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Werro gana la madre de todas las batallas en el 800

La suiza supera en una prodigiosa carrera a la británica Keely Hodgkinson y a la neerlandesa Femke Bol en la mejor final del campeonato

Tomás Campos458 palabras

Debía ser la mejor final del campeonato y a fe que lo fue, con tres titanes peleando por un oro de muchísimos quilates que se decantó del lado de la favorita Audrey Werro (1:54.81 y récord de los campeonatos) en detrimento de la heroína local, Keely Hodgkinson (1:55.01), y la poderosa 'outsider' Femke Bol (1:55.54) , que igualó el récord de Países Bajos de Ellen Van Langen, oro en Barcelona'92 con esa marca.

La suiza llegaba a la cita tras una polémica recalificación en semifinales que había soliviantado al sector más purista del atletismo pero a la hora de la verdad demostró una enorme madurez.

Sus méritos eran incuestionables. Y es que tras un invierno a la sombra de Keely Hodgkinson, a la que había visto de lejos en la final del 800 del Mundial indoor de Torun , se había rebelado en la reunión de la Diamond League en Estocolmo con un triunfo para la historia.

Ese 7 de junio, y tras ocho intentos previos infructuosos, la suiza de 22 años se imponía por primera vez a la británica con una marca (1:53.98) que la situaba tercera en el ranking de todos los tiempos, a sólo siete décimas de la checa Jarmila Kratochvílová , que tiene la plusmarca mundial desde 1983.

Un registro que incluso mejoraría (1:53.80) tres semanas después en el meeting de París , convirtiéndose en la primera atleta de la historia en correr dos veces por debajo del 1:54. Tras aquello, se convertía en la candidata número uno a batir el récord más viejo del atletismo.

Hodgkinson, por su parte, trataba de reeditar sus oros continentales de Múnich 2022 y Roma 2024 y para ello contaba con el aliento de miles de británicos que, hoy sí, casi llenaban las gradas del Alexander Stadium .

Quedaba, eso sí, la tercera pata de la mesa y no era nada desdeñable porque Bol había demostrado en apenas unos meses que podía ser una rival de cuidado si le tomaba la medida al 800 , rebajando su marca personal hasta unos interesantes 1:55.60, en la misma carrera en la que Werro corría en 1:53.80.

Con estas premisas, sólo podía salir algo grande. Werro y Hodgkinson rivalizaron por la cabeza de carrera los 300 primeros metros y finalmente fue la helvética la que tomó la delantera, pasando el 400 en 56.45.

Werro no dejó en ningún momento que la británica la superara, entrando primera en la recta de llegada y manteniendo su posición de privilegio pese a la bestial embestida de la atleta local , alentada sin descanso por unos 25.000 espectadores que acabaron tan decepcionados como orgullosos, tras presenciar una batalla que sitúa esta carrera por encima incluso del histórico triunfo de Jakob Ingebrigtsen en el 5.000 .

Audrey Werro, a la derecha, entra primera en la final de los 800 metros. LAPRESSE
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