El drama de Lonzo Ball: al borde de la retirada... ¡con 28 años!
Más de 1.000 días de calvario y una carrera NBA al límite por culpa de su rodilla izquierda

Lonzo Ball, 28 años y una carrera marcada por las lesiones , estuvo a punto de pronunciar una despedida que habría estremecido a la NBA. El que fuera número 2 del Draft de 2017 habló en pasado de sus nueve años en la Liga y reconoció que siente que nunca llegó a alcanzar su techo . Sus palabras desataron inmediatamente los rumores de retirada , aunque horas después el propio jugador los frenó en seco: sigue esperando una llamada y quiere continuar jugando.
El motivo de fondo tiene nombre y apellido: su rodilla izquierda . Todo cambió en Chicago, cuando una lesión de menisco en la temporada 2021-22 terminó convirtiéndose en una pesadilla médica . Dos operaciones no solucionaron el problema y Ball llegó a pasar más de 1.000 días alejado de las pistas , perdiéndose por completo dos temporadas. En marzo de 2023 tuvo que someterse incluso a un trasplante de cartílago para tratar una rodilla que había llegado a estar en situación de 'bone-on-bone'.
Sus prestaciones se desmoronaron
La tragedia deportiva es que la lesión llegó cuando parecía haber encontrado su sitio . Tras firmar con los Bulls un contrato de cuatro años y 85 millones de dólares , Ball estaba siendo una pieza fundamental de un equipo que arrancó aquella temporada 27-13. Su defensa, visión de juego y capacidad para hacer de todo lo convirtieron en un base diferencial. El regreso, sin embargo, nunca devolvió al jugador que había deslumbrado en Chicago: después de más de dos años parado , sus prestaciones cayeron y la pasada temporada apenas promedió 4,6 puntos, 4 rebotes y 3,9 asistencias con Cleveland.
Ahora queda la imagen más dura: un jugador de apenas 28 años obligado a convivir diariamente con el dolor y las limitaciones de su rodilla. Ball admite que algunos días puede jugar y otros pierde incluso la capacidad de frenar con normalidad. Por eso sus palabras sonaron a despedida, aunque no lo sean todavía. Su carrera sigue abierta , pero aquella promesa que fue elegida segunda del Draft, seleccionada en el mejor quinteto de rookies y llamada a ser una referencia en la NBA lucha ahora contra algo mucho más poderoso que cualquier defensa: su propio cuerpo.



