Un cinturón al alcance de Canelo, Haney y... Gombau
Adrián se ha proclamado campeón del WBC Youth tras ganar a su rival por K.O en el quinto asalto

A drián Gombau acaba de entrar en el Salón de la Fama del boxeo después de proclamarse campeón del WBC Youth , este cinturón está al alcance de los mejores: Canelo Álvarez y Devin Haney son nombres que resuenan y dan prestigio a este título. Gombau ahora coge el relevo para colocarse dentro del escenario como una de las mayores promesas con un récord de 8-0 e invicto.
Aunque empezó en el fútbol , descubrió su verdadera vocación al entrar a un gimnasio para descargar energía . El boxeo lo lleva en la sangre; su padre es su entrenador, mentor y máximo referente de disciplina. “Mi padre es un referente dentro del gimnasio. Lleva muchos años dedicándose al arte del boxeo y nos transmite mucha disciplina”, deslizó.
Tras más de 40 combates amateur , dio el salto al boxeo profesional porque se adaptaba mejor a su estilo pausado. El camino no ha sido fácil: requiere una enorme constancia y “saber decir que no a muchas cosas”. De hecho, preparó este último combate arrastrando una lesión. “Sufrí una fisura en el meñique. Estuve entrenando con solo una mano” , afirmó. En esos momentos difíciles, su esquina y su familia son su motor.
Sufrí una fisura en el meñique. Estuve entrenando con solo una mano”
Para Gombau, este deporte es un juego estratégico y táctico donde la salud mental representa “el 80% de la pelea”. Con el orgullo de haber ganado un título que está al alcance de pocos , su próximo objetivo es el campeonato de España a finales de año.
Alejado de los estigmas, se define como “un chaval que quiere cumplir sus sueños” y que demuestra que con trabajo, nada es imposible. El camino no siempre es firme, pero la clave del éxito de Adrián se resume en una cosa: trabajo. “Son muchísimos años de entrenamiento, de no saber si estás en el camino correcto hasta que te llega una oportunidad importante”, dijo. Sabiendo que todo ese esfuerzo da sus frutos. “Es ahí donde todo el esfuerzo realizado merece la pena” , concluyó.
Padre e hijo, juntos por un sueño común
Antes de que los guantes moldearan su destino y el ring le enseñara los valores del noble arte, el futuro de Daniel Gombau parecía escrito sobre el césped. Hubo un tiempo en que sus pasos perseguían un balón, era una época de promesas brillantes en las categorías inferiores del Atlético de Madrid. Bajo la pizarra de Antonio Vilches, aquel grupo de cadetes tocó el cielo al coronarse campeones de España.
El futuro era suyo. Jugaba de defensa, ya en el césped iba avisando de que le gustaba el contacto, era rápido y muy duro al intercambio. Ya en juvenil comenzaría a compaginar las botas con las dieciséis cuerdas , iniciando un romance con el boxeo que terminaría por ser definitivo.
Fue el propio destino, con su habitual y fría contundencia, el que terminó de inclinar la balanza. Una lesión temprana, ese fantasma que trunca los sueños de tantas jóvenes promesas, le obligó a colgar las botas antes de tiempo . Pero donde se cerró una puerta, se abrió un cuadrilátero. El boxeo no fue solo un plan B, sino que se terminó convirtiendo en el A.
Hoy, la vida de Daniel transcurre entre el aroma a cuero y sudor de su gimnasio, el Club Fabela. Allí pasa los días, entregado a la noble tarea de entrenar y enseñar, transmitiendo la disciplina y los valores que representan los deportes de contacto. Y lo hace con el mayor de los legados, compartiendo esa misma pasión, codo con codo, junto a su hijo Adrián, ya una de las mayores promesas.



