Nairo y el adiós al 'rey de la montaña' que desafió a Froome: su regreso puede estar cerca
El colombiano cierra su carrera a los 36 años con un Giro, una Vuelta, tres podios en el Tour y 53 victorias: el corredor ya mostró su deseo de intentar ayudar a sacar un equipo colombiano

Nairo Quintana, leyenda del ciclismo que 'amenaza' ayudando a sacar un equipo colombiano, eligió San Luca para bajarse de la bicicleta. Allí había ganado el Giro dell’Emilia en 2012, cuando Europa empezaba a descubrir a aquel escalador colombiano de cuerpo menudo y piernas inmensas. Catorce años después volvió al mismo escenario para disputar su última carrera como profesional. Entre una imagen y otra caben 15 temporadas en la élite, 53 victorias , un Giro de Italia , una Vuelta a España , tres podios en el Tour de Francia y una vida entera organizada alrededor de la bicicleta.
Nació el 4 de febrero de 1990 en Tunja , una ciudad situada a más de 2.800 metros sobre el nivel del mar, en plena Cordillera Oriental de los Andes. La bicicleta formó parte de su rutina mucho antes de convertirse en su profesión. De niño pedaleaba para ir a la escuela por las carreteras de Boyacá , un trayecto que Canyon quiso recordar en la bicicleta especial preparada para su despedida con una línea azul sobre el cuadro. El rosa representaba su victoria en el Giro de Italia de 2014 y el rojo, LaVuelta de 2016. Su descubridor, Vicente Belda , detectó pronto algo especial en él. "En la bici era un chaval con desparpajo".
Quintana empezó como profesional en 2009 con Boyacá es para Vivirla . Al año siguiente dio el salto a Colombia es Pasión y conquistó el Tour del Porvenir de 2010. Aquello abrió la puerta grande. Sus condiciones para la alta montaña llamaron la atención de Movistar Team , que lo incorporó en 2012 bajo la dirección de Eusebio Unzué . La relación empezó ganando. En su primera temporada llegaron la Vuelta a Murcia, la Ruta del Sur y el Giro dell’Emilia. En San Luca, con 22 años , dejó una de las primeras pistas de lo que estaba por venir.
El estallido llegó en 2013. Ganó la Vuelta al País Vasco y la Vuelta a Burgos antes de presentarse en el Tour de Francia. Era su debut y salió de allí como uno de los grandes nombres del pelotón. Terminó segundo de la general, ganó en Annecy-Semnoz , se llevó la clasificación de la montaña y también el maillot blanco de mejor joven. De pronto, aquel escalador que apenas hacía ruido fuera de la carretera se había convertido en una de las amenazas más serias para Chris Froome y el Team Sky .
Un año después conquistó el Giro de Italia . Quintana se convirtió en 2014 en el primer colombiano que ganaba la carrera rosa, una hazaña que Egan Bernal repetiría en 2021. Nairo sumó además dos etapas y levantó su primera gran vuelta. Ese mismo periodo fue llenando el palmarés con victorias de peso: Tour de San Luis, Vuelta a Burgos, dos Tirreno-Adriático , Tour de Romandía , Volta a Catalunya , Vuelta al País Vasco, tres Vueltas a Asturias y dos Tour de la Provence.
El Tour siguió ocupando buena parte de sus mejores años. Fue segundo en 2013, volvió a ser segundo en 2015 y terminó tercero en 2016. También fue mejor joven en 2013 y 2015. Le tocó convivir con el dominio de Froome y del Sky , un bloque construido para controlar la carrera desde la montaña. Quintana fue durante varias temporadas uno de los corredores que más cerca estuvo de romper ese guion. Hablaba poco, medía sus esfuerzos y esperaba a que la carretera se empinara. Allí se entendía mejor a Nairo.
Colombia también encontró en él una figura alrededor de la que volver a reunirse. Después de la generación de Lucho Herrera y Fabio Parra , cada ataque de Quintana en Alpes o Pirineos convirtió sus actuaciones en Europa en un acontecimiento en su país. El ciclista de Boyacá proyectó una imagen alejada del corredor extravagante. Familia, tierra y montaña formaron siempre parte de su refugio. Sus padres y sus hermanos tuvieron un peso constante en una trayectoria que terminó obligándole a cambiar muchos hábitos por la popularidad alcanzada.
La otra gran cima llegó en 2016. Quintana ganó la Volta a Catalunya, el Tour de Romandía y la Ruta del Sur, terminó tercero en el Tour de Francia y después conquistó LaVuelta . La carrera quedó marcada por la jornada de Formigal , una etapa lanzada desde los primeros kilómetros en la que el colombiano consiguió abrir una diferencia decisiva sobre Froome. El 11 de septiembre llegó a Madrid vestido de rojo y levantó su segunda gran vuelta.
Su historia con Movistar empezó a desgastarse con el paso de las temporadas hasta que ambas partes separaron sus caminos al terminar 2019. Quintana fichó por Arkéa-Samsic y abrió una nueva etapa en Francia. Volvió a ganar pronto y se mantuvo varios años en el primer nivel. En el Tour de Francia de 2022 terminó sexto , aunque fue descalificado dos semanas después por haber dado positivo por tramadol , un producto prohibido por la UCI aunque no considerado dopante, por lo que no recibió sanción.
Arkéa terminó apartándolo de la competición y Quintana dejó el equipo. Pasó 2023 sin escuadra, una temporada completa lejos del pelotón que parecía acercarlo al final. Movistar volvió a abrirle la puerta en 2024. El regreso llegó con otro papel. Ya no era el corredor alrededor del que giraba una gran vuelta. Se convirtió en gregario , apoyo para sus compañeros y una voz con experiencia dentro del equipo. Aun así, todavía quedaban días para reconocer al viejo escalador. En el Giro de Italia de 2024 fue segundo en la etapa reina.
El último triunfo llegó en abril de 2026 . Quintana volvió a levantar los brazos cuatro años después y terminó conquistando la Vuelta a Asturias . Era la tercera de su carrera, después de las logradas en 2017 y 2021. Aquella victoria terminó convirtiéndose en la última de sus 53 como profesional, 42 de ellas con Movistar Team. En las tres grandes vueltas sumó además ocho triunfos parciales.
El círculo se cierra en San Luca
Quintana ya había comunicado que 2026 sería su última temporada. A los 36 años todavía podía competir, aunque el desgaste acumulado después de tantos años viviendo pendiente del calendario pesó en una decisión tomada junto a su familia. Solo faltaba elegir el lugar. Y escogió el Giro dell’Emilia , la carrera que había ganado en 2012 durante su primera temporada con Movistar.
Antes de la salida, compañeros y rivales levantaron sus bicicletas para formar un pasillo. Quintana caminó entre ellas y estuvo acompañado por sus hijos en los instantes previos. Después completó los 197 kilómetros entre Ferrara y Bolonia y cruzó por última vez una meta como ciclista profesional. Terminó 48º, mientras Davide Piganzoli se llevaba la victoria. Sobre la bicicleta seguían el rosa del Giro, el rojo de LaVuelta y aquella línea azul que recordaba el camino a la escuela en Boyacá.



