"Cuando el deporte abre las puertas, las barreras se hacen más pequeñas"
La carta a MARCA de Julio Blasco Fernández, ciclista Paralímpico del Club ABANCA RIAZOR, tras participar en la Vuelta Cicloturista a Ibiza Campagnolo

El récord de participación de ciclistas y la presencia de decenas de deportistas paralímpicos demuestran que, cuando la solidaridad, el compromiso y el deporte se unen, no existen barreras insuperables. La Vuelta Cicloturista a Ibiza Campagnolo ha vuelto a demostrar que el ciclismo es mucho más que un deporte. Es compañerismo, superación, esfuerzo, ilusión y, sobre todo, una extraordinaria herramienta para construir una sociedad más inclusiva.
La edición de este año ha sido histórica, con más de 700 participantes y una destacada presencia de ciclistas adaptados. Sin embargo, detrás de las cifras hay algo todavía más importante: las personas, las oportunidades y la generosidad de quienes han hecho posible que tantos deportistas podamos disfrutar de una experiencia única en la isla de Ibiza.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todo el equipo organizador de la Vuelta a Ibiza Campagnolo por su extraordinario trabajo, su implicación y su sensibilidad hacia el ciclismo paralímpico . Organizar un acontecimiento de estas características requiere meses de preparación, coordinación, dedicación y esfuerzo. Incorporar, además, el deporte adaptado y facilitar nuestra participación demuestra una apuesta real por un ciclismo abierto a todos.
Pero este agradecimiento no estaría completo sin reconocer el papel fundamental de los patrocinadores y colaboradores. Su compromiso ha sido decisivo para que tantos ciclistas paralímpicos hayamos podido desplazarnos hasta Ibiza y participar en esta gran fiesta del ciclismo. Gracias a todas las empresas, entidades e instituciones que, a través de sus aportaciones económicas, sus recursos y su colaboración, han contribuido a hacer realidad este proyecto y como no, al diario Marca por hacer visible esta realidad, por tan brillantes entrevistas y por dar a conocer que es perfectamente compatible una marcha cicloturista donde el ciclismo adaptado participe de manera igualitaria . GRACIAS.
Detrás de cada plaza cedida, de cada ayuda económica y de cada recurso puesto a nuestra disposición hay algo que merece ser destacado: la voluntad de convertir una oportunidad en realidad. Para muchos deportistas con discapacidad, participar en una prueba de estas características supone mucho más que inscribirse en una carrera. Implica organizar un desplazamiento, transportar material adaptado, afrontar gastos y superar dificultades logísticas que, en ocasiones, pueden convertirse en una barrera para practicar nuestro deporte.
Por eso, cuando una organización y sus colaboradores deciden implicarse de verdad, el impacto va mucho más allá de una competición. Están contribuyendo a que el deporte sea más accesible, a que las personas con discapacidad podamos desarrollar nuestras capacidades y a que la sociedad comprenda que las limitaciones no deben determinar hasta dónde podemos llegar. El verdadero éxito de esta Vuelta no se mide únicamente por los cientos de ciclistas que han tomado la salida, sino también por las oportunidades que se han abierto para que los deportistas paralímpicos podamos estar allí.
Cada uno de nosotros tiene una historia detrás. Historias de esfuerzo, recuperación, rehabilitación, adaptación y superación personal. Historias de personas que encuentran en la bicicleta una herramienta para recuperar autonomía, mejorar su calidad de vida, alcanzar nuevos objetivos y, en definitiva, sentirse libres. En mi caso, como ciclista paralímpico, sé lo que significa que el deporte te ofrezca una oportunidad para seguir avanzando. Por eso valoro especialmente iniciativas como esta, en las que la inclusión no se queda en un discurso, sino que se convierte en hechos concretos.
La posibilidad de compartir carreteras, experiencias y kilómetros con cientos de compañeros demuestra que todos podemos formar parte del mismo pelotón . Cada ciclista tiene sus circunstancias, sus capacidades y sus retos, pero todos compartimos una misma pasión: disfrutar de la bicicleta y superar nuestros propios límites.
Quiero agradecer también a los voluntarios, al personal técnico, a los clubes, a los profesionales que han trabajado para garantizar el desarrollo de la prueba y a todas las personas que, desde diferentes ámbitos, han contribuido a que la experiencia haya sido un éxito. Y, por supuesto, a la isla de Ibiza y a sus habitantes, por acogernos y permitirnos disfrutar de sus carreteras y de su extraordinario entorno.
A todos los patrocinadores y colaboradores quiero trasladarles un mensaje muy claro: vuestra ayuda no solo ha permitido que viajemos hasta Ibiza; también ha contribuido a que decenas de deportistas paralímpicos podamos seguir soñando, compitiendo y demostrando nuestras capacidades. Ojalá este ejemplo sirva para que cada vez más empresas e instituciones apuesten por el deporte adaptado y comprendan que su apoyo genera un retorno que no siempre se mide en cifras económicas o en visibilidad de marca. Se mide en oportunidades, en igualdad, en bienestar y en historias de superación.
Gracias a la organización de la Vuelta a Ibiza Campagnolo por creer en nosotros. Gracias a los patrocinadores por convertir su compromiso en ayuda real. Gracias a todas las personas que han contribuido a que esta edición sea recordada no solo por su récord de participación, sino también por su capacidad para unir a deportistas de diferentes edades y capacidades.
Porque, al final, lo verdaderamente importante no es quién llega antes a la meta, sino que todos tengamos la oportunidad de tomar la salida .
Gracias por ayudarnos a demostrar que, cuando el deporte abre sus puertas y las personas se implican, las barreras se hacen más pequeñas y los sueños están un poco más cerca.
¡Nos vemos en la próxima Vuelta a Ibiza!






