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A toda velocidad por Mónaco: así vivimos desde dentro la crono de LaVuelta

MARCA se subió al coche del Lotto Intermarché para seguir a Reuben Thompson en los 9,4 kilómetros de la contrarreloj inaugural y descubrir todo lo que ocurre detrás de un corredor mientras pelea contra el reloj.

Nacho Labarga529 palabras

La televisión permite ver la velocidad . Desde dentro del coche se siente. El ruido, las frenadas, las aceleraciones, las órdenes por radio y una sucesión de curvas que llegan prácticamente sin tiempo para respirar. MARCA vivió desde el coche del Lotto Intermarché la contrarreloj que abrió LaVuelta 2026 en Mónaco , siguiendo al neozelandés Reuben Thompson por uno de los recorridos más espectaculares que puede ofrecer una carrera ciclista.L Thompson fue uno de los primeros corredores en tomar la salida. Delante, únicamente su bicicleta y una carretera cerrada para él. Detrás, el vehículo del equipo convertido durante algo más de diez minutos en una pequeña central de operaciones en movimiento. Porque el trabajo del director durante una contrarreloj va mucho más allá de conducir. Mientras mantiene el coche a escasos metros del ciclista, debe vigilar la trazada , controlar las referencias, seguir los datos y mantener abierta la comunicación . Todo ocurre prácticamente al mismo tiempo y a una velocidad que, vista desde el interior del vehículo, impresiona todavía más. Mónaco multiplicaba además la dificultad. El escenario que habitualmente pertenece a la Fórmula 1 se convirtió durante unas horas en territorio ciclista. El túnel, las calles estrechas del Principado , los cambios de dirección y algunos de los puntos más reconocibles del circuito exigían máxima concentración . Allí donde un coche de Fórmula 1 busca arañar milésimas, los ciclistas intentaban hacer exactamente lo mismo sobre dos ruedas. Cada metro contaba. Desde detrás se podía comprobar cómo Thompson trataba de limar al máximo cada curva, buscando la línea más rápida, apurando la frenada y volviendo inmediatamente a lanzar la bicicleta. Apenas existe margen para corregir un error. Una entrada demasiado larga, una frenada precipitada o unos segundos sin pedalear pueden convertirse inmediatamente en tiempo perdido. Y mientras el corredor pelea contra el cronómetro , dentro del coche tampoco hay descanso. Las comunicaciones se suceden, el director controla la distancia y el vehículo acelera y frena siguiendo el ritmo de un ciclista lanzado a toda velocidad por las calles de Mónaco. La sensación desde dentro es muy diferente a la que transmite una pantalla: las velocidades ponen los pelos de punta y muestran hasta qué punto los especialistas llevan al límite la bicicleta en un recorrido urbano . Thompson terminó finalmente su esfuerzo a 1 minuto y 8 segundos de Tadej Pogacar , vencedor de la etapa y primer maillot rojo de LaVuelta. El neozelandés ocupó el puesto 158 de la jornada. Pero, para entender lo que supone realmente una contrarreloj, la clasificación era casi lo de menos. La experiencia permitió descubrir esa parte de la carrera que normalmente permanece oculta. El corredor va solo sobre la bicicleta, pero detrás hay información, instrucciones, mecánicos preparados ante cualquier problema y un director obligado a tomar decisiones mientras conduce al límite permitido por la carrera. Durante unos minutos, Mónaco dejó de parecer el escenario glamuroso habitual. Desde el asiento del coche de Lotto Intermarché sólo había una bicicleta delante, curvas acercándose a toda velocidad y un cronómetro que nunca se detenía. Así se vive una contrarreloj de LaVuelta desde dentro. Y todo sucede mucho más rápido de lo que parece desde fuera.

Una imagen del Lotto en la crono de Mónaco.
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