Van der Poel, pese a no ganar, reivindica el ciclismo sin pinganillos tras un Mundial loco: “Por instinto"
El neerlandés, bronce en Montreal tras una carrera de constantes ataques, defiende las pruebas sin radio porque obligan al ciclista a leer la carretera y tomar sus propias decisiones

Mathieu van der Poel no volvió a vestirse de arcoíris en Montreal , pero sí salió del Mundial satisfecho con la forma en la que se desarrolló la carrera. El neerlandés, tercero tras Brandon McNulty y Michael Matthews , fue uno de los hombres que más agitó una prueba marcada por los ataques, la incertidumbre y la ausencia de radios .
El excampeón del mundo se movió desde muy lejos. No quiso esperar a los kilómetros finales ni guardar todas sus fuerzas para un único movimiento. Su idea era endurecer la carrera, anticiparse a sus rivales y estar siempre un paso por delante cuando comenzaran los ataques más serios.
“Preferiría haber sido campeón del mundo, claro, pero corrí como quería correr”, explicó al término de la prueba. Van der Poel salió satisfecho de su actuación y de su capacidad para leer los momentos de carrera, aunque el resultado final no fuera el que buscaba.
El neerlandés empezó a probarlo cuando todavía quedaban alrededor de 90 kilómetros para la meta. Sabía que esperar demasiado podía jugar en su contra, especialmente en un circuito exigente como el de Montreal . Por eso trató de seleccionar la carrera desde lejos y obligar al resto de favoritos a reaccionar.
“Me sentía bien y quería hacer una carrera dura ”, reconoció. Su objetivo era llegar colocado a los sectores más exigentes y evitar verse sorprendido por los movimientos de otros corredores.
La prueba terminó entrando en una fase caótica, con grupos que se formaban y se rompían constantemente. En ese escenario encontró su oportunidad Brandon McNulty , que atacó a 33 kilómetros de la llegada y aprovechó las dudas entre los perseguidores para construir una ventaja que acabaría siendo definitiva.
Van der Poel aún tuvo fuerzas para intentarlo de nuevo en el tramo final, pero el estadounidense ya estaba camino del título. Matthews se llevó la plata y el neerlandés tuvo que conformarse con el bronce .
Sin embargo, más allá del podio, Van der Poel quiso destacar otro aspecto de la jornada: la ausencia de pinganillos . El Mundial élite se disputa sin comunicación por radio entre corredores y directores, una circunstancia que obliga a los ciclistas a tomar muchas más decisiones por sí mismos.
Y eso es precisamente lo que más atrae al neerlandés . “Creo que sin radios salen carreras muy bonitas. Siempre he sido partidario ”, explicó.
Para Van der Poel , ese tipo de competición recupera una parte más pura del ciclismo, donde la intuición , la lectura táctica y la capacidad para improvisar vuelven a tener un peso decisivo. “Hay que correr por instinto . Y eso es lo que más me gusta”.



