Maribel Tejada, doctora: "Una persona puede sentirse perfectamente bien y, aun así, presentar factores de riesgo cardiovascular..."
Es del equipo de Clínica Neleva

El riesgo cardiovascular parece una cuestión lejana cuando nos encontramos bien, hacemos deporte, somos jóvenes, tenemos un peso saludable, no tenemos estrés o llevamos una dieta equilibrada y sana. Sin embargo, es posible que pese a ello, estemos presentando riesgos o que tengamos una enfermedad del corazón que evoluciona sin síntomas evidentes y que, en algunos casos, la primera señal de que existe es un evento grave como un infarto o un ictus. Por ello, la doctora Maribel Tejada, de la Clínica Neleva, menciona que "una persona puede sentirse perfectamente bien y, aun así, presentar factores de riesgo cardiovascular."
Una revisión convencional no es suficiente
Una de las cosas que destaca la especialista es que una revisión habitual no suele ser suficiente, ya que el análisis convencional se centra en el colesterol total y los triglicéridos. Y, sí, estos parámetros son fundamentales para valorar la salud cardiovascular pero no son definitivos para tener en cuenta el riesgo real.
Algunos aspectos como la tensión arterial, la glucosa o la inflamación crónica de bajo grado también pueden verse alteradas sin que la persona presente ningún síntoma. El organismo compensa así estas alteraciones y, el cuerpo, sigue funcionando con normalidad pero la enfermedad avanza en la sombra.
Por ello, es necesario un enfoque preventivo y proactivo para ir más allá y comprobar si los parámetros concretos se encuentran dentro de los rangos considerados como normales. El análisis de los biomarcadores, por ejemplo, es una de las pruebas que pueden ayudarnos a tener una visión más amplia del estado de salud y que nos puede facilitar la identificación de alteraciones incluso antes de que se manifiesten.
La menopausia: un punto de inflexión
El riesgo cardiovascular no se mantiene de forma líneal a lo largo de toda nuestra vida, según los expertos citados, existen determinadas etapas en las que conviene prestar atención especial como, por ejemplo, en el caso de las mujeres cuando afrontan la etapa de la menopausia.
Los cambios hormonales de esta etapa de la vida pueden favorecer la aparición o el aumento de determinados factores de riesgo, por lo que resulta especialmente relevante prestar atención a estos. Una valoración más completa permite detectar cambios con antelación y adoptar medidas preventivas adaptadas a cada mujer.
Durante esta etapa es habitual observar cambios como un aumento del colesterol LDL, un descenso del HDL, un incremento de la grasa abdominal, mayor resistencia a la insulina y una elevación de la tensión arterial . Por este motivo, la transición menopáusica representa un momento especialmente importante para intensificar el control cardiovascular y revisar los principales factores de riesgo, incluso cuando no existen síntomas, tal y como señala la especialista.



