Galbiati, ídolo de masas en la celebración copera del Baskonia
El técnico italiano ha sido el más aclamado en la fiesta celebrada hoy en Vitoria

Dos días después de la hazaña lograda en Valencia ante el Real Madrid en la final de la Copa del Rey, el Kosner Baskonia ha celebrado este martes la consecución de este trofeo en su ciudad, Vitoria, donde más de 40.000 habitantes les han acompañado durante el tiempo que duraba el festejo.
Antes, en la ofrenda a la Virgen Blanca por los capitanes y Paolo Galbiati, apreciamos un detalle un tanto gracioso: Markus Howard apareció con una txapela vasca, indicando la adaptación del escolta norteamericano a la cultura.
Ya en el balcón de la plaza vitoriana, Tadas Sedekerskis, que no pudo jugar el torneo por lesión, ejerció de maestro de ceremonias y se animó a cantar el 'Ikusi Mendizaleak', una canción popular en euskera. Tras ello, sus compañeros, uno por uno, fueron presentados para poder llevarse la ovación correspondiente por parte de la marea baskonista.
Una celebración muy esperada
Posteriormente, la afición vitoriana dedicó cánticos a sus 'héroes': Omoruyi, con una canción iniciada por Rafa Villar y coreada por todos, se llevó una pequeña dosis de cariño al ritmo de 'Eugene es vitoriano'. El nigeriano, que termina contrato el próximo mes de abril, es uno de los buques insignia de este Baskonia.
También hubo tiempo para que las calles de Vitoria atronaran con un 'Por la mañana café, por la tarde ron, Paolo Galbiati hazme campeón', la canción fetiche de esta edición copera. El italiano, por su parte, agradeció las grandes muestras de cariño: "Es increíble ser baskonista, te amo afición".
Forrest y Luwawu-Cabarrot, aclamados
Asimismo, los aficionados vascos pidieron a Trent Forrest, MVP de la Copa, y Thimoté Luwawu-Cabarrot, su mejor jugador, que se quedasen. Ambos jugadores acaban contrato en junio y Baskonia peleará por retenerlos.
Galbiati se erigió como maestro de ceremonias y animó a los vitorianos a cantar el 'Celedón', el tema que abre sus fiestas en honor a la Virgen Blanca. Tres cohetes pusieron el fin de fiesta y los fuegos artificiales dieron por finiquitado un acto que se extendió durante unos 90 minutos.
Kurucs, silbado por una pequeña parte del público
Sin embargo, no todo iba a ser un cuento de hadas en esta celebración: Rodions Kurucs, que jugó el torneo infiltrado y arriesgó su salud, concretamente su tobillo izquierdo, para ayudar a sus compañeros, fue pitado por una parte minoritaria por temas extradeportivos, algo poco positivo de un homenaje que quedará para la retina del pueblo vitoriano.



