Sol Buscio, psicóloga: "En una ruptura no sufre uno más que el otro, son dolores distintos..."
Cuando una relación se rompe puede sufrir tanto el que deja como el que es dejado

Uno de los momentos más complejos y difíciles de una relación afectiva o amorosa es cuando toca despedirse porque se rompe el vínculo. Es en ese momento en el que empieza el sufrimiento, el dolor y las preguntas sin respuesta. Es en ese momento en el que muchas personas se dicen a sí mismas que ellos son los que están sufriendo mientras, la otra parte, no lo hace (al menos) en la misma medida. Normalmente, tendemos a creer que el que deja la relación sufre menos pero, para la psicóloga Sol Buscio, este dolor sí puede existir aunque se manifiesta de forma diferente: "Para mí no hay uno que sufra más que el otro, son dolores distintos con tiempos distintos..."
Por qué son dolores diferentes
Si estás atravesando un momento de ruptura, probablemente, creas que este dolor no es diferente, sino que en la otra parte no existe. Si además eres la persona a la que han dejado, este sentimiento sea aún mayor. Pero la especialista citada menciona que sí que puede sufrir el que deja, aunque de un modo diferente.
El dolor de la persona que es abandonada es evidente. Esta persona pasa por un estado de shock, un golpe en la autoestima al no ser lo que la otra persona quiere en su vida y la obligación de rehacer su vida sin haberlo elegido por decisión propia. Es una sensación de que el mundo se te para de golpe y, en muchas ocasiones, sin esperarlo.
Pero, quien toma la decisión , también puede atravesar otra clase de dolor. Seguramente, ese abandono no surja de la nada, sino de meses de angustia, dudas e insomnio provocado por no saber si es la decisión correcta la que va a tomar. Muchas veces, este sentimiento, va acompañado de culpa por causar dolor en alguien que, todavía quiere.
No es recomendable comparar el dolor
Comparar el dolor no suele ser lo recomendable ya que, como cita la experta en su publicación de Instagram, "no hay un ganador" del dolor. De hecho, el dolor no se mide porque puede haber diversas formas de sentirlo y, por supuesto, tiempos distintos .
Por ello, conviene pensar en qué clase de dolor sufre cada uno y entender que ambos pueden ser complejos de lidiar. Porque es duro tener que reconstruir una vida cuando no lo has elegido pero, también, puede ser complicado cargar con el peso y la culpa de haber tomado la decisión que consideras correcta cuando probablemente no querías tomarla.


