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Hacer deporte no solo sirve para estar en forma: estos son sus beneficios para el cuerpo, el cerebro y la salud mental

Septiembre es el nuevo enero para recuperar las rutinas y volver a moverse después del verano, pero hacer deporte no debería ser solo una cuestión de peso o de físico

Diego Acedo795 palabras

Hay algo curioso que ocurre cada septiembre. Después de unas semanas en las que los horarios se desordenan, las comidas se improvisan, el gimnasio queda lejos y salir a correr a determinadas horas parece una actividad de riesgo por culpa del calor, l lega la vuelta a la rutina . Y con ella aparecen los buenos propósitos: comer mejor, dormir más, volver al gimnasio, empezar a correr o recuperar ese deporte que dejamos aparcado en junio. Septiembre tiene algo de enero, aunque con menos frío y bastante más cansancio acumulado.

Pero quizá hemos reducido demasiado el significado de hacer deporte. Lo hemos convertido en una herramienta para perder peso, ganar músculo, mejorar nuestra apariencia o conseguir que vuelva a cerrar aquel pantalón. Y sí, todo eso puede formar parte de los beneficios de la actividad física. Pero quedarse ahí es perderse una parte enorme de la historia. Mover el cuerpo también es una forma de cuidar la cabeza, el cerebro y nuestras relaciones con los demás.

La ciencia lleva años acumulando evidencia sobre los beneficios físicos de mantenerse activo, desde la salud cardiovascular hasta la prevención y el control de diferentes enfermedades . Pero también sabemos que el ejercicio tiene una relación directa con nuestra salud mental. Una gran revisión publicada en el British Journal of Sports Medicine que reunió 63 revisiones y más de 79.000 participantes encontró que el ejercicio se asociaba con una reducción de los síntomas de depresión y ansiedad. No hace falta convertir cada entrenamiento en una heroicidad: caminar, correr, montar en bicicleta, hacer fuerza, practicar yoga o realizar otras formas de ejercicio pueden formar parte de una vida físicamente activa.

El deporte también se entrena en la cabeza

Y hay otra parte que nos interesa especialmente: el cerebro. Hacer ejercicio no significa únicamente entrenar músculos. También supone poner en marcha un organismo que mantiene una relación constante entre cuerpo y cerebro. La investigación ha encontrado beneficios del ejercicio sobre la función cognitiva y diferentes procesos relacionados con la salud cerebral. Incluso se han estudiado cambios en estructuras como el hipocampo, una región fundamental para la memoria y el aprendizaje, aunque aquí conviene ser prudentes y no convertir cada hallazgo en la promesa de que el ejercicio "agranda el cerebro"». La evidencia es compleja y no todos los estudios encuentran los mismos efectos.

Pero hay algo que ningún reloj inteligente puede medir del todo bien: lo que ocurre alrededor del deporte. Una bici puede llevarte a hacer kilómetros, pero también puede llevarte a conocer gente. Un partido de pádel puede mejorar tu condición física, pero también puede convertirse en dos horas de conversación y risas con amigos. Apuntarte a un equipo significa asumir compromisos, compartir objetivos, aprender a ganar y perder y formar parte de un grupo. Una revisión sistemática sobre participación deportiva en adultos encontró precisamente beneficios relacionados con el bienestar psicológico y con aspectos sociales como la comunicación interpersonal, las relaciones y el sentimiento de pertenencia.

Por eso quizá este septiembre no deberíamos obsesionarnos tanto con qué deporte es el mejor . El mejor deporte puede ser, sencillamente, aquel que conseguimos mantener . Si te encanta levantar pesas, estupendo. Si prefieres correr solo escuchando música, también. Si disfrutas saliendo en bici, jugando al pádel con tus amigos, nadando, haciendo senderismo o apuntándote a un equipo, todo eso cuenta. La actividad física no tiene por qué parecerse a una sesión perfecta de gimnasio para ser beneficiosa. Y, de hecho, encontrar una actividad que disfrutemos puede ser una de las mejores estrategias para conseguir que deje de ser un propósito de septiembre y se convierta en una rutina.

Hay una frase del libro 'Inteligencia espiritual y deporte', de Francesc Torralba con Ismael Santos, que me parece especialmente interesante para entender esta última parte. Los autores hablan del deportista como un "explorador de límites" y recuerdan que el deporte obliga a enfrentarse a la incertidumbre, al cansancio, a la lesión, al error y a situaciones que no siempre podemos controlar. El entrenamiento puede mejorar nuestro cuerpo, pero también puede enseñarnos algo sobre nosotros mismos: cómo reaccionamos cuando algo no sale como esperábamos, cuánto somos capaces de perseverar o cuándo necesitamos aceptar nuestros propios límites. Como escribe Torralba, "el verdadero crecimiento no es en el plano físico, sino en el mental y en el espiritual".

Así que sí: septiembre puede ser un buen momento para volver al gimnasio. Para empezar a correr. Para sacar la bicicleta del trastero. Para reservar una pista de pádel. Para apuntarse a ese equipo que llevas meses mirando. O simplemente para caminar más . Pero quizá la razón más importante para hacerlo no esté delante del espejo. Está mucho más arriba: en la cabeza. Y también alrededor de nosotros, en las personas con las que compartimos el camino.

Una pareja, corriendo al aire libre.
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