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La paradoja de Van Aert y una Bélgica temible: "Está al límite, pero puede ser mi Mundial"

Bélgica llega a Montreal con Wout y Remco como dos de los grandes favoritos al arcoíris: el corredor del Visma reconocía a MARCA durante LaVuelta que le hace "especial ilusión"

Nacho Labarga896 palabras

Dos años llevaba el Mundial de Montreal esperando a Wout van Aert , y ahora lo encuentra en un momento muy distinto al de otras grandes citas. No llega como el corredor convaleciente que tantas veces ha tenido que competir condicionado por golpes o lesiones. Llega como el ciclista que acaba de firmar una Vuelta a España extraordinaria y que aterriza en Canadá con una certeza clavada en la cabeza: el recorrido está en el límite de lo que puede soportar, y precisamente por eso siente que puede ser su Mundial. "Es un recorrido duro que siempre estará al límite para mí, pero ya he sido segundo en Montreal. Si estoy en mi mejor nivel, tengo opciones. No me considero sin posibilidades y por eso quiero ir a por todas", explicaba a MARCA durante LaVuelta.

Dos victorias de etapa, el maillot verde , el premio de supercombativo, un quinto puesto contrarreloj y, como detalle casi insólito para un corredor de su corpulencia, una segunda plaza en la clasificación de la montaña : el repertorio completo de un ciclista que dejó hace tiempo de caber en una sola etiqueta. Esprínter cuando hace falta, escalador cuando las piernas lo permiten, gregario cuando el equipo lo necesita. Van Aert ha convertido la versatilidad en su mayor virtud, y lo demostró etapa tras etapa. En Loja llegó la primera victoria: se filtró en una escapada numerosa, controló junto a Matthew Brennan los movimientos peligrosos y atacó a cuatro kilómetros de meta con la frialdad de quien sabe perfectamente dónde está su oportunidad. Ganó a Valentin Paret-Peintre después de casi doscientos kilómetros de desgaste sobre un terreno quebrado. "Es una gran victoria y un impulso importante para la confianza de cara al Mundial, porque esta etapa ha sido dura y el Mundial también lo será", confesaba entonces. Dos días más tarde volvió a imponerse en Córdoba , otra fuga, otro final exigente, otra exhibición de resistencia disfrazada de velocidad. "Así es como me gusta correr", resumió.

Antes, en Valdelinares , había dejado quizá una señal todavía más importante para Montreal: la capacidad de aguantar en la alta montaña bastante más de lo que él mismo esperaba. No ganó, y se marchó incluso con una sensación extraña. "Quizá no tuve suficiente confianza en mí mismo para la última subida", admitió. Terminó segundo en la clasificación de la montaña, un dato que, leído sin contexto, parecería un error.

Los problemas habituales de Bélgica

Montreal presenta además un dilema que convierte a Bélgica en uno de los equipos más difíciles de manejar de toda la carrera, porque junto a Van Aert está Remco Evenepoel , flamante campeón mundial de contrarreloj y otra de las grandes amenazas para el arcoíris. Los dos comenzarán con libertad. "Está claro que los dos empezamos con ambiciones de ganar", reconoce ya sobre el terreno Van Aert. No existe, por tanto, una jerarquía cerrada antes de la salida. Bélgica dispone de dos armas completamente diferentes: Remco puede dinamitar la carrera desde lejos; Van Aert puede sobrevivir a una selección durísima y aprovechar después una llegada reducida. Sin embargo, el pacto interno también está claro, y si llega un momento en el que la carretera demuestra que uno tiene más posibilidades que el otro, Bélgica elegirá. "Al final, cuando sientes que solo uno puede ganar, es normal que elijamos", asegura Wout.

Y ahí aparece una de las frases más importantes en vísperas de la carrera: Van Aert está dispuesto a sacrificar su propia opción si las piernas indican que Evenepoel es la carta más fuerte. "Ya hemos hablado mucho. Hay muchas situaciones que pueden pasar. Si hay una elección real que tenemos que hacer entre nosotros, veremos cómo están las piernas, cómo estamos físicamente y si estamos preparados para hacer un gran esfuerzo. Creo que es normal que hablemos y tomemos una decisión". La conclusión resume toda la estrategia belga: "El objetivo es ganar para Bélgica".

El seleccionador belga, Serge Pauwels , observa la progresión de Van Aert con la tranquilidad de quien considera que el calendario ha colocado todas las piezas en el lugar adecuado. Los corredores que salen de una gran vuelta suelen encontrar uno de sus mejores picos físicos en las semanas posteriores, y Bélgica confía en que Montreal llegue exactamente ahí. Van Aert, sin embargo, no quiere que su paso por LaVuelta sea interpretado únicamente como una preparación para Canadá. "No era una carrera de preparación. Era un objetivo en sí mismo", dejó claro en Granada . También cerró ahí una herida abierta desde 2024, cuando una caída le impidió terminar una carrera en la que dominaba dos clasificaciones. "Significa mucho porque hace dos años prácticamente lo tenía en el bolsillo. Estoy muy feliz de estar aquí entero".

En la última etapa apareció por fin el cansancio acumulado después de tres semanas corriendo al ataque, pero en su cabeza ya estaba Montreal, señalado desde hace meses como "uno de los grandes objetivos del año". El arcoíris sigue allí, en ese territorio que tantas veces se le ha escapado. Van Aert sabe que quizá el circuito sea demasiado duro. Sabe también que a su lado corre uno de los mejores ciclistas del mundo y que podría llegar el momento de trabajar para él. Pero antes de que la carretera dicte sentencia, Wout saldrá con una idea propia. Está al límite. Y precisamente por eso puede ser su Mundial.

Van Aert, entrenando.
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