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Tavares tapona a la historia con un récord gigantesco

El pívot del Real Madrid de 2,20 m está a dos tapones de superar a Fran Vázquez y establecer la nueva plusmarca en la Liga ACB. Lo tiene a tiro este domingo (12.30) ante el Burgos

José Luis Martinez Felipe1497 palabras

Edy Tavares tiene la historia al alcance de su mano . Nunca mejor dicho. Al pívot del Real Madrid le separan solamente dos tapones de superar los 738 que consiguió Fran Vázquez durante su carrera y que todavía permanecen como la mejor marca de todos los tiempos en la Liga Endesa. Una cifra que ha resistido durante años y que amenaza con cambiar de dueño ante la imponente presencia del gigante caboverdiano, que este domingo podría establecer una nueva plusmarca en el encuentro que enfrenta a los blancos ante el San Pablo Burgos (12.30 h) . Un tapón para igualar. Dos para reinar en solitario. La eternidad está a la vuelta de la esquina para un jugador que ha convertido la protección del aro en un arte.

Lo verdaderamente extraordinario de la persecución es la velocidad con la que Tavares ha construido semejante registro . Sus 737 tapones se reparten entre los 122 que consiguió durante sus tres temporadas en el Gran Canaria y los 615 que acumula desde su llegada al Real Madrid . Dos camisetas, dos etapas y una misma constante: convertir la zona en territorio prohibido para los atacantes rivales.

Una récord que parecía insuperable

El dato adquiere todavía más dimensión cuando se observa su rendimiento por encuentro. Tavares ha mantenido una media cercana a los 1,8 tapones por partido en su trayectoria en la competición. Una frecuencia demoledora que le ha permitido escalar hasta la segunda posición histórica y amenazar un récord que parecía insuperable de Fran Vázquez , pívot gallego de 2,11 metros que jugó 19 temporadas en ACB para, entre otros, Gran Canaria, Unicaja, Girona, Bilbao, Barça, Tenerife o Zaragoza.

Pero r educir el impacto de Tavares a los tapones que aparecen en la estadística sería quedarse en la superficie. Hay una diferencia importante entre un gran taponador y un jugador verdaderamente intimidatorio. El primero bloquea lanzamientos. El segundo consigue que muchos de esos tiros ni siquiera lleguen a producirse. Y ahí es donde el caboverdiano juega en otra dimensión.

Tirar cerca de él, una decisión de riesgo

Los 2,21 metros de Tavares, su envergadura, su extraordinaria coordinación y, sobre todo, su lectura de las acciones ofensivas convierten cada penetración rival en una decisión de riesgo. El base duda antes de atacar el aro, el atacante modifica su trayectoria para evitar encontrárselo y el jugador que consigue llegar a la pintura cambia el ángulo o la mecánica del lanzamiento. Algunos terminan renunciando a la penetración, otros se conforman con tiros más incómodos y no pocos prefieren dar media vuelta. Su sola presencia altera los ataques, condiciona las decisiones y obliga a los rivales a buscar soluciones diferentes.

Es una intimidación que, además, tiene consecuencias para todo el equipo. Sus compañeros pueden arriesgar más en las líneas de pase porque saben que detrás cuentan con una última protección. Los exteriores pueden presionar con mayor agresividad y los defensores tienen la seguridad de que, incluso si su primera línea es superada, todavía queda un gigante custodiando la zona . Tavares no solamente defiende el aro: cambia la manera de defender de los cinco jugadores que tiene alrededor.

Pablo Laso , que lo tuvo bajo sus órdenes cinco temporadas en el Real Madrid, desde la 2017-18 hasta la 2021-22 , conoce perfectamente los poderes del gigante . "Es un jugador que cambia partidos solo con su presencia . Genera muchos espacios, tapona, intimida... Cambia muchos tiros del rival. Es determinante, no hay otro como él en Europa".

Es un jugador que cambia partidos solo con su presencia. Genera muchos espacios, tapona, intimida... Cambia muchos tiros del rival. Es determinante, no hay otro como él en Europa

No es una percepción exclusiva de quienes han compartido vestuario con él. Su actual técnico, Pedro Martínez, que lo entrenó en el Gran Canaria cuando apenas tenía 19 años y lo dirigió durante las temporadas 2012-13 y 2013-14, además de enfrentarse posteriormente a él en numerosas ocasiones, también conoce de primera mano lo que supone tener enfrente a un jugador de semejante envergadura. "A los rivales los hace dudar y rectificar constantemente ", reconocía en 2018, antes de enfrentarse a él cuando dirigía al Baskonia .

Sergio Scariolo lo entrenó la pasada campaña en el Real Madrid y siempre puso en valor su carácter diferencial. "Lo que nos da Edy no nos lo puede dar nadie en el mundo FIBA" , aseguraba. El técnico italiano destacaba especialmente la pérdida de intimidación, tapones, capacidad para cambiar tiros y rebotes que supone su ausencia. Sin Tavares, su equipo necesita proteger colectivamente mucho más la pintura . Con él, buena parte de esa responsabilidad queda concentrada en un jugador capaz de abarcar un espacio que parece imposible para cualquier otro.

Algunos no tiran si estoy cerca y otros dan media vuelta atrás y eso me da confianza de que estoy haciendo las cosas bien. Me gusta cuando veo el miedo en la cara del atacante

El propio Tavares es perfectamente consciente de ese poder. Y no tiene reparos en reconocer el efecto psicológico que provoca en sus adversarios. "Noto que cuando estoy en pista los rivales hacen cosas diferentes" , explicaba en una entrevista con la revista Gigantes. Una confesión que resume como pocas el alcance de su influencia: no hace falta que el balón llegue a sus manos para que su presencia se haga notar.

La intimidación es lo que más le gusta

Pero hay otra declaración suya que retrata todavía mejor su personalidad y su manera de entender el baloncesto. "La intimidación es la parte de la defensa que más me gusta. Algunos no tiran si estoy cerca y otros dan media vuelta atrás y eso me da confianza de que estoy haciendo las cosas bien . Me gusta cuando veo el miedo en la cara del atacante", reconocía en una entrevista con El País.

No hay mejor descripción de lo que representa Tavares. El caboverdiano disfruta de ese instante en el que el atacante descubre que el camino hacia el aro está cerrado . De esa duda que aparece antes del lanzamiento, de ese balón que cambia de dirección o de ese rival que decide renunciar a una penetración que, ante cualquier otro defensor, habría intentado. Su mayor satisfacción no siempre llega cuando coloca un tapón, sino cuando consigue que el adversario ni siquiera se atreva a intentarlo.

A los rivales los hace dudar y rectificar constantemente

Los números, en cualquier caso, respaldan semejante dominio. Tavares ha terminado como máximo taponador de la Liga Endesa en ocho temporadas y ha convertido la protección del aro en una de sus grandes señas de identidad. En la campaña 2025-26 volvió a demostrarlo con 2,2 tapones por partido , además de ser elegido mejor defensor de la competición por sexto año consecutivo. Un reconocimiento que ha ganado en todas las ediciones desde la creación del galardón.

Puso ocho tapones ante el Casademont Zaragoza

Y si alguien necesita una demostración de hasta dónde puede llegar su intimidación, basta con recordar lo sucedido el 2 de noviembre de 2025 en Zaragoza. Tavares colocó ocho tapones ante el Casademont Zaragoza, igualando su mejor registro personal y firmando la actuación taponadora más destacada de la ACB en 18 años . Una exhibición que le permitió entrar en un selecto grupo en el que también figura el propio Fran Vázquez, autor de 12 tapones en un partido de la temporada 2006-07.

Hay otro dato que ayuda a entender la dimensión de su figura: Tavares ya ha superado a Fran Vázquez en la clasificación histórica de tapones de los playoffs. El madridista acumula 111 en apenas 69 partidos, frente a los 107 que consiguió el gallego en 104 encuentros. También posee el récord de tapones en finales, con 34. Es decir, en el escenario de máxima exigencia competitiva, su capacidad para proteger el aro ha sido todavía más determinante.

La cuenta atrás llega a su final

El desafío que tiene ahora delante es diferente. Los 738 de Fran Vázquez constituyen la frontera que separa a los grandes taponadores de la historia del hombre que puede convertirse en el número uno . El gallego estableció su récord a lo largo de una trayectoria que le llevó a defender varias camisetas y a convertirse en uno de los interiores más dominantes del baloncesto español. Tavares está a dos 'gorros' de alcanzarle y a tres de superarle. La cuenta atrás ha llegado prácticamente a su final .

Un tapón para igualar. Dos para hacer historia. El gigante de Maio está a las puertas de una conquista que premia una década larga de intimidación, regularidad y dominio de los espacios cercanos al aro. Fran Vázquez ha sido durante años el dueño del trono. Ahora, Tavares tiene la oportunidad de arrebatárselo . Aunque, a juzgar por lo que cuentan sus entrenadores y por lo que él mismo reconoce, hace tiempo que ya había conquistado algo más difícil que un récord: conseguir que sus rivales tengan miedo antes incluso de mirar al aro.

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