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Neus Moya, podóloga: “El problema no es volver a los zapatos cerrados, sino hacerlo con un calzado que comprime el pie...”

El cambio de estación nos obliga a plantearnos los zapatos que llevamos

Laura Fole508 palabras

Volver a la rutina significa dar por finalizado el verano. Esto deriva en tener que volver también al trabajo, a las obligaciones y, aunque parezca aún lejano por las temperaturas, el regreso del zapato cerrado. Durante meses hemos utilizado las sandalias, el calzado abierto e, incluso, hemos ido descalzos por ahí pero, el invierno y la vuelta a la rutina nos obliga a cambiar eso. Este cambio, se refleja en síntomas para nuestros pies como rozaduras, ampollas, callos o presión en los dedos. La podóloga Neus Moya, menciona que el problema no es volver al zapato cerrado, sino " volver a ellos con un calzado que comprimen el pie o limitan el movimiento más de lo necesario."

¿Es el calzado 'barefoot' la solución?

Ante esta situación, muchas personas creen que el calzado barefoot es el recomendado e idóneo para pensar en la vuelta más cómoda y segura para nuestros pies y, aunque puede serlo, no tiene que funcionar del mismo modo para todos porque, tal y como dice la especialista, no todos los pies necesitan el mismo zapato. Aunque lo saludable es utilizar un calzado que respete la forma y el movimiento natural del pie, no todas las personas pueden hacer el cambio de la misma manera ni al mismo ritmo. El objetivo siempre debe ser recuperar unos pies capaces.

Otro de los pensamientos que pueden surgir es si es la talla correcta , aunque el hecho de que lo sea, no quiere decir que queden bien. La talla indica sobre todo la longitud del pie, pero no dice nada del ancho o el volumen. Dos zapatos de la misma talla, por tanto, pueden quedar muy diferentes por lo que comprar una talla más no siempre es la solución . Por ese motivo, también, debemos descartar la idea de que el zapato tiene que 'darse de sí' , ya que un zapato nuevo no debería doler hasta que el material ceda.

Es posible que, si ahora te aprieta, pienses que necesitas otra talla pero no tiene por qué significar que es la talla incorrecta. Influye también la forma del zapato o los calcetines que estés utilizando.

Qué mirar en un zapato nuevo

Si vas a incluir unos nuevos zapatos en tu armario para este otoño e invierno, es importante que tengas en cuenta ciertas características y cuestiones a la hora de hacerlo. Una de ellas es que tengas en cuenta que los dedos necesitan espacio para equilibrarte, estabilizarte y propulsarte; por lo que debemos encontrar los idóneos para ello.

Por otro lado, el ancho no siempre significa que sea adecuado. La anchura y la forma de la puntera deben ser adaptados a cada pie y tampoco conviene que sea excesivamente ancho. Por lo mismo, tampoco mayor sujección implica mayor protección , no debemos establecer relación entre estas dos cuestiones de forma necesaria.

Además, la suela rígida limita el movimiento por lo que impide que el pie se mueva con libertad, reduciendo la información que recibe del suelo; generando una mayor inestabilidad y hacer que el cuerpo busque compensaciones.

Escoger un buen calzado es esencial para la salud de nuestros pies
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