Las notas de LaVuelta 2026: del sobresaliente de Mas al 'necesita mejorar' del show final en Granada
La ronda española cierra en Granada tres semanas de calor extremo, caídas, grandes historias y espectáculo con Enric Mas como gran triunfador

LaVuelta 2026 ya es historia. De Mónaco a Granada pasaron 21 etapas , episodios extremos, nombres inesperados y una batalla por el maillot rojo que terminó coronando a Enric Mas . Como cada gran carrera, dejó vencedores, revelaciones, protagonistas que cumplieron y también algunos aspectos que deberán revisarse de cara al futuro. Estas son las notas finales.
La carrera de su vida. Después de años persiguiendo una gran vuelta, de cuatro podios y de convivir con una exigencia enorme, el mallorquín terminó vestido de rojo en Granada . Supo resistir, atacar cuando correspondía, defenderse en la contrarreloj y administrar la presión de ser líder . La victoria que cambia definitivamente su palmarés y también la forma de mirar su trayectoria.
El equipo español consiguió el triunfo que llevaba años buscando. Todo el proyecto construido alrededor de Mas encontró por fin recompensa. El bloque respondió en los días decisivos, protegió al líder y recuperó una gran vuelta muchos años después. Un éxito deportivo , pero también simbólico para una estructura que necesitaba volver a ganar a lo grande.
Volvió a estar ahí. El esloveno mantuvo abierta la general , obligó a Mas a vigilarle hasta el final y volvió a enseñar que sigue siendo uno de los corredores más fiables del mundo en las grandes vueltas. Ya no domina como en sus mejores años, pero continúa siendo un rival temible. Tiene mucho mérito ese segundo puesto viniendo de donde viene.
Regularidad y valentía. El austríaco confirmó que ya pertenece a la primera línea de los hombres de grandes vueltas. Siempre cerca de los mejores, competitivo en montaña y capaz de soportar tres semanas de máxima exigencia.
Uno de los grandes jóvenes de la carrera. Sumó victorias , mostró velocidad y confirmó que su nombre está llamado a aparecer muchas veces en los próximos años. La sensación es que todavía está muy lejos de alcanzar su techo.
La gran aparición de esta edición. Ganó una etapa y resistió mucho más de lo que podía esperarse entre los mejores de la general . De LaVuelta sale convertido en uno de los nombres propios del futuro.
Su victoria en la etapa reina fue uno de los grandes momentos de LaVuelta. Después de tantos golpes, lesiones, órdenes de equipo y oportunidades perdidas, Landa volvió a ganar como siempre había imaginado: atacando. Su emoción posterior terminó de convertir el triunfo en una de las historias más humanas de estas tres semanas.
Volvió a estar presente en prácticamente todos los terrenos. Ganó, trabajó para el equipo, controló fugas y dio espectáculo . Quizá no tuvo una actuación tan dominante como en otras grandes vueltas, pero dejó nuevamente su sello.
La victoria final de Mas y el triunfo de Landa dieron brillo a una edición especialmente buena para el ciclismo nacional. A ello se añadieron protagonismo, ataques y buenas actuaciones de varios corredores españoles. Una LaVuelta que devuelve optimismo antes de la siguiente gran cita: el Mundial de Montreal . Veremos cómo está Ayuso.
Su nota no puede desligarse de la caída que acabó con su participación. Antes del abandono había mostrado nuevamente su enorme nivel e incluso había ganado tres etapas, pero su carrera terminó demasiado pronto. LaVuelta perdió con él a uno de los grandes focos deportivos de la edición. Si llega a terminar, seguro que su nota sería sobresaliente o de matrícula de honor.
Granada ofreció un escenario espectacular, pero el desarrollo de la jornada final dejó demasiadas dudas. Después de tres semanas de carrera y con una clasificación general todavía expuesta a accidentes, pinchazos o situaciones ajenas a la batalla deportiva, varios corredores reclamaron una neutralización que redujera riesgos.
El circuito alrededor de La Alhambra tenía atractivo televisivo y deportivo, pero también generó nerviosismo dentro del pelotón . La discusión previa, las peticiones de los ciclistas y la sensación de que una caída podía alterar en unos segundos lo construido durante 20 etapas deberían servir para reflexionar.
Las grandes vueltas necesitan espectáculo hasta el último metro, pero también encontrar el equilibrio entre ofrecer una etapa atractiva y proteger una clasificación general construida durante tres semanas. Granada fue una postal magnífica. El formato de la última jornada, en cambio, deja margen para mejorar. Iba a ser espectacular y quedó a medio gas.


