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El enemigo oculto del rendimiento en LaVuelta y el ciclismo: los peligros colaterales de la 'energía'

Dos de cada tres atletas consumen suplementos semanalmente y un 36,5 % admite que sus problemas bucodentales afectan al entrenamiento y la competición

Nacho Labarga865 palabras

En el deporte de alta competición, cada gramo cuenta. También los de carbohidratos. Las pautas nutricionales para afrontar entrenamientos de alta intensidad o pruebas de resistencia de varias horas sitúan las necesidades entre 60 y 120 gramos por hora para mantener el rendimiento y evitar el temido desfallecimiento o pájara, el vaciado completo de las reservas de glucógeno . Ciclistas, atletas y futbolistas encuentran buena parte de ese combustible en bebidas isotónicas, barritas y, sobre todo, geles energéticos . El músculo los agradece. Los dientes, bastante menos. Una investigación publicada en la revista científica Nutrients pone cifras a un problema que durante años ha quedado en un segundo plano dentro del deporte de élite: el deterioro de la salud bucodental asociado al consumo de estos productos y su impacto directo en el rendimiento.

La cuestión no está únicamente en cuánto azúcar se consume. La frecuencia juega un papel decisivo. El odontólogo Dr. Tomás Hernán Pérez de la Ossa lo explica así: "Cada vez que tomamos azúcar, aunque sea una cantidad mínima, las bacterias de la boca producen ácido durante unos 20 o 30 minutos". En disciplinas de resistencia como el ciclismo, donde la alimentación se pauta de manera constante a lo largo de la ruta, aparece el llamado "efecto goteo" . Cada gel, cada barrita y cada trago vuelven a alimentar ese proceso. El pH de la boca cambia y la acidez puede mantenerse durante buena parte del esfuerzo. "A lo largo de un entrenamiento, la boca se convierte en un caldo de cultivo de bacterias, azúcar y deshechos ácidos que atacan directamente el esmalte". La actividad física intensa añade otro factor: la deshidratación y la respiración bucal reducen y alteran la composición de la saliva , una de las defensas naturales frente a las bacterias.

Tampoco los productos considerados más naturales esquivan el problema. Algunos deportistas sustituyen los geles comerciales por miel o preparados caseros con la idea de reducir el daño dental. Para las bacterias, la procedencia cambia poco. "A las bacterias no les importa el tipo de azúcar; el azúcar es azúcar y el riesgo de caries es exactamente el mismo", sentencia tajante el Dr. Tomás Hernán . El estudio de Nutrients , elaborado por un equipo multidisciplinar de investigadores internacionales, examinó clínicamente y mediante cuestionarios a atletas de alta competición. La fotografía resultante llama la atención porque aparece incluso entre deportistas con buenos hábitos de higiene: la gran mayoría se cepilla los dientes dos o más veces al día y, aun así, los problemas se acumulan.

El 66,7 % de los atletas consume bebidas deportivas, geles o barritas energéticas al menos una vez por semana. El 63,5 % presentó caries activas durante la exploración clínica, el 46,1 % sufría gingivitis y el 26,9 % padecía periodontitis irreversible. A ello se suma un 21,2 % con desgaste erosivo severo del esmalte dental debido a la acidez de los suplementos. Son cifras que amplían el foco de una odontología deportiva históricamente vinculada al tratamiento de traumatismos o al diseño de protectores bucales para disciplinas de contacto. Las dolencias crónicas han terminado llegando también a la competición. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 , el 30 % de las urgencias médicas de los atletas estuvieron relacionadas con problemas dentales.

La consecuencia puede aparecer justo donde más duele al deportista: en el rendimiento . El estudio confirmó que el 80 % de los atletas había experimentado algún problema oral durante el último año, principalmente dolor dental y sensibilidad extrema al frío o al calor. Un 36,5 % reconoció que esas molestias habían afectado negativamente a sus entrenamientos y a su rendimiento en competición. El dolor puede interferir en el descanso y en la reparación muscular durante el sueño. Las infecciones periodontales o periapicales no tratadas también pueden desencadenar una respuesta inflamatoria sistémica en el organismo, elevar el riesgo de lesiones musculares y ralentizar la recuperación. Una caries, por tanto, puede terminar convirtiéndose en un problema mucho más grande que el propio diente.

Proteger los dientes sin perder energía

Eliminar los carbohidratos de la ecuación no es una alternativa para quien pretende competir al máximo nivel. La prevención pasa por modificar algunos hábitos alrededor de su consumo. Los expertos recomiendan beber un trago de agua limpia inmediatamente después de tomar un gel o una bebida isotónica durante el ejercicio, una forma sencilla de arrastrar parte de los restos de azúcar y reducir la acidez de la boca. También plantean potenciar el uso de pastas dentales y colutorios con altas concentraciones de flúor para favorecer la remineralización y proteger un esmalte sometido de manera repetida al ataque de los ácidos.

Hay otro momento especialmente delicado: el cepillado posterior. Después de consumir un producto muy ácido, el esmalte queda momentáneamente blando y pasar el cepillo de inmediato puede aumentar su erosión . La recomendación es enjuagarse primero con agua y esperar unos minutos antes de cepillarse. El protocolo se completa con una revisión odontológica antes de comenzar la temporada. Del mismo modo que las estructuras deportivas llevan a cabo análisis de sangre o ecocardiogramas periódicos, los expertos plantean incorporar controles dentales capaces de detectar con antelación cualquier patología que pueda terminar condicionando el rendimiento físico del deportista.

El pelotón, en LaVuelta.
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