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¿Tu piel ha vuelto peor de vacaciones? Estas son las señales de que necesita un 'rescate' urgente

La combinación de sol, cloro, salitre y cambios de hábitos puede haber debilitado la piel durante las vacaciones y es ahora, con la llegada de septiembre, cuando sus efectos se hacen más visibles

Javier Fernández Borrell547 palabras

El verano deja recuerdos, pero también puede dejar una factura en la piel que empieza a hacerse evidente justo a la vuelta de las vacaciones. Después de semanas de exposición solar, baños en el mar y la piscina, altas temperaturas y cambios en la alimentación y las rutinas, el cutis puede aparecer más seco, áspero, apagado y sensible.

Es lo que desde Germaine Goya, centro de belleza situado en el barrio de Salamanca de Madrid, identifican como el llamado 'síndrome postvacacional' de la piel. Un conjunto de síntomas que pueden advertir de que la barrera cutánea se encuentra debilitada y necesita recuperar su equilibrio.

Las señales de que la piel pide auxilio

La primera alarma puede ser una sensación aparentemente sencilla: tirantez y sequedad que no desaparecen aunque se utilice crema hidratante. La piel puede sentirse acartonada o incómoda, especialmente después de la ducha o al final del día.

A esto puede sumarse la aparición de descamación o pequeñas placas secas, sobre todo en zonas como las cejas, las aletas de la nariz o el contorno de la boca. En algunos casos, estas áreas también pueden picar y mostrar una mayor tendencia a la irritación.

Hay una tercera señal especialmente significativa: que productos cosméticos que antes se toleraban perfectamente comiencen a provocar escozor, enrojecimiento o sensación de quemazón. Cuando la barrera cutánea está más frágil, la piel puede reaccionar con mayor intensidad incluso ante productos habituales.

El plan 'recovery' para recuperar la piel después del verano

Una vez detectadas estas señales, toca devolver al cutis los cuidados que necesita. El primer paso pasa por limpiar la piel y eliminar las células muertas, impurezas y rugosidades mediante la exfoliación, aunque si existe irritación o una sensibilidad elevada habrá que adaptar la intensidad para no agravar el problema.

La hidratación debe convertirse también en una prioridad. Hidratar la piel tanto por la mañana como por la noche ayuda a recuperar el confort y a mejorar progresivamente su aspecto, además de contribuir a mantener durante más tiempo el bronceado.

Y hay un producto que no debería desaparecer de la rutina con la llegada de septiembre: el protector solar. La protección frente a los rayos ultravioleta es necesaria durante todo el año y adquiere especial importancia cuando se utilizan activos como el retinol, que deben combinarse con una protección solar elevada.

Si después del verano han aparecido manchas, desde Germaine Goya recomiendan consultar con un especialista antes de recurrir a tratamientos por cuenta propia.

La recuperación empieza también en los hábitos

Los cosméticos no son la única herramienta para recuperar el buen aspecto de la piel. La alimentación y los hábitos de vida también forman parte del 'recovery' después de los excesos del verano.

Reducir el consumo de tabaco y alcohol y limitar los alimentos ultraprocesados y ricos en azúcares puede acompañar la recuperación de una rutina más saludable. En su lugar, se recomienda apostar por frutas y verduras que aporten carotenoides y vitamina C, además de mantener una adecuada ingesta de agua.

Porque si septiembre ha revelado una piel que parece más seca, apagada o reactiva de lo habitual, el espejo no miente: el verano puede haber dejado su huella. Recuperar su equilibrio pasa ahora por volver a una rutina constante de hidratación, protección y cuidados adaptados a sus necesidades.

La cara B del verano: la piel paga en septiembre la factura del sol, el cloro y el salitre. GLOBE COMUNICACIÓN
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