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Miquel Pino, mentor de empresarios: "El mayor enemigo de tu empresa puedes ser tú..."

El especialista explica por qué el propietario puede convertirse en el mayor freno

Laura Fole469 palabras

La vida de la persona que decide emprender su propio camino laboral, puede ser muy estresante a la par que emocionante y cargado de ilusión. Sin embargo, es una vida muy dura, cargada de horas de trabajo, compromiso, esfuerzos laborales y económicos constantes. Es por este motivo por el que el experto Miquel Pino, mentor de empresarios con más de treinta años de experiencia, explica cómo detectar cuándo el propietario se ha convertido en el cuello de botella de su propia empresa y qué hacer para dejar de serlo.

El problema de ser imprescindible

Uno de los mayores errores que cometemos, según el especialista, es creer que ser imprescindible para el funcionamiento de la empresa es una virtud. Cuando todo depende de una única persona, el negocio tiene un límite evidente que reside en la capacidad y el tiempo del propietario. Y, trabajar más, solo es un parche.

Para el especialista, no solo está ese problema, sino que también debemos poner el foco en el miedo. Miedo a perder un cliente, a que un empleado se equivoque o a que el trabajo no salga como el propietario espera. Ese temor puede llevar al empresario a supervisar absolutamente todo.

Las señales para identificar el problema

Para reconocer si nos hemos convertido en el cuello de botella de nuestra empresa, el especialista señala siete puntos que, de reunirlos, podría significar un problema para nuestra entidad y para nuestra salud laboral y mental.

El primero es identificar si todo tiene que pasar por ti . El equipo no debe esperar de forma constante tu aprobación porque las decisiones se acumulan y el trabajo se estanca, junto con la rentabilidad de esta. Además, no debes confundir delegar con repartir tareas , ya que asignar trabajo no significa transferir responsabilidades. Si el equipo no puede decidir, proponer o asumir responsabilidades, no es un equipo es una empresa que depende de un único responsable.

El momento en el que contrata para apagar fuegos , no estás contratando para gestionar una empresa, sino que lo haces con prisa y pensando en el corto plazo. Un contrato debe realizarse pensando en el largo plazo. Por otro lado, si notas que trabajas cada vez más horas sin generar más productividad ni rentabilidad , no estás mejorando ni avanzando; tu empresa está ante un problema.

También es necesario identificar si te cuesta negociar y esto te genera sobrecostes, ya que entonces debes aprender a desarrollar la habilidad principal del empresario. Busca también momentos para desconectar realmente , ya que así puedes aumentar también la capacidad de concentración, la creatividad y la eficiencia. Por último, debes ser capaz de identificar si trabajas mucho para lo que ganas , ya que mayor esfuerzo a menor beneficio y estrés, es una de las señales más claras de que algo no está funcionando.

El empresario puede ser el mayor obstáculo
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