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Amapola Munuera, farmacéutica, sobre la anafilaxia escolar: “Si no hay personal formado ni protocolos unificados, no hay nada bajo control..."

Debemos ser conscientes del riesgo que puede suponer

Laura Fole496 palabras

Ahora que inicia un nuevo curso, los alumnos vuelven a las aulas y a los comedores escolares. Sin embargo, no existe un protocolo común y vinculante para una problemática de mucho riesgo, tal y como lo es la anafilaxia en los centros educativos de nuestro país. Por ello, la farmacéutica especializada en alergia alimentaria, Amapola Munuera, ha representado a la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex; trasladando la necesidad de crear un marco homogéneo que proteja a los menores con riesgo de anafilaxia en las aular. Un riesgo potencial para hasta 1 de cada 12 alumnos.

Qué es la anafilaxia escolar

La anafilaxia escolar es una reacción alérgica grave, repentina y potencialmente mortal que ocurre a un alumno dentro de un centro educativo. En concreto, los principales causantes son la leche, el huevo, los frutos secos, el pescado o las legumbres , pero no solo puede provenir de alimentos.

También se puede dar por la picadura de insectos, como las avispas o las abejas o, incluso, por el contacto con látex (globos o guantes) o ciertos fármacos. Normalmente, los síntomas suelen ser a nivel cutáneo, experimentar cierta dificultad a la hora de respirar , problemas en el sistema digestivo o en la circulación sanguínea.

En un colegio, si esto sucede, se debe usar el autoinyector de adrenalina en la cara externa del muslo de inmediato ante sospecha o duda, en caso de tenerlo. Además, se debe avisar al 112 , de forma urgente e inmediata tras aplicar el tratamiento. Además, se debe seguir un protocolo individualizado del alumno y coordinado con la familia y en el centro médico.

Las cinco claves para un protocolo eficaz

Para la experta citada, existen cinco claves para elaborar un protocolo eficaz y legalmente sólido frente a la anafilaxia escolar. Lo primero y principal es que se realice un plan individualizado y cada alumno tenga una ficha escolar de salud. El colegio debe coordinarse con la familia mediante una entrevista inicial para recoger la historia médica, alérgenos a evitar y pautas de rescate previstas.

El segundo punto esencial es el control de los alérgenos, el entorno seguro y la prevención integrada de riesgos , exigiendo un control riguroso de la contaminación cruzada en el comedor escolar. El objetivo es adaptar las actividades sin recurrir jamás a la exclusión o aislamiento del menor. Ante una anafilaxia, se debe tener la adrenalina autoinyectable , el que es el único tratamiento de primera línea y su administración no debe sufrir demoras para que sea eficaz. La medicación para cada alumno debe estar custodiada en un punto reconocido por todo el personal del centro y nunca bajo llave.

El personal del centro debe estar formado para reconocer los signos de anafilaxia a tiempo y saber aplicar la técnica de autoinyección de adrenalina de seguridad. Además, es necesario que se realice un protocolo de emergencia y una cadena de socorro ante la aparición de los primeros síntomas graves o de rápida progresión.

La alimentación en los colegios debe ser rigurosa y estricta por seguridad
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