Ir al contenido
jomperrAgregador de noticias
← Ciclismo · Vuelta a España

Del asfalto al hielo, así recuperan los ciclistas después de correr a 40 grados: “Intentamos rebajar grado o grado y medio en 5 minutos"

Roberto Puertas, responsable/jefe del área de fisioterapia y rehabilitación, explica en MARCA el protocolo que utiliza el equipo después de las etapas más calurosas: baños a unos 12 grados, cinco minutos de inmersión y una carrera contrarreloj para devolver cuanto antes al organismo a una temperatura adecuada

Nacho Labarga973 palabras

La etapa termina, pero la batalla contra el calor continúa. Después de varias horas pedaleando bajo temperaturas cercanas a los 40 grados , cruzar la línea de meta no significa que el organismo del ciclista pueda empezar inmediatamente a recuperarse. Antes hay otro trabajo urgente: enfriarlo . El cuerpo llega todavía revolucionado, con una temperatura interna muy elevada y después de haber empleado buena parte de sus recursos en intentar expulsar el calor generado durante el ejercicio.

En Astana llevan tres años prestando especial atención a ese momento. El protocolo comienza prácticamente al bajar de la bicicleta, especialmente en jornadas como las vividas estos días en LaVuelta . No hay tiempo que perder porque después de muchas etapas todavía queda una hora, hora y media o incluso dos de autobús hasta el hotel.

“Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos es que el corredor llega con una temperatura corporal muy alta. Es como si tuviera fiebre, por decirlo de alguna manera. El cuerpo está sufriendo a temperaturas que pueden estar alrededor de los 38 grados y medio cuando llegan a meta”, explica a MARCA Roberto Puertas , fisioterapeuta del Astana.

Por eso la recuperación empieza antes incluso del masaje, la cena o el descanso. El primer objetivo es conseguir que esa temperatura descienda. “Hasta que el cuerpo no está alrededor de 36,5 o 37 grados no tiene la funcionalidad adecuada para recuperar de manera óptima”, señala Puertas. Dejar que ese proceso se produzca únicamente de forma natural puede retrasar la recuperación durante buena parte del traslado hacia el hotel.

Ahí entra en escena una de las imágenes que cada vez resulta más habitual detrás de las líneas de meta: las bañeras llenas de agua fría y hielo .

El sistema del Astana es sencillo. Una bañera, hielo y agua situada aproximadamente a 12 grados . Los corredores se introducen hasta la cintura, con las piernas completamente sumergidas, durante unos cinco minutos . No siempre es sencillo organizarlo. Los ocho ciclistas pueden llegar a meta en momentos diferentes, algunos tienen que detenerse ante los medios de comunicación y otros aparecen varios minutos después en las jornadas de montaña.

La intención es que todos pasen por ella.

“Intentamos rebajar alrededor de un grado o un grado y medio de temperatura corporal en esos cinco minutos”, explica Puertas. “La idea es que si llegan con una temperatura muy elevada puedan irse después a la ducha en unas condiciones mucho mejores y que el proceso de recuperación haya comenzado ya”.

El frío cumple además otra función. La inmersión provoca vasoconstricción y la propia presión del agua ejerce un efecto sobre las piernas después de varias horas de esfuerzo. Puertas matiza que la evidencia científica sobre determinados beneficios estrictamente musculares de la crioterapia todavía admite discusión, pero existe un aspecto en el que las conclusiones son mucho más claras: su utilidad para favorecer la termorregulación . Y en días extremos esa diferencia adquiere todavía más importancia.

Durante el ejercicio, los propios músculos producen una enorme cantidad de calor. El organismo trata de eliminarlo fundamentalmente mediante el sudor y aumentando el flujo sanguíneo hacia la piel. El problema aparece cuando fuera también hace muchísimo calor. Cuanto más elevada es la temperatura ambiental, más complicado resulta disipar todo aquello que el cuerpo está generando.

“Con 40 grados el cuerpo tiene muchas dificultades para eliminar el calor. Está sobreestresado ”, resume el fisioterapeuta. El baño frío permite acelerar un proceso que de otra manera continuaría durante el trayecto en autobús. La pelea, en cualquier caso, empieza muchas horas antes.

Con 40 grados el cuerpo tiene muchas dificultades para eliminar el calor. Está sobreestresado

Durante las etapas se ha convertido en habitual observar a los corredores vaciar bidones sobre la cabeza, recibir hielo desde los coches o colocarse pequeños recipientes o medias cargadas de hielo en la nuca . No consiguen reducir la temperatura corporal con la misma eficacia que una inmersión , pero sí generan una sensación de frescor que ayuda al deportista a soportar mejor las condiciones.

“El hielo en la nuca manda al cerebro un estímulo de enfriamiento ”, explica Puertas. Algo parecido ocurre con los métodos utilizados por algunos equipos en las contrarrelojes , donde se puede ver a los corredores enfriar las manos o las muñecas antes de tomar la salida.

Son pequeños gestos dentro de una estrategia que ha ganado terreno en el ciclismo moderno. La crioterapia lleva décadas ligada al deporte, aunque su utilización ha ido entrando y saliendo de las rutinas según las épocas. Astana recuperó este procedimiento de manera sistemática en 2024 , coincidiendo con la llegada de Puertas al equipo.

Los protocolos científicos pueden establecer tiempos superiores de inmersión y temperaturas muy concretas. En una concentración, donde existen menos urgencias, el equipo puede aplicar sesiones de diez minutos . Durante una gran vuelta manda también la logística. Hay que enfriar a ocho corredores, atender los compromisos posteriores a la etapa y comenzar cuanto antes el traslado.

Cinco minutos pueden marcar la diferencia

Porque en una carrera de tres semanas la recuperación no se mide únicamente por cómo se siente un ciclista esa misma noche. Se mide también por cuánto desgaste consigue evitar antes de que llegue el día siguiente.

“En una carrera por etapas no sólo importa cómo terminas hoy, sino cómo consigues recuperar para estar preparado mañana ”, recuerda Puertas. Cada pequeño proceso se va acumulando. Una dosis de recuperación después de una etapa. Otra al día siguiente. Y otra después.

Es otra carrera silenciosa dentro de LaVuelta . Mientras los corredores pelean durante el día contra el cronómetro, la montaña y ahora también contra temperaturas extremas, detrás de la meta comienza otra cuenta atrás: conseguir que el cuerpo deje atrás cuanto antes los 40 grados del asfalto para estar preparado, unas horas después, para volver a empezar.

Polideportivociclismoasí

Ver fuente original de la noticiaContenido patrocinado

Secciones