimiento), Carlsen era claramente el favorito . Ganó la primera y perdió la segunda, lo que hizo necesaria una tercera. Parecía que Erigaisi tenía una posición preferible en su momento, pero con 6 segundos en el reloj por 16 capturó un peón con su torre que permitió a Carlsen, después de perdonar en primera instancia, un recurso táctico que significaba el triunfo y el Tepe Sigeman .
“ Me costó mucho cambiar el "chip" del ritmo de juego clásico al relámpago. En la tercera jugué lento al principio, pero luego conseguí estabilizarme y ganar”, declaró la estrella nórdica antes de asistir a la ceremonia de clausura. “Me ha encantado la atmósfera del torneo y lo emocionante que ha sido el final: una experiencia fantástica”, concluyó un feliz Carlsen. Una experiencia, como casi siempre desde hace casi 15 años, fantástica para él.
Clasificación final: 1º, Carlsen (Noruega) y Erigaisi (India), 5; 2º, Erdogmus (Turquía) y Abdusattorov (Uzbekistán), 4; 5º, Van Foreest (Holanda), 3,5; 6º, Woodward (Estados Unidos), 3; 7º, Jiner Zhu (China), 2; 8º, Grandelius (Suecia), 1,5.



