La realidad detrás de la llamada 'caspa': "No todas las descamaciones son lo mismo..."
Es posible confundir la caspa con la sequedad

A muchos nos ha pasado alguna vez eso de que aparezcan pequeñas partículas de color blanco en nuestro cuero cabelludo. Muchas veces tendemos a pensar que este es uno de los síntomas de la caspa pero, la realidad, es que puede haber otros motivos detrás de esta descamación de la piel de la cabeza. Aunque pueden ser similares, la caspa y la resequedad, no son lo mismo y tampoco se tratan de la misma manera. Pero, ¿cómo podemos aprender a diferenciarlo de cara a tratarlo de mejor manera?
La diferencia entre caspa y sequedad capilar
La caspa suele presentarse como escamas visibles o grasientas, que pueden ir acompañadas de picor. En muchos casos, está relacionada con el exceso de grasa o desequilibrio en el cuero cabelludo.
Por otro lado, la sequedad en el cuero cabelludo suele generas escamas más finas y sensación de tirantez o picor. Esta deriva de otros motivos pero podría agravarse notablente con el uso de agua caliente, el clima seco o el uso de productos agresivos en la zona del cuero cabelludo.
Por ese motivo es importante que se escojan de forma adecuada los productos que se van a utilizar en el cabello y, principalmente, aquellos que se usen en las zonas más cercanas a la piel de la cabeza.
La caspa suele surgir por varios motivos, como la proliferación de un hongo, el exceso de grasa o la inflamación. Las escamas suelen ser grandes, con abundante grasa e, incluso, amarillentas. Para tratarla, las recomendaciones principales es que se usen champús específicos con fórmulas con ingredientes activos como el ketoconazol, el piritionato de zinc, el ácido salicílico o el sulfuro de selenio. Además, es recomendable que evites los irritantes y que no uses ni agua caliente, ni frotes con fuerza la zona del cuero cabelludo al lavar o secar el pelo.
Por su parte, la sequedad capilar , suele generarse por falta de hidratación, la pérdida de los aceites naturales por el clima seco o los productos agresivos. Las escamas también son diferentes y son más pequeñas, blancas y finas; además de que el cabello se ve más opaco que uno saludable. Lo que suelen recomendar los expertos en este caso es que se lave el pelo con champús hidratantes y sin sulfatos que respeten el pH natural. En muchos casos, puede ser acertada la aplicación de nutrición extra con ingredientes como el aloe vera, la manteca de karité u otros en los largos del cabello. Para proteger la barrera cutánea, puedes complementar con sérums específicos para el cuero cabelludo que contengan niacinamida para retener la humedad.


