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Rebeca Ventero: “La maternidad no frena la carrera deportiva”

La triatleta analiza los retos de competir durante años al máximo nivel, la recuperación, el entrenamiento femenino y la evolución del material deportivo

Nacho Labarga843 palabras

Competir durante muchos años al máximo nivel obliga a cuidar cada detalle y, en el caso de las mujeres, hay condicionantes que durante demasiado tiempo quedaron fuera de la planificación. Rebeca Ventero pone el foco en la prevención de lesiones, la maternidad y la diferencia económica que todavía existe respecto al deporte masculino. La baja disponibilidad energética y las alteraciones hormonales pueden provocar amenorrea , debilitar los huesos y aumentar el riesgo de fracturas por estrés . A eso se suma una realidad que ella vive ahora de primera mano: la gestión de la maternidad. También señala que los premios y salarios del deporte femenino continúan por debajo de los masculinos, una circunstancia que dificulta mantener durante más de diez años un equipo multidisciplinar propio con fisioterapeutas, preparadores, nutricionistas y psicólogos. La forma de entrenar también ha cambiado. Las cargas comienzan a adaptarse a las distintas fases del periodo menstrual y el trabajo de suelo pélvico ha ganado espacio en la prevención de lesiones. Ventero tuvo como profesor en el INEF de Madrid a Alberto Bataller , centrado en el entrenamiento femenino desde una perspectiva fisiológica, y pudo trasladar a su propia preparación buena parte de aquella información. Ese cambio de modelo avanza a dos velocidades: está consolidado en la élite científica y tecnológica y todavía tiene recorrido en el deporte base y amateur. El desafío pasa ahora por llevar ese conocimiento a academias, gimnasios y clubes de barrio. Su propia experiencia con el ciclo menstrual explica hasta qué punto puede condicionar el rendimiento. Hasta que fue madre, cada menstruación suponía para ella días sin fuerzas, con mucho dolor y hecha una bola en la cama. Las hormonas determinan directamente la disponibilidad de glucógeno , la síntesis proteica, la tolerancia al estrés térmico, la laxitud de los ligamentos y la velocidad de recuperación neuromuscular . Por eso las fases del ciclo se tienen cada vez más en cuenta: hay momentos en los que se reduce la densidad del entrenamiento y se alargan las pausas de descanso, mientras que en otros se introducen trabajos de máxima potencia. La maternidad abre otro capítulo. Cada vez hay más madres deportistas de alto nivel y referentes que han demostrado que tener hijos no frena necesariamente una carrera deportiva, impulsando un cambio cultural. Quedan cuestiones por resolver, entre ellas que un viaje para competir no obligue a elegir entre la lactancia y el rendimiento. El regreso después del parto tampoco consiste en un simple "volver a ponerse en forma". Ventero lo entiende como una reconstrucción anatómica , hormonal y neuromuscular desde los cimientos. Respetar los tiempos ayuda a prevenir lesiones y el trabajo específico realizado durante el embarazo puede marcar la recuperación posterior. La recuperación , de hecho, ocupa para ella un lugar central dentro de cualquier planificación. El error del deportista amateur aparece cuando intenta copiar las horas, la estructura o incluso pequeños “trucos” de la élite. Un profesional puede entrenar 25 horas a la semana y tener planificado el descanso durante el resto del tiempo. El amateur puede intentar completar esas mismas 25 horas mientras cumple además con su jornada laboral. La carga se acumula. Ventero sitúa entre las bases de la recuperación un sueño de calidad de entre siete y nueve horas y una nutrición e hidratación adecuadas al gasto del día. El material también ha dado un salto enorme. Ventero lleva casi diez años trabajando en Decathlon , un entorno ligado a su pasión por el deporte, y durante ese tiempo ha visto cómo han llegado al mercado productos mucho más técnicos y específicos para deportistas expertos que buscan mejorar su rendimiento. Hoy existen productos al alcance de todos que utilizan incluso equipos WorldTour . Esa evolución permite que un triatleta amateur pueda entrenar y competir con niveles de eficiencia biomecánica y aerodinámica cercanos a los de la élite profesional. En el caso de las mujeres, la oferta incluye sillines adaptados a su morfología, textil menstrual, badanas anatómicas específicas y una variedad creciente de productos pensados para entrenamientos y competiciones. El material ya piensa en ellas La diferencia respecto a la antigua adaptación de productos masculinos es profunda. Reducir una talla ignoraba la biomecánica , la distribución de masa y los puntos de presión propios de la anatomía femenina. El diseño específico actual aplica ingeniería con el objetivo de optimizar el rendimiento y prevenir lesiones. En triatlón , ese margen puede apreciarse especialmente en pruebas de media y larga distancia: una bicicleta o un casco más aerodinámicos pueden recortar hasta varios minutos. El material no sustituye las horas de entrenamiento y una mala elección de equipamiento puede hacer que meses de preparación física pierdan buena parte de su efecto. Ventero deja su consejo en una frase que repite con frecuencia: “El descanso forma parte del entrenamiento”. Entrenar más horas no garantiza mejorar el rendimiento. Recomienda ponerse en manos de un profesional que planifique el trabajo y recuerda otro componente que considera imprescindible durante todo el proceso: disfrutar del deporte, tanto en los entrenamientos como en la competición. Para ella, ahí está la clave: disfrutar.

Rebeca, en una imagen de archivo.
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