Amapola Munuera, farmacéutica, sobre la anafilaxia escolar: “Si no hay personal formado ni protocolos unificados, no hay nada bajo control..."
Debemos ser conscientes del riesgo que puede suponer

Ahora que inicia un nuevo curso, los alumnos vuelven a las aulas y a los comedores escolares. Sin embargo, no existe un protocolo común y vinculante para una problemática de mucho riesgo, tal y como lo es la anafilaxia en los centros educativos de nuestro país. Por ello, la farmacéutica especializada en alergia alimentaria, Amapola Munuera, ha representado a la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex; trasladando la necesidad de crear un marco homogéneo que proteja a los menores con riesgo de anafilaxia en las aular. Un riesgo potencial para hasta 1 de cada 12 alumnos.
Qué es la anafilaxia escolar
La anafilaxia escolar es una reacción alérgica grave, repentina y potencialmente mortal que ocurre a un alumno dentro de un centro educativo. En concreto, los principales causantes son la leche, el huevo, los frutos secos, el pescado o las legumbres , pero no solo puede provenir de alimentos.
También se puede dar por la picadura de insectos, como las avispas o las abejas o, incluso, por el contacto con látex (globos o guantes) o ciertos fármacos. Normalmente, los síntomas suelen ser a nivel cutáneo, experimentar cierta dificultad a la hora de respirar , problemas en el sistema digestivo o en la circulación sanguínea.
En un colegio, si esto sucede, se debe usar el autoinyector de adrenalina en la cara externa del muslo de inmediato ante sospecha o duda, en caso de tenerlo. Además, se debe avisar al 112 , de forma urgente e inmediata tras aplicar el tratamiento. Además, se debe seguir un protocolo individualizado del alumno y coordinado con la familia y en el centro médico.
Las cinco claves para un protocolo eficaz
Para la experta citada, existen cinco claves para elaborar un protocolo eficaz y legalmente sólido frente a la anafilaxia escolar. Lo primero y principal es que se realice un plan individualizado y cada alumno tenga una ficha escolar de salud. El colegio debe coordinarse con la familia mediante una entrevista inicial para recoger la historia médica, alérgenos a evitar y pautas de rescate previstas.
El segundo punto esencial es el control de los alérgenos, el entorno seguro y la prevención integrada de riesgos , exigiendo un control riguroso de la contaminación cruzada en el comedor escolar. El objetivo es adaptar las actividades sin recurrir jamás a la exclusión o aislamiento del menor. Ante una anafilaxia, se debe tener la adrenalina autoinyectable , el que es el único tratamiento de primera línea y su administración no debe sufrir demoras para que sea eficaz. La medicación para cada alumno debe estar custodiada en un punto reconocido por todo el personal del centro y nunca bajo llave.
El personal del centro debe estar formado para reconocer los signos de anafilaxia a tiempo y saber aplicar la técnica de autoinyección de adrenalina de seguridad. Además, es necesario que se realice un protocolo de emergencia y una cadena de socorro ante la aparición de los primeros síntomas graves o de rápida progresión.



