Ir al contenido
jomperrAgregador de noticias
← Ciclismo · Vuelta a España

El puerta grande o enfermería de Kuss: "Voy a ir a por todas, no hay excusa"

Campeón en 2023, magullado por una caída y todavía instalado entre los mejores, vive desde entonces en un territorio nuevo

Nacho Labarga1344 palabras

Hay ciclistas a los que septiembre les encuentra mirando de reojo el calendario, contando los días que quedan para guardar la bicicleta y volver a una vida sin dorsales, sin hoteles, sin desayunos antes de que amanezca. Sepp Kuss parece hecho de otra pasta. Giro , Tour y ahora LaVuelta . Tres semanas detrás de otras tres semanas, miles de kilómetros acumulados, maletas que apenas llegan a deshacerse y un cuerpo al que cada mañana hay que preguntarle si todavía conserva ganas de seguir. El estadounidense responde casi siempre de la misma manera: con esa sonrisa discreta que le ha acompañado durante toda su carrera y con una forma de hablar que parece restarle importancia a todo. También al cansancio. También a las caídas. También al hecho de que pocas piernas del pelotón hayan vivido tanto ciclismo como las suyas en los últimos meses. Kuss vuelve a estar ahí, en la parte noble de la carrera, como si pedalear en una gran vuelta fuera simplemente otra forma de estar en casa.

Pero hay algo que cambió para siempre en septiembre de 2023 . Hasta entonces, Kuss había construido su prestigio en uno de los oficios más nobles y menos agradecidos del ciclismo: hacer mejores a los demás. Era el último hombre cuando la carretera empezaba a vaciarse, el compañero que Roglic o Vingegaard querían tener cerca cuando llegaban los grandes puertos, el escalador capaz de romper un grupo de favoritos y desaparecer después de la fotografía. Durante años fue uno de los mejores gregarios del mundo, quizá el símbolo perfecto de esa categoría de corredor al que todos reconocen el talento pero al que casi nunca se le concede el derecho a pensar primero en sí mismo. LaVuelta de 2023 rompió ese orden. Kuss dejó de ser exclusivamente el hombre que llevaba a otros hacia la victoria y descubrió que también podía llegar él. Ganó la carrera y, con ella, ganó algo más difícil de medir: un nuevo lugar dentro del pelotón.

Desde entonces su rol ya no puede ser exactamente el mismo. Kuss sigue teniendo alma de gregario, sigue entendiendo el ciclismo como un deporte colectivo y continúa trabajando para el equipo cuando la carrera lo exige, pero ya no es un corredor anónimo dentro de una estrategia ajena. Un ganador de LaVuelta nunca vuelve del todo al punto de partida. Cuando uno se ha vestido de rojo en el último día, cada ataque, cada clasificación y cada gesto se observa de otra manera. Antes, terminar entre los diez mejores podía parecer el premio extraordinario de quien había cumplido además con otras obligaciones. Ahora existe una vara distinta. Él mismo la conoce. “Un puesto en el top 10 siempre está bien, pero me gustaría mucho más al menos poder buscar una victoria de etapa ”. No lo dice desde la ansiedad de quien necesita demostrar algo, sino desde la experiencia de quien ya conoce el otro lado. Kuss sabe lo que significa ganar. Y después de haber conocido esa sensación, conservar un puesto deja de tener exactamente el mismo sabor.

Esa es probablemente la contradicción más interesante del Kuss actual. Sigue siendo el mismo corredor tranquilo, el mismo compañero fiable, el mismo escalador al que parece importarle poco el foco, pero ya no ocupa el mismo espacio dentro de la carrera. Antes podía esconderse detrás de los líderes. Ahora forma parte de ese grupo de hombres a los que también se pregunta qué quieren conseguir para ellos. Antes su trabajo terminaba muchas veces cuando otro levantaba los brazos. Ahora existe la expectativa de que él también encuentre su momento. La victoria de 2023 le entregó libertad , pero también responsabilidad. Le permitió saber que podía ganar una gran vuelta y, al mismo tiempo, le quitó para siempre cierta comodidad. El gregario puede celebrar un top 10 como una conquista. Al campeón se le pregunta si todavía quiere algo más.

Y Kuss quiere. No necesariamente otra Vuelta , ni una reproducción exacta de aquella carrera que cambió su vida deportiva. La ambición parece ahora más sencilla y quizá por eso más honesta. Quiere volver a sentir que un día de carrera le pertenece. Quiere encontrar una fuga , un puerto, una jornada en la que el trabajo colectivo deje paso a su instinto. “Estamos bien. Está siendo una Vuelta muy dura, como siempre, pero personalmente me encuentro bien. De momento estoy en mi sitio en la general y a ver si en las próximas etapas voy a mirar más por etapas o seguir en la general”. En esa reflexión aparece toda su nueva realidad: elegir . Durante mucho tiempo su camino estuvo marcado por las necesidades del líder. Ahora también puede preguntarse qué le conviene a él.

Todo ello después de una temporada llevada otra vez hasta los márgenes. Kuss ha encadenado las tres grandes , algo que convierte septiembre en una negociación diaria con el cuerpo. No es sólo cuestión de piernas. Es la acumulación del cansancio, los pequeños dolores, la cabeza, las horas de viaje, las noches de hotel, la sensación de estar compitiendo prácticamente desde primavera sin haber cerrado nunca del todo la maleta. A eso se añadió una caída a gran velocidad que le dejó el brazo tocado y el cuerpo rígido. “El cuerpo está un poco tieso tras esa caída de mucha velocidad, pero hay que seguir, no hay excusas. El cuerpo tiene que responder”. También ahí aparece el Kuss de siempre, el que nunca dramatiza demasiado. Caer, levantarse, revisar daños y continuar. Su ciclismo siempre ha tenido algo de eso: resistencia silenciosa .

También por eso entiende mejor que casi nadie lo que está viviendo Enric Mas . Kuss sabe cuánto pesa una clasificación general cuando empiezan a quedar menos días, cuando cada segundo deja de parecer pequeño y cada error se convierte en una amenaza. “Le veo muy bien físicamente y junto con el equipo se ven muy motivados. Cada día es importante y están sacando unos segundos muy valiosos”. Habla desde la experiencia de quien ya estuvo en ese sitio, de quien aprendió que las grandes vueltas no siempre se ganan con un ataque destinado a la historia. A veces se ganan sumando pequeñas ventajas, sobreviviendo a los malos días, evitando errores y consiguiendo que el calendario avance más rápido que los rivales. Kuss lo hizo en 2023. Primero acumuló tiempo. Después empezó a comprender que aquella ventaja podía servir para algo mucho más grande. Finalmente terminó entendiendo que también tenía derecho a ganar.

Aquella victoria sigue acompañándole, pero ya no como una excepción que haya que recordar a cada momento. Más bien como una frontera que cruzó y de la que no puede regresar. Desde entonces, Sepp Kuss ya no es sólo el estadounidense amable que aparece cuando las montañas se ponen serias. Tampoco es simplemente el gregario perfecto de Visma . Es un campeón de LaVuelta que sigue conservando hábitos de gregario, un líder que no termina de comportarse como una estrella, un corredor que todavía parece sentirse cómodo ayudando a otros aunque ya sabe que también puede correr para sí mismo.

Quizá por eso su figura resulta ahora más interesante que antes. Porque vive entre dos identidades . La del hombre que siempre trabajó para los demás y la del ciclista que un día descubrió que también podía ganar para él. No parece haber renegado de ninguna de las dos. Conviven. Se mezclan. Se contradicen a veces. Y de esa mezcla sale el Kuss de hoy: menos obligado a demostrar , pero más consciente de lo que puede perder si se conforma.

Después de tres grandes , una caída y miles de kilómetros acumulados, el estadounidense continúa sonriendo. Sigue hablando bajo, sigue quitándole hierro a casi todo y sigue transmitiendo la sensación de que no necesita convertir cada día en una declaración de intenciones. Pero algo sí ha cambiado. Antes un top 10 podía ser el premio. Ahora empieza a parecer sólo una posición. Sepp ya sabe lo que es ganar LaVuelta. Y después de aprender a ganar, conformarse resulta bastante más difícil.

PolideportivociclismoSepp Kussenfermería

Ver fuente original de la noticiaContenido patrocinado

Secciones