El caso Aday Mara: mejor jugar que litigar
La opinión de Jesús Sánchez

Es posible que cuando pase el tiempo se recuerde el 20 de octubre de 2026 como la fecha del debut de Aday Mara en la NBA . Sin duda, el pívot de 2,21 y 21 años es el jugador más ilusionante que ha dado el baloncesto español en los últimos tiempos, un 'unicornio' por su singularidad (sus características físicas y técnicas), un gigante que recuerda a los hermanos Gasol , por tamaño, clase y finura. Las comparaciones con los 'totem' no le hacen ningún bien, salvo que se lo tome como un estímulo, pero es placentero volver a pisar el territorio de los sueños. Aday parece el hombre destinado a cerrar en la selección la puerta de la nostalgia. Está llamado a liderar una generación de jugadores jóvenes con enormes posibilidades en los próximos años.
Aday va a poder jugar con los Thunder en San Antonio en su primer partido oficial. No sobra recordarlo. El Baloncesto Zaragoza le denunció en su día por incumplimiento de contrato y esgrime que es jugador suyo, aunque no viste de rojo desde mayor de 2023. Sostiene que Mara no pagó cláusula ninguna para liberarse. Está en su derecho de hacerlo, pero hacerlo en este contexto, en un momento tan significativo y esperanzador para el baloncesto español, chirría. Ese partido se está jugando en otra pista y quizá el Baloncesto Zaragoza saque un buen resultado. O no. También se podría debatir si es moralmente lícito exigir una cláusula de 700.000 euros a un jugador que cobraba auténtica 'calderilla': 600.000 euros brutos por siete temporadas.
¿A quién beneficia la polémica?
Para alguien que siente tanto al Zaragoza , que lleva tres años compitiendo en la NCAA sin problemas (a efectos del 'transfer' su club de procedencia, por llamarlo así, es Michigan Wolverines ) y que ha deslumbrado en la pretemporada con los Thunder , amenazarle con tantos decibelios con impedirle debutar en la NBA (el sueño de cualquier jugador de baloncesto) quizá sea legítimo legalmente pero queda feo. Reabrir el conflicto ahora no tocaba . A Aday no le hace falta el famoso transfer para jugar con los Thunder , como ya han dicho en la franquicia que fue campeona en 2025. El caso lleva su curso en los tribunales y allí se resolverá cuál es la naturaleza de su relación con el Zaragoza y el montante económico de la cláusula liberatoria. ¿A quién beneficia tanto fango? A nadie. Por la salud de todos, deberían llegar a un acuerdo amistoso. El Zaragoza defiende sus intereses pero ¿no sería mejor presumir de él que llevarle al juzgado? Y, por otro lado, seguro que a Aday no le interesa este ruido.
En la cancha, lo importante , Mara , con el que conviene ir transitando poco a poco sin renunciar a anhelar un crecimiento acorde a su fantástica dimensión como jugador, ha tenido la fortuna de acabar en Oklahoma City , donde se desarrolla bien el talento joven; donde, bien arropado, no tendrá demasiada carga; donde puede ser una alternativa (ofreciendo otras posibilidades de juego, poste bajo y mejor pase generador) a Holmgren y Hartenstein . Ha trabajado muy bien en verano y ha tenido partidos en pretemporada de extraordinaria efectividad, respondiendo a las expectativas y a la fascinación que habían ofrecido su enorme talla (en muchos sentidos), su puesto número 12 en el Draft y su último año universitario, coronado con el histórico título. Seguramente no le hace bien que le cataloguen de posible AntiWembanyama y al mismo tiempo es halagador estar en esta conversación con temática marciana.
El baloncesto español, que también saluda para la NBA a Baba Miller (otro jugador muy especial que debe ser capital para la selección) y a Sergio de Larrea (también ha aterrizado en la competición profesional de pie), que tiene a Hugo bien posicionado en Boston en el siempre difícil segundo año, que espera que Santi Aldama supere sus problemas físicos e inicia una nueva singladura deportiva con los Mavericks, tiene en Mara su primer gran proyecto de estrella NBA en años. Celebrémoslo. Mejor jugar que litigar.







