El COVID-19 aún sigue haciendo daño a nuestro cerebro: se encuentran evidencias de que podría ser el causante de la fatiga persistente y la falta de movilidad
Un estudio canadiense relaciona algunos síntomas persistentes de la enfermedad con alteraciones en las células cerebrales

Un estudio apunta a una posible explicación para los síntomas de la covid prolongada. Investigadores del Centre for Addiction and Mental Health (CAMH) , en Canadá , han encontrado indicios de que esta enfermedad puede afectar a las células del cerebro que liberan dopamina, una sustancia relacionada con la motivación, el movimiento y algunos procesos de memoria.
Los científicos analizaron el cerebro de personas con COVID prolongado mediante una técnica de imagen que permite estudiar su actividad. Al comparar los resultados con los de personas sanas, encontraron niveles más bajos de un indicador relacionado con las neuronas que producen dopamina.
Este hallazgo podría ayudar a entender por qué algunos pacientes continúan sintiendo un cansancio intenso , falta de motivación, dificultades para recordar cosas o lentitud al moverse incluso meses después de haber superado la infección inicial.
Una posible pista para entender por qué el virus se prolonga
El equipo ya había observado anteriormente que las personas con COVID prolongado presentan niveles elevados de inflamación en el cerebro. Ahora, los resultados apuntan a una posible conexión entre esa inflamación y el daño en las células relacionadas con la dopamina . Sin embargo, los investigadores señalan que todavía queda trabajo por hacer para comprender por completo cómo se produce este proceso.
La importancia del descubrimiento está también en sus posibles aplicaciones. Hasta ahora, buena parte de la investigación sobre el virus se había centrado en la inflamación y en el sistema inmunitario. Estos resultados abren otra línea de investigación: estudiar si los tratamientos que actúan sobre la dopamina podrían aliviar algunos de los síntomas.
Los investigadores tienen previsto poner en marcha un ensayo clínico para comprobar si modificar la actividad de la dopamina puede mejorar la fatiga, la memoria y la motivación de los pacientes.
El estudio no significa que exista ya un tratamiento para COVID prolongado, pero sí aporta una posible pieza para entender una enfermedad que sigue afectando a muchas personas y cuyos mecanismos todavía no se conocen por completo.



