La joya Noval, a sacarse la espina con el arcoíris: "Aunque siga ahí, yo intento borrar la imagen"
El joven español, que atiende a MARCA antes de la crono, afronta con ambición su último Mundial júnior después de que una caída frustrara sus opciones en Kigali

Montreal le ofrece a Benjamín Noval la oportunidad que el ciclismo le arrancó de las manos hace un año, cuando en Kigali una caída en el momento decisivo sepultó bajo el asfalto ruandés el sueño de vestir el arcoíris . El asturiano llega ahora a Canadá para disputar su último Mundial como júnior , y lo hace convertido, de nuevo, en una de las grandes esperanzas de la selección española .
No es la ambición ciega de quien no ha sufrido un golpe. Es la de alguien que conoce, en carne propia, lo caprichosa que puede ser una carrera de un día. "Tengo muchas ganas, pero también un poco de intriga por saber cómo responderán las piernas. No quiero que pase rápido, pero sí saber cómo saldrá y qué tal se dará", cuenta a MARCA desde la concentración española.
Es un recorrido duro que siempre estará al límite para mí, pero ya he sido segundo en Montreal
Kigali sigue ahí, en algún rincón de la memoria, pero Noval se niega a dejar que gobierne lo que viene. No hay revancha en sus palabras ni cuentas pendientes con el pasado, solo la voluntad de cerrar una puerta que no necesita volver a abrirse. "Ahora mismo ya es prácticamente una imagen borrada, aunque está claro que sigue ahí. Fue una oportunidad que perdí, pero no lo pienso. Ya está", sentencia, y en esa frase seca cabe toda su forma de entender el deporte .
Montreal le tiende dos citas. Este martes , la contrarreloj júnior de 20,3 kilómetros , junto a Raúl López . El jueves , la prueba en línea — 134 kilómetros , 2.690 metros de desnivel positivo—, en compañía de Aitor Martínez , Luca Martínez y el propio López.
La temporada ha ido dibujando a su alrededor un aura de favorito . Noval ha reinado en buena parte del calendario nacional y hasta se ha permitido ganar codeándose con corredores Sub23 . Pero él mismo se encarga de apagar cualquier certeza antes de que se instale. "Ganar con los Sub23 te da la sensación de que estás bien, pero dar el salto no tiene nada que ver con eso. Hay que prepararse bien e ir con ganas", advierte, consciente de que las categorías no perdonan atajos. Antes de mirar hacia ese futuro, prefiere agotar el presente: "Tengo ganas de disfrutar estas cuatro últimas pruebas y, por qué no, intentar lograr un buen resultado ".
Nos pueden dejar bastante la tostada, como se suele decir, y hacer que el peso recaiga sobre nosotros. Pero creo que podremos realizar un buen papel
Y cuando se le pregunta qué significa exactamente ese "buen resultado", no hay rodeos posibles. "El objetivo siempre es ganar ", suelta, sin matices. Después, eso sí, aterriza la ambición con los pies en el suelo: "Va a estar complicado. Hay muchas selecciones y corredores muy buenos. Tendremos que controlar bien la carrera , ver cómo actúan los rivales y hacerlo lo mejor posible".
El favoritismo , sin embargo, tiene un peso que no siempre se elige cargar. La fortaleza del bloque español , sumada al nombre propio de Noval , puede convertirse en una losa si las demás selecciones deciden mirar hacia otro lado. "Nos pueden dejar bastante la tostada, como se suele decir, y hacer que el peso recaiga sobre nosotros. Pero creo que podremos realizar un buen papel ", responde, sin esconder el bulto.
Antes de la línea llegará el reloj. Los 20,3 kilómetros de la contrarreloj se dividen en dos paisajes distintos: la salida entre curvas y la recta final donde solo importa la potencia . "Los primeros cinco kilómetros son bastante técnicos y después hay una zona más para dar gas. Prácticamente salimos de la ciudad. Creo que al final se puede hacer duro y seguro que habrá carrera", analiza con la precisión de quien ya ha estudiado el trazado en su cabeza.
Nueve quizá sean muchas medallas. Yo dije tres, aunque no lo había pensado demasiado
En el hotel de concentración todavía manda la calma, aunque Noval admite que la tensión va apretando a medida que se acerca el domingo de la definición. Comparte pasillos con algunos de los nombres propios del ciclismo español , y eso, lejos de intimidarle, le llena. "Todos son muy cercanos. Estoy muy contento y orgulloso de poder estar con ellos", confiesa.
España aterrizó en Montreal cargada de opciones en varias categorías, pero Noval prefiere no sumarse al coro de pronósticos desbocados. Cuando le lanzan la cifra de nueve medallas , sonríe antes de corregir: "Nueve quizá sean muchas. Yo dije tres, aunque no lo había pensado demasiado. Creo que podríamos sacar cuatro o cinco, pero esto es un Mundial , es muy complicado y tampoco debemos meternos presión. Ni ellos ni yo".
Porque el arcoíris no entiende de pronósticos ni de nombres señalados. Hace un año estuvo al alcance de la mano de Noval hasta que el asfalto se lo llevó por delante. Montreal le concede una segunda cita con esa camiseta. Esta vez no busca revancha: busca, simplemente, terminar lo que Kigali dejó a medias.


