Álvaro Fernández, farmacéutico: "El agua sola puede arrastrar parte del polvo y la suciedad, pero no limpia bien el cuero cabelludo..."
La moda de no usar champú podría derivar en problemas para tu salud

La higiene puede ser un tema de debate ya que cada uno cree que hay una forma u otra de mantenerla en un nivel óptimo y positivo. Al margen de lo que cada uno considere, sin embargo, es importante comprender que hay ciertos puntos que no podemos pasar por alto. Lavarnos los dientes tras cada comida, usar desodorante o lavarnos el cabello con champú. Sin embargo, esta última ha entrado en cierta cuestión debido a los aditivos y añadidos que llevan muchos productos de cosmética y limpieza corporal, como el champú. Sin embargo, este elemento según Álvaro Fernández, farmacéutico, es esencial en nuestra rutina de higiene.
El motivo por el que el agua por sí sola no sirve
La idea es buena y positiva, la de eliminar los sulfatos y aditivos que puedan ser dañinos para nuestro organismo de nuestra rutina de higiene personal. Sin embargo, eliminar el champú no debe ser una opción.
El agua puede servir para arrastrar parte del polvo y la suciedad que están en nuestro pelo y cuero cabelludo, pero lo cierto es que por sí sola no limpia bien , sobre todo el cuerpo cabelludo. El motivo es que, esta zona de la cabeza, puede tener sebo que es, en esencia, grasa. Y esa grasa el agua no la consigue arrastrar del todo.
El champú se convierte en el elemento esencial para limpiar en profundidad el cuero cabelludo porque contiene tensioactivos , que son unas moléculas que se unen a la grasa y ayudan a que esta sea eliminada al aclarar con agua tibia.
Cómo escoger el champú idóneo
Es normal que te preocupe la cantidad de sulfatos y la idoneidad de un producto tan básico de nuestra rutina como lo es el champú. Por ello, es necesario tener en cuenta los consejos de los expertos para escoger un producto respetuoso y sin sulfatos.
Lo primero es saber cómo identificar los ingredientes correctos , evitando los sulfatos agresivos (como sodium lauryl sulfate o sodium laureth sulfate), que provoquen sequedad e irritación de la barrera de la piel. Además, debes localizar los tensioactivos suaves que deriven del azúcar (glucósidos), aminoácidos (glucamatos) o de origen vegetal; que limpian sin alterar el pH.
Por último, es recomendable que se elija el champú según el tipo de cuero cabelludo , siendo conscientes de cómo es el nuestro. Por ejemplo, si es sensible o seco, selecciona aquellos con agentes ultra suaves y humectantes; si es graso, busca fórmulas sin sulfatos pero con extractos reguladores o arcillas suaves. Es esencial que el champú se aplique principalmente en la raíz y se aclare una vez masajeado el cuero cabelludo.


