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Brennan desata su furia en Manosque ante un Pogacar que sigue de rojo

El británico se impone con autoridad ante Pau Miquel, con el líder de la general disputando el esprint

Miguel Ángel Rodríguez Cuesta404 palabras

Se acabó el esmoquin en LaVuelta . Tras el glamur inicial al más puro estilo del G ran Premio de Mónaco, toca arremangarse para sufrir en la montaña. La primera etapa en línea de la ronda española —la más maratoniana de la prueba, con sus 204 kilómetros y 3000 metros de desnivel — ofreció un terreno pestoso e implacable bajo un sol de justicia, como preámbulo del infierno que espera a orillas del Mediterráneo.

Manosque volvió a recibir la meta de una gran vuelta por segunda vez en la historia. La primera data de 1976 , cuando el Tour de Francia presenció la hazaña insuperable de José Luis Viejo . Aquel día, el español del Super Ser voló en solitario para endosarle 22 minutos y 50 segundos al neerlandés Gerben Karstens, marcando la mayor ventaja que un ciclista ha metido en la historia a un rival.

Esta vez, la historia no se repitió y la fuga fue ajusticiada antes de meta. El terreno prometía acción. Muchos tramos desprendían aroma a emboscada y el rojo de Pogacar quedaba a pocos segundos, con UAE dispuesto a ceder la corona antes de Andorra, pero el personal decidió guardar. La situación se tornó en todo un regalo para Hayter , empatado a tiempo en la clasificación general tras la crono de Mónaco, pero un misil británico amarillo tenía otros planes.

El pelotón ' fumaba' hasta que todo se lanzó a ocho de meta. Llegaron los nervios y la tensión en la pelea total por la posición. A cuatro de meta, el terreno comenzó a picar, con los manillares limando vallas al paso por estrechas calles de Manosque. Saltó Van Aert y Pogacar, en primera persona, buscó a su rueda, comenzando a saldar cuentas pendientes desde Montmartre y el velódromo de Roubaix, demostrando que venía a por todas.

Absorbido el corte, la etapa quedó abocada a un esprint masivo. Fisher-Black arrancó el lanzamiento, pero la bofetada final la dio el nuevo prodigio del pelotón. Pese a que, en principio, el repecho final no era la superficie ideal para sus condiciones, Matthew Brennan arrancó desde lejísimos, secó a Pedersen y levantó los brazos con absoluta rotundidad. Tras él, Pau Miquel firmó un enorme segundo puesto, mientras Pogacar apretaba los dientes para cerrar el podio del día. Primer triunfo en una gran vuelta para un talento precoz que, visto lo visto, va a tener que ir ampliando espacio en la vitrina.

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