María Pérez: "Palmisano es mi motivación, me ayuda a ser mejor”
La marchadora busca en la cita continental de Birmingham su segundo oro europeo, que defiende la italiana, a la que admira y con la que comparte amistad y rivalidad a partes iguales

Ha encontrado el equilibrio entre el disfrute y la motivación. María Pérez (Orce, 1996) busca en el Europeo de Birmingham su segundo oro continental, que defiende su amiga y rival Antonella Palmisano. La española, que atiende a MARCA desde Font Romeu, asegura que la italiana es ahora su gran motivación.
PREGUNTA. Resta una semana para el Europeo, la gran cita del año. ¿Cómo se encuentra?
R. Se me está haciendo largo, pero estoy tranquila, relajada, como siempre, descansando y entrenando bien.
P. Ha sido un año de muchos reconocimientos, por lo que la preparación ha incluido menos volumen. ¿Cómo ha repercutido eso en su estado de forma?
R. Sí, he asistido a más reconocimientos por varios motivos. Primero, creo que me lo he merecido y la otra vez no lo había disfrutado igual. Y también porque si yo voy a un evento se habla de marcha atlética y eso es bueno para el sector, para las nuevas generaciones. Y, pese a todo, ha sido un año muy regular, no he faltado a ningún entrenamiento. Si no fuera así, no hubiera competido a gran nivel en el GP Cantones ni hubiese hecho la marca que he hecho en Málaga. Mentalmente necesitaba bajar un poco el ritmo porque venía de cuatro años o más doblando y eso al final satura. Entonces estoy contenta y orgullosa.
Mentalmente necesitaba bajar un poco el ritmo porque venía de cuatro años o más doblando y eso al final satura. Pero estoy contenta y orgullosa
P. Doble medallista olímpica, cuádruple campeona mundial, campeona de Europa. ¿Cómo encuentra la motivación para seguir arriba?
R. Ahora es mucho más complicado mantener la motivación porque ya lo tienes todo, aunque eso te quita presión. Pero ahora tengo la suerte de que tengo una compañera, una rival, una amiga, una ídolo, que es Antonella (Palmisano), que es mi motivación, igual que yo para ella. Hemos entrenado varias semanas juntas este año. Ella me está ayudando a ser mejor deportista y mejor persona. La clave es encontrar el equilibrio entre la felicidad y la motivación. Cuando me faltaba la medalla olímpica, era una obsesión. O el Mundial. De los malos momentos, las descalificaciones, por ejemplo, de Eugene o Múnich, saqué algo bueno, otra María diferente y aprendí que no había que obcecarse con las cosas, que si tiene que llegar, llegará. Ahora creo que encuentro el equilibrio en el sentido de que disfruto los entrenamientos, aunque también sufro más. Aunque esa autoexigencia aún la tengo.
P. De hecho, Palmisano defiende el oro de Roma y ambas buscarán ese título. ¿Cómo se lleva eso? ¿Hay muchos piques?
R. Ella es muy exigente consigo misma. Si me preguntas quién me gustaría que ganara esa medalla si no fuera yo, te diría que Antonella. Con 35 años, ha hecho entrenamientos que yo no soy capaz de hacer y eso me deja alucinada porque tiene esa motivación. Ella me dice a veces 'Tienes que ver este culo por delante'. Tenemos ese cachondeo. Al final creo que es buscar esa motivación extra que no puedes encontrar en otros sitios.
P. ¿Son conscientes del ejemplo que supone esa sana rivalidad en una sociedad en la que parece que priman otros valores?
R. Hay cosas muy bonitas que me ha dado el deporte y una de ellas es la relación que tengo con compañeros como Álvaro Martín, Miguel Ángel López, Beatriz Pascual... En cuanto a Antonella, las dos somos tal cual dentro y fuera de la pista: bromeamos cuando tenemos que bromear y trabajamos cuando tenemos que trabajar. Somos muy parecidas, nos entendemos y tenemos esa misma manera de pensar. Desde pequeñas, las dos sabemos lo que es el esfuerzo, la constancia, la perseverancia... conceptos que creo que se han perdido en nuestra sociedad. Lo veo en los niños, las escuelas. No tienen las mismas ganas de esforzarse, quieren los resultados pronto. El compañerismo es uno de los valores olímpicos.
Desde pequeñas, tanto Antonella como yo sabemos lo que es el esfuerzo, la constancia, la perseverancia... conceptos que creo que se han perdido en nuestra sociedad
P. ¿Cómo valora el oro en el Nacional con récord de España, el único que le faltaba en pista?
R. Un test de 10 kilómetros te da mucha confianza y sinceramente no sabía que podría hacer esos ritmos porque no lo he tocado. Este año hemos trabajado mucho a ritmo constante. Así que estoy muy, muy motivada. Va a ser una carrera muy especial. Yo le digo a Antonella: 'Defiende tu corona, y a ver quién te la quita'.
Un test de 10 kilómetros, como el del Nacional, te da mucha confianza y sinceramente no sabía que podría hacer esos ritmos porque no lo he tocado
P. Se disputarán dos pruebas a la vez, el medio y el maratón, en categoría masculina y femenina. Serán más de 100 atletas en un circuito de 1 km con varios giros. ¿Cómo se gestiona eso?
R. Me preocupa porque vamos a ser muchos. Sinceramente igual me podéis ver marchando con algún hombre, igual que Antonella. Creo que eso a las mujeres del medio maratón nos puede beneficiar en algún momento. Siempre vas a estar enganchándote a alguien, es lo único positivo, que nadie va a estar solo. Creo que las primeras vueltas van a ser un poco caótico. También para los jueces, para los propios deportistas y para los entrenadores en el avituallamiento. Eso también me preocupa, el momento de avituallar
P. ¿Se aprende a convivir con el miedo a fallar, se ignora o ya no existe?
R. Siempre existe el miedo a que no salgan las cosas como uno quiere. Al final forma parte de este trabajo. Pero también se aprende. El miedo te hace ser más responsable en la toma de decisiones cuando compites y cada vez tengo menos miedo en ese aspecto. Es un regalo seguir compitiendo y disfruto de ello. Yo creo que todo el mundo tiene miedo, es parte de un instinto, pero estoy tranquila con el trabajo que he hecho. A día de hoy la presión es un arma de doble estilo, pero creo que el miedo es necesario, quizás más que miedo el respeto.
Siempre existe el miedo a que no salgan las cosas como uno quiere. Al final forma parte de este trabajo. Pero también se aprende
P. Si pudiera hablar ahora con esa María que pasó por momentos difíciles en su carrera, ¿qué le diría hoy?
R. Esta pregunta me la hice yo hace unos meses, el día de mi cumpleaños, mientras viajaba en tren. Yo, cuando me imaginaba con 30 años, me veía casada, con hijos... y no me veía en el deporte. Yo le diría a esa niña que siga con esos sueños, que, aunque sea muy estricta, que tendré que pedir perdón a muchas personas por haber ido hasta el límite, tiene que estar muy orgullosa de lo que ha hecho. Creo que nada ni nadie me puede reprochar nada. Porque en los malos momentos he intentado salir sola, con la ayuda de mucha otra gente, pero sola. En esas circunstancias muchos otros hubiesen tirado ya la toalla. Me siento orgullosa porque también estoy dejando atrás muchas otras cosas. Ya tengo 30 años, son muchos años en la élite, siempre hay alguien que te critica. Renunciamos a muchas cosas pero a mí ese sacrificio me merece la pena. Puedo estar muy orgullosa de lo que he dado al deporte y el deporte a mí, con el mérito de que lo he hecho todo sin salir de casa.



