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Mas y Ayuso, el doble cañón de Valverde para asaltar el arcoíris en el 'Mundial español': "Así es más fácil"

El campeón de LaVuelta aterriza en Montreal con la confianza disparada aunque pendiente del cansancio; Ayuso asegura haber recuperado sus mejores sensaciones del año: “Creo que el oro es posible”

Nacho Labarga1336 palabras

España llega al gran domingo del Mundial de Montreal con dos líderes, dos generaciones y dos caminos muy diferentes hacia el mismo sueño. Enric Mas y Juan Ayuso son las dos grandes cartas del equipo de Alejandro Valverde para una carrera de 274 kilómetros y cerca de 3.800 metros de desnivel en la que la selección quiere prolongar un campeonato extraordinario. Uno aterriza en Canadá todavía subido a la ola más grande de su carrera después de conquistar LaVuelta ; el otro aparece después de un curso accidentado, pero convencido de haber recuperado por fin las sensaciones que llevaba meses buscando. Los dos hablan de opciones. Ninguno viene a pasearse.

Mas , a sus 31 años , llega en un estado desconocido hasta ahora: el de ganador de una gran vuelta. La Roja todavía está fresca en la memoria y también en las piernas. Apenas ha pasado una semana y media desde que cerrara en Granada la mejor carrera de su vida, suficiente para transformar la confianza pero no para borrar el desgaste de tres semanas al límite. “Entre el cansancio de LaVuelta y el jet lag, espero que no influya en las sensaciones del domingo”, reconoce a MARCA . Su recuperación desde entonces ha tenido pocas complicaciones: “Me he limitado a dormir, descansar y comer todo lo que podía”. No existe una receta mucho más sofisticada después de ganar una grande.

Los dos se ven en un buen momento

La incógnita alrededor del mallorquín está precisamente ahí. No en su nivel, sino en cuánto queda dentro del depósito. Mas terminó LaVuelta fortísimo y esa es la referencia que utiliza para alimentar el optimismo . “Tengo confianza. LaVuelta terminó hace semana y media y la terminé muy bien”, explica. Además, el triunfo español ha reforzado una sensación que llevaba tiempo persiguiendo: quizá el mejor Enric no llegó a los 25 ni a los 27 años, sino ahora. “He trabajado durante muchos años y mi mejor versión ha llegado con 31”, dice. La frase resume su Mundial . Montreal aparece cuando más convencido está de sí mismo. En frente tendrán a los Remco, Van Aert, Pidcock, Del Toro, Seixas y compañía. Casi nada.

Ayuso llega desde el otro extremo. Su temporada ha sido una sucesión de interrupciones, caídas y enfermedades, con un Tour que reconoce abiertamente como una decepción. Pero Montreal aparece después de varias semanas en las que, según cuenta, ha vuelto a reconocerse encima de la bicicleta. “Son los entrenamientos en los que mejor me he encontrado prácticamente en todo el año, con las sensaciones que tenía en febrero antes de Algarve ”, asegura. Ni siquiera antes del Tour sintió algo parecido. Por eso su discurso no deja espacio a la prudencia: “Creo que he llegado muy bien y aspiramos a todo”.

Incluso la caída sufrida en Quebec , “una leche buena”, como la define, parece haber quedado atrás. Ayuso admite que el golpe no fue menor, pero sostiene que la recuperación ha sido completa. Y convierte ese dato en una advertencia antes del Mundial: si las sensaciones que ha tenido entrenando aparecen también el domingo, se siente capaz de estar con los mejores. “Creo que con eso podemos estar peleando delante”, insiste.

Son dos situaciones distintas y, precisamente por eso, complementarias. Mas aporta la resistencia y el punto de forma de quien acaba de conquistar LaVuelta ; Ayuso llega más descansado y con semanas de preparación específica. España no necesita elegir una sola bala antes de disparar. Ayuso lo sabe y encuentra ahí una de las principales fortalezas tácticas de la selección: “Creo que Enric también está bien y, con más bazas, es un poco más fácil jugarlo”.

Porque el recorrido invita al caos . No existe una subida interminable que seleccione por sí sola el Mundial. Será una acumulación de esfuerzos, repechos y desgaste después de casi 275 kilómetros . Mas distingue dos carreras dentro de una. Primero, una fase de tensión marcada por el viento y la pelea por entrar bien colocado al circuito. Después llegará la verdadera batalla. “Si estoy donde tengo que estar, habrá diferentes posibilidades”, advierte.

Ayuso espera algo parecido a lo que ya vivió semanas atrás en Montreal , aunque recuerda una diferencia fundamental: los Mundiales no se corren con estructuras de equipos capaces de controlar durante horas. Las selecciones son más pequeñas y los intereses se multiplican. Francia , cree, intentará endurecer la prueba y eso puede beneficiar a España . “Un Mundial se abre súper pronto y no se corre por equipos, así que es muy difícil controlar. Hay que estar vivo”, explica.

Ahí aparece también uno de los aprendizajes de Ayuso. El año pasado trató de responder desde muy lejos cuando la carrera explotó y ahora quiere correr con mayor paciencia . También atacó a casi 100 kilómetros en Montreal hace dos semanas y comprobó los riesgos. “Intentaré no atacar a 100 kilómetros. Ya lo probé y no funcionó. Espero estar un poco más tapado ”, admite. Su objetivo será gastar menos antes de que llegue el momento en el que ya nadie pueda esconderse.

El Tour queda ahora como contrapunto. Ayuso admite que su resultado fue deceponante y cree haber encontrado la explicación principal en una preparación que nunca llegó a completar como quería. “Ya antes de llegar sabía que no estaba en mi nivel de Algarve o París-Niza ”, recuerda. Esperó mejorar dentro de la propia carrera, pero sucedió lo contrario. Montreal representa, en cierto modo, la oportunidad de cerrar esa herida y demostrar que su temporada no terminó en julio. El Mundial, el Europeo y Lombardía forman ahora su particular operación de rescate.

Un equipo de lo más potente

Por eso tampoco compra la idea de conformarse con una medalla . Preguntado por MARCA si firmaría el bronce antes de tomar la salida, responde inmediatamente: “No”. Y va más allá: “Me he probado muy bien, creo que el oro es posible. Salimos a ganar”. Después la carretera colocará a cada uno en su sitio, pero Ayuso no quiere establecer límites antes de empezar.

Mas tampoco quiere mirar demasiado lejos. Después de Montreal tendrá todavía un calendario que le seduce especialmente, con Emilia , Tre Valli y Lombardía , pero el campeón de LaVuelta se obliga a vivir el presente. Su apuesta del año era ganar la ronda española y terminar bien la temporada. La primera parte está cumplida. “Nos quedan cuatro carreras y ojalá podamos cumplir los otros objetivos”.

España llega además empujada por un Mundial excepcional en las categorías inferiores, una sucesión de resultados que los mayores han seguido desde dentro de la concentración. Ayuso celebra especialmente lo conseguido por Héctor Álvarez, Alejandra Neira, Benjamín Noval y rechaza que sus medallas añadan presión. Mas también mira con admiración la irrupción de Noval y recuerda que muy pocos ciclistas han sido capaces de hacer algo semejante a edades tan tempranas. El futuro aprieta desde abajo justo cuando los líderes de la absoluta afrontan su gran oportunidad.

Una España de lo más aguerrida

Enric Mas tiene 31 años y acaba de alcanzar la mejor versión de su vida. Juan Ayuso acaba de cumplir 24 y asegura haber recuperado una versión de sí mismo que no sentía desde comienzos de temporada. El primero llega con una gran vuelta recién ganada y la duda de cuánto pesarán tres semanas de batalla. El segundo, con menos competición reciente pero con una preparación que califica como la mejor del año. Dos caminos que confluyen este domingo en Montreal .

Y una misma intención. España no llega con un único hombre señalado ni con la necesidad de apostar todo a una sola jugada. Llega con el ganador de LaVuelta y uno de los mayores talentos de su generación, dos corredores capaces de sobrevivir cuando el Mundial entre en esas últimas vueltas en las que ya no importarán los planes. Mas lo resume desde la experiencia: “Si estoy donde tengo que estar...”. Ayuso, desde la ambición , completa la frase de otra manera: “Creo que el oro es posible”.

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