Las manos que vistieron a Perico e Induráin regresan a casa: el toque 'vintage' que enamora en Movistar
La firma guipuzcoana celebra su medio siglo y vestirá desde 2027 a la estructura con la que compartió los triunfos de Reynolds y Banesto

Hay personas en Etxeondo que cosieron los culotes de Miguel Induráin y siguen en su puesto. Sus manos vestirán desde 2027 a los corredores del Movistar Team , heredero de aquel Banesto y del Reynolds con el que Pedro Delgado ganó el Tour de Francia . La firma guipuzcoana cumple 50 años y recupera una relación que terminó en 1992. Entre un maillot y otro cabe buena parte de la historia del ciclismo español. El origen de la marca queda lejos de los Campos Elíseos . Francisco Rodrigo y María Jesús Uranga se conocieron mientras trabajaban en una empresa vinculada a Balenciaga y pusieron en marcha su proyecto en un caserío de Amasa-Villabona , en Guipúzcoa . Se llamaba Etxeondo y, según recuerda a EFE Álex Higuera , responsable de mercadotecnia de la compañía, todavía tenía una vaca dentro. Aquel lugar dio nombre a la firma, fundada en 1976. En 1983 llegaron los primeros equipos profesionales. Cinco años después, Perico conquistó el Tour con los colores del Reynolds y las prendas de aquella empresa que apenas había cumplido doce años. España se sentaba delante del televisor para seguir un ciclismo sin pinganillos, con ataques lejanos y tardes pendientes de lo que sucediera en una carretera francesa. En 1991, Induráin ganó con el Banesto el primero de sus cinco Tours consecutivos. "En ese momento, en 1988, Etxeondo tenía doce años. Una vez que estás en el Tour y ganas, todo cobra otra magnitud. Luego venían muchos equipos a tocar la puerta, porque no era sólo el hecho de que Perico llevara tu ropa. Se hablaba de que iba muy cómodo, que cuando llovía le aguantaba y que en invierno no pasaba tanto frío como los demás", explica Higuera . Aquellos años siguen a la vista en las instalaciones de la compañía. Las fotografías y los maillots de entonces comparten espacio con las prendas actuales. "Como todos los días con una foto de Induráin celebrando una etapa en el Tour, creo que en Luz Ardiden ", cuenta Higuera. También tiene cerca una imagen en blanco y negro de Ángel Arroyo sobre la bicicleta. Son escenas que acompañan la jornada de quienes preparan la ropa del pelotón de hoy. La relación con Banesto acabó en 1992 y Etxeondo continuó su camino junto a equipos como ONCE , Euskaltel-Euskadi , Kern Pharma o Cofidis . La estructura navarra también siguió adelante hasta convertirse en Movistar . Durante ese recorrido cambió el negocio: Higuera recuerda que en los noventa un patrocinio podía amortizarse con la venta de equipaciones. Ahora los aficionados se inclinan por otras colecciones. Las reediciones de los maillots de Reynolds y Banesto han demostrado que aquellas prendas conservan su tirón. El reencuentro empezó con los contactos entre Iván Velasco , del equipo Movistar, y Aimar Zubeldia , de Etxeondo. Hablaron en Barcelona , antes del Tour, y las conversaciones desembocaron en un acuerdo que Higuera describe como "amor a primera vista". Había conocimiento previo y una oportunidad para trabajar juntos de nuevo. Para la marca, la alianza supone visibilidad internacional y acceso diario a las exigencias de los corredores profesionales, cuyas observaciones permiten mejorar las prendas que después llegan a las tiendas. "Al equipo de diseño le interesa mucho estar ahí. Tienen una manera de trabajar superprofesional y son supermeticulosos en todo. Quieren probar que la manga sea la más aerodinámica , que el buzo de contrarreloj sea el más aerodinámico, que la chaqueta abrigue y no pese. Es todo llevado al detalle. Eso nos viene perfecto", señala Higuera. Etxeondo ya ha realizado ese trabajo con Cofidis. En un velódromo, junto al francés Benjamin Thomas , probó distintos buzos de contrarreloj. Según Higuera, uno de sus modelos logró el segundo mejor resultado entre 19 prendas analizadas a 45 kilómetros por hora . La búsqueda de rendimiento continúa después en cuestiones que apenas se aprecian a simple vista: la posición de una costura, el ajuste de una manga o el lugar exacto en el que debe asentarse la badana. "Aquí están discutiendo porque la badana tiene que ir dos milímetros más adelante o más atrás. De tejidos saben muchísimo y necesitamos del ciclismo profesional para eso. Luego al cliente también le gustan las cosas del ciclismo profesional y hay que saber aplicarlo para llevarlo al mercado", añade. Las manos que cosieron para Induráin Entre los maillots holgados de los ochenta y las equipaciones actuales hay una enorme distancia técnica. La fabricación mantiene su carácter artesanal y un recorrido concreto: en Irura , en Guipúzcoa, se diseñan, cortan y estampan las piezas; en Castejón , en Navarra , se ensamblan y se colocan las badanas a mano, una a una. Entre quienes realizan ese trabajo siguen algunas de las personas que cosieron los culotes de Induráin. "Hay gente que lleva toda la vida trabajando", recuerda Higuera. Desde 2027 prepararán las prendas del Movistar, con otros tejidos y otras bicicletas al otro lado de la mesa. En las paredes permanecerán Perico, Arroyo y aquel Induráin que levanta los brazos en una fotografía del Tour.




