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Lo de las azafatas era sexismo. Lo de las influencers, modernidad

Erola Jons se ha hecho protagonista en LaVuelta por encima de los ciclistas, pero...

Fernando Carreño550 palabras

Desde luego, si lo que pretendía quien llevó a Erola Jons a LaVuelta era ' visibilidad ', es decir, que se hablase de la LaVuelta, lo ha conseguido. Como realmente no conocemos la intención, o ni siquiera las normas de esa 'visiblidad', no sabemos si el hecho de que se hable mucho más del personaje invitado destacando que no conoce el mundo en el que está -sin que parezca que le importe-, que la repercusión creada sea mayoritariamente negativa , o que se hable de ella más que de los ciclistas y la carrera, es positivo o no, y si quien tomó la decisión está contento con el resultado.

Porque realmente sólo podemos intuir que es una decision organizativa, dado que el personaje iba provisto de un micrófono oficial. Una decisión organizativa, ciertamente, que sigue la línea de otras tomadas en el mismo sentido en muchos ámbitos: ponga un influencer en su vida: le traerá ese público no habitual a su evento. Tendrá clics. Tendrá visualizaciones. A los suyos ya los tiene. Esto le traerá a 'los otros', a ese público no habitual que hará crecer sus métricas...

Bien. Puede ser respetable. O si no, al menos, es moda porque hoy esos influencers están en todas partes, monetizando con organizaciones y eventos. Sí llama un poco la atención o que en la reunión -si la ha habido- en la que se decidió dar entrada al personaje nadie preguntara qué tipo de 'contenido' hacía, si era compatible con el evento en el que iba a estar, o si se hizo, se explicó y aceptó.

Porque una de las cosas que más llama la atención es que LaVuelta tomó en el año 2017 una decisión sobre las azafatas de podio tratando de eliminar el presunto sexismo, la presunta cosificación de la mujer , que algunas imágenes, como el beso al ganador, etcétera, representaban. Parece que la modernidad de 2026 es reintroducir ese sexismo y cosificación, pero en ese caso de los ciclistas y vía influencers , videos y redes sociales. Puede decirse "es que las azafatas estaban ahí contratadas para eso y Jons lo hace porque quiere y en ese sentido es un triunfo del empoderamiento". Miren: perdonen pero yo soy de la opinión de que estaba allí para hacer precisamente eso que ha hecho. Quienes no están allí para ser sexualizados y cosificados son, precisamente, los ciclistas, que junto al público -el de siempre, sobre todo- sustentan ese tinglado. ¿Venganza, se podría decir? Vale ¿Qué culpa tienen los ciclistas?

Ya dejemos al margen si la exhibición de orgullosa ignorancia que supone presumir de "no sé nada de esto pero estoy aquí" animará a quedarse en LaVuelta a alguno de los seis millones de seguidores que se dice que tiene la influencer o creadora de contenido en cuestión (por cierto ¿cuál es la diferencia? ¿qué es el 'contenido'?. Por cierto ¿Han reparado ustedes en las noticias que salen sobre 'granjas de bots' dedicadas a alterar las métricas de redes sociales). Simplemente, no sabemos si a un ciclista que se ha hecho 180 kilómetros a pleno sol, que ha subido un puerto al 10% o lo ha bajado a 100 por hora , luego le hace gracia ser elegido como comparsa de una influencer. A Pogacar parece que no le ha hecho demasiada.

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