Cautela en Movistar; Mas señala a Roglic y Unzué amplía la lista: “No nos olvidemos de Onley y Gall”
El líder de LaVuelta evita obsesionarse con ganar en Granada mientras Movistar reivindica su ADN de equipo de generales: “Desde los 80 siempre hemos estado metidos ahí”

Enric Mas vive instalado en una nueva realidad. Ya no es el corredor que tiene que buscar el momento para atacar ni el aspirante obligado a recuperar tiempo. Ahora viste de rojo , es el hombre al que todos miran y el que obliga al resto a mover ficha. Un cambio completo de escenario que el mallorquín intenta gestionar con una palabra repetida una y otra vez: tranquilidad . Mientras él pide mantener los pies en el suelo, Eusebio Unzué , máximo responsable de Movistar , pone contexto al momento que atraviesa su líder y reivindica que pelear por las grandes vueltas forma parte del ADN histórico de la estructura.
Mas compareció ante los medios después de su victoria en Aitana y dejó claro que no quiere convertir la posibilidad de ganar LaVuelta en una obsesión diaria. “Si estoy todo el día pensando en que puedo ganar LaVuelta, al final es un estrés acumulado que no quiero tener en este momento. Ahora simplemente disfruto del momento, disfruto de llevar el rojo, disfruto del equipo y nos tenemos que centrar en lo que viene esta semana”, explicó el balear en la rueda de prensa de este lunes en Albacete.
El mallorquín tiene, eso sí, perfectamente identificado al rival que considera más peligroso. Preguntado por Primoz Roglic , cuatro veces ganador de LaVuelta, Mas no escondió su respeto: “Con la historia que tiene Roglic en LaVuelta, es el que más me preocupa personalmente de cara a Granada ”.
Unzué coincide con su corredor, aunque no limita la amenaza al esloveno. “Estoy de acuerdo con Enric, pero no nos olvidemos de Onley , que ya fue cuarto en el Tour , o Gall , al que se ve a un gran nivel”, explicó en Radio MARCA . Movistar sabe que la ausencia de Pogacar ha abierto por completo el abanico y que, aunque Roglic aparece como la referencia más evidente por palmarés y experiencia, quedan todavía demasiados kilómetros como para reducir LaVuelta a un duelo.
La situación también obliga al equipo español a recuperar un rol que conoce bien. Defender un liderato , controlar la carrera y asumir responsabilidades desde lejos no resulta extraño para una estructura que durante décadas se ha acostumbrado a vivir alrededor de las clasificaciones generales . “Desde los 80 siempre hemos estado metidos en las generales. Forma parte de nuestra cultura y siempre lo hemos intentado. Queremos continuar en esta línea con Enric”, recordó Unzué.
Mas asume ese nuevo papel con naturalidad. “Ayer por la mañana hablamos un poco en el autobús de que teníamos que pasar página después de todo lo sucedido el día anterior con las caídas . Ahora ha cambiado todo y nos toca a nosotros”, señaló. Eso no significa, sin embargo, que Movistar tenga intención de asumir en solitario todo el peso de LaVuelta. “Hay muchísimas etapas que nosotros no estamos interesados en ganar y habrá mucha gente que nos ayude en los días de sprint y también en algún día de fuga . Nosotros simplemente mantendremos la tranquilidad e intentaremos estar siempre unidos”.
La metamorfosis deportiva de Mas también tiene detrás una reflexión sobre su calendario . Durante años, el balear encadenó Tour y Vuelta, una fórmula que nunca terminó de ofrecerle en Francia la recompensa que buscaba. Este curso, Movistar optó por cambiar la hoja de ruta y apostar por Giro y LaVuelta.
Unzué no se atreve a establecer una relación directa entre esa modificación y la versión actual del español, aunque reconoce que la decisión tenía una lógica clara. “No sabemos qué parte de culpa tiene el calendario. El de estos años atrás, con Tour y Vuelta, lo hemos mantenido. Nunca ha encontrado recompensa en Francia y se le hacía hasta incómodo, por eso pensamos en cambiarlo. Allí en el Giro no fue bien, pero ha sentado las bases para terminar aquí”.
El Giro había dejado una sensación amarga y una imagen muy alejada de la que Mas ofrece ahora. Unzué quiso también matizar la lectura de aquel resultado. “No era suspenso para reprobarle, sino la constatación de que el cuerpo no estaba recuperado y no pudo dar de sí. No podía estar satisfecho, pero no quería reprobar su estado. Ahora ya, en LaVuelta, es un notable alto o sobresaliente ”.
El propio Mas mantiene un discurso parecido. Rechaza presentar estos últimos meses como un viaje desde el abismo hasta la cima. “Han sido momentos difíciles, pero no han sido los peores momentos de mi vida profesional. Está claro que he pasado por baches , pero hay cosas mucho más duras que una caída fuerte o determinados problemas físicos. Nos ha costado salir de ahí y coger la forma, pero hoy estamos contentos de estar aquí, con la forma que tenemos y de volver a sonreír en LaVuelta”.
Tampoco cree que haya cambiado radicalmente su manera de trabajar. “No ha cambiado nada. Simplemente he seguido haciendo lo que más hacía: entrenar bien, cuidarme, intentar hacer todo perfecto y disfrutar del proceso”. Ni siquiera considera que el día del sterrato , cuando consiguió superar a Pogacar , representase un clic definitivo. “Claro que da confianza , pero no cambia nada. El Enric es el mismo de siempre”.
Lo que sí ha cambiado es la expresión exterior de esa confianza. Mas ganó en Aitana, gritó al cruzar la meta y liberó años de victorias esquivas. “Ese grito viene de los ‘ pingüinos ’ del equipo. Los pingüinos son los jóvenes, como les llamamos nosotros. Chente les puso ese nombre en la primera concentración que hicimos hace tres años, cuando entraron. Siempre decimos que, como ganamos poco, cuando ganamos tenemos que celebrarlo mucho. En mi caso han pasado ocho años desde que gané en una gran vuelta y cuatro años desde mi última victoria. Así que fue un grito de rabia y de alegría”.
La victoria tuvo además un valor especial para una estructura que busca recuperar presencia entre las grandes referencias del pelotón y que mira también hacia su futuro comercial . “Dependemos de los resultados y cuanto mejores sean, mejor. Ayer disfrutó mucha gente con nuestra victoria y el público agradeció nuestra victoria y ver que volvemos donde solíamos estar”, señaló Unzué sobre lo que puede significar una actuación así también de cara a un nuevo patrocinador .
Mas, sin embargo, se niega a proyectarse demasiado lejos. Cuando le preguntaron por las etapas decisivas de la semana, reconoció que todavía ni siquiera había estudiado todos los recorridos. “¿Te digo la verdad? No tengo ni idea. Todavía no hemos hecho la reunión . Hay unas cuantas etapas que está claro que serán cruciales para la general, pero de ayer a hoy no he tenido tiempo de nada, no he mirado nada”.
Su prioridad inmediata es mucho más simple: conservar el rojo. “Nosotros simplemente tenemos un objetivo: mantener el maillot ”. Y con dos semanas todavía por delante, intenta proteger su cabeza de todo el ruido que rodea a un líder español de LaVuelta. “Creo que mi tranquilidad está en mi cabeza y en tener los pies en el suelo. Creo que estoy muy bien, mi equipo está muy bien y esa es la tranquilidad que tengo”.
Movistar vuelve a sentirse cómodo en un terreno que conoce desde hace décadas. Enric Mas también parece haber encontrado otra vez el lugar desde el que mejor corre. El mallorquín evita pronunciar demasiado la palabra Granada , pero sabe que ahora son otros los que tienen que asumir el riesgo .
“Supongo que los demás querrán adelantarme y yo también me tendré que aprovechar de esas situaciones. La carrera hablará por sí sola. Por ahora somos líderes y son los otros los que nos tienen que adelantar”. Roglic aparece en el horizonte. Onley y Gall también. Mas, mientras tanto, sigue de rojo y Movistar vuelve a controlar LaVuelta desde delante.


