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De la los New York Knicks de la NBA al Inter Bogotá: El ambicioso proyecto de Gersson Rosas

Gersson Rosas: de triunfar en la NBA al reto con el Inter Bogotá

Carlos Salas1171 palabras

La llegada de Gersson Rosas al Internacional de Bogotá no es solo el fichaje de un nuevo inversionista: es la incorporación de un ejecutivo colombiano formado en la NBA , con experiencia en la construcción de plantillas campeonas, a un proyecto que pretende transformar la relación entre un club de fútbol, su ciudad y su afición. El bogotano, quien fue vicepresidente senior de operaciones de baloncesto de los New York Knicks , se convirtió en accionista del club y plantea una apuesta de largo plazo basada en identidad, cantera y gestión profesional.

Un regreso con significado personal

Rosas nació en Bogotá y emigró a Estados Unidos con su familia a los tres años. Por eso, su vínculo con el Inter de Bogotá tiene una dimensión más profunda que la de una inversión deportiva: representa la posibilidad de elegir y construir un equipo desde su origen colombiano. “Para mí, un colombiano que salió para los Estados Unidos a una edad muy joven, es la oportunidad de seleccionar mi equipo”, declaró a El Tiempo.

El ejecutivo llegó al club tras una trayectoria de más de dos décadas en el baloncesto profesional estadounidense. Inició en los Houston Rockets como coordinador de video y ascendió hasta vicepresidente ejecutivo de operaciones de baloncesto; luego fue presidente de operaciones de baloncesto de los Minnesota Timberwolves entre 2019 y 2021.

La experiencia de los Knicks

Su paso más reciente fue con los Knicks, franquicia a la que se unió en febrero de 2022 como asesor sénior de baloncesto y en la que fue promovido a vicepresidente senior de operaciones de baloncesto en septiembre de 2023. En ese cargo trabajó junto a Leon Rose y William Wesley, con incidencia en decisiones de draft, traspasos y construcción del plantel.

Rosas formó parte de la estructura directiva que llevó a los Knicks a conquistar un título de la NBA después de 53 años de espera, un hito que dejó una lección que busca trasladar a Bogotá: la capacidad de una ciudad para unirse alrededor de su equipo. “La manera que esa ciudad se unió sobre ese equipo y la oportunidad de ganar un campeonato, eso es lo mismo que queremos traer aquí”, afirmó.

Un proyecto que no quiere ser efímero

La frase que resume la visión de Rosas es contundente: “Nuestro propósito no es solo ganar una vez y desaparecer” . El nuevo accionista insiste en que el Inter de Bogotá debe convertirse en un equipo competitivo y relevante durante muchos años, no en una experiencia mediática impulsada únicamente por celebridades o capital extranjero.

Esa idea contrasta con un problema recurrente del fútbol colombiano: la improvisación institucional, los cambios frecuentes de entrenadores y la falta de continuidad en los proyectos deportivos. Para Rosas, sin paciencia, estrategia y recursos sostenidos, ningún club puede desarrollar una identidad sólida.

Identidad, marca y comunidad

El Inter de Bogotá surgió tras la adquisición de La Equidad por el grupo Tylis-Porter, liderado por Al Tylis y Sam Porter , con participación de inversionistas como Ryan Reynolds, Rob McElhenney , Eva Longoria, Kate Upton, Justin Verlander, Scott Galloway y Óscar Dos Santos. El club cambió de nombre, escudo, colores e imagen, buscando posicionarse como una nueva alternativa futbolística en la capital.

Rosas destaca que la apuesta no se limita al rendimiento deportivo. “No es solo deporte, es cultura , es sobre tener un impacto en la comunidad”, explicó, al tiempo que subrayó que ganarse el cariño del hincha es una prioridad central del grupo propietario. En ese sentido, el club busca atraer a colombianos que aún no tienen una afiliación futbolera clara, ofreciéndoles una identidad, una imagen y una narrativa con la que puedan identificarse.

Cantera antes que mercado de fichajes

Una de las claves del proyecto es el desarrollo de talento joven . Rosas afirmó que el Inter no pretende ser el equipo que más gaste en jugadores, sino actuar de manera estratégica en el mercado y aprovechar sus divisiones inferiores como motor del club. “Las divisiones inferiores son el corazón del equipo”, sostuvo.

La plantilla refleja esa filosofía: el Inter tiene un promedio de edad de 24,6 años y solo tres futbolistas mayores de 30 —Facundo Boné, Cristian Dájome y Larry Vásquez—. La idea es identificar, formar y proyectar jugadores colombianos y sudamericanos, generando confianza para que el talento joven vea en el club una plataforma real de crecimiento.

El modelo remite, en parte, a la experiencia de Wrexham, club inglés adquirido por Ryan Reynolds y Rob McElhenney , cuya transformación combinó inversión, relato mediático y desarrollo deportivo. Rosas mencionó explícitamente los clubes que el grupo tiene en Inglaterra y España como referentes de esa estrategia.

Los desafíos del fútbol colombiano

Pese al optimismo, Rosas reconoce que el Inter llega a un ecosistema con problemas estructurales . Entre ellos mencionó los derechos de televisión, la distribución de ingresos, el calendario y la organización general de la liga.

Para el ejecutivo, la televisión y la conexión con los aficionados son fundamentales en una industria deportiva cada vez más comercial. Su propuesta es trabajar de manera conjunta con los demás clubes para elevar el nivel de la competición, sin caer en la confrontación permanente entre equipos grandes y pequeños.

También abordó el tema de los estadios, generalmente públicos y no propiedad de los clubes. Aunque descartó por ahora construir un escenario propio, valoró que el estadio de Techo no se use para conciertos, algo que considera una ventaja para la operación futbolística y la experiencia del espectador.

Calendario, paciencia y continuidad

El calendario del fútbol colombiano, frecuentemente alterado y objeto de críticas, es otro de los puntos que Rosas observa con preocupación. Sin embargo, evitó presentarlo como un problema exclusivamente local: “Los mismos problemas que hay aquí los hay por todo el mundo” , dijo, antes de insistir en la necesidad de creatividad para cambiar resultados repetidos. Su crítica más directa apunta a la rotación de técnicos . Para Rosas, cambiar de entrenador cada seis meses o cada año impide consolidar una filosofía de juego y una identidad institucional. “Siempre sigues empezando y cada cambio afecta”, advirtió.

Un experimento con ambición

El Inter de Bogotá llega al fútbol colombiano con recursos, visibilidad internacional y una estructura directiva poco habitual en la liga local. La incorporación de Rosas añade experiencia en gestión deportiva de alto nivel y un perfil que puede ayudar a profesionalizar áreas como scouting, desarrollo de jugadores, planificación y construcción de marca. Aun así, el propio Rosas es cauto: “Humildemente, no hemos hecho nada todavía” . Esa advertencia define el tono del proyecto: el Inter no quiere vender una promesa instantánea, sino construir una institución capaz de competir, formar talento y permanecer. Si el club logra traducir su discurso en resultados sostenidos, en una cantera productiva y en una relación genuina con la afición bogotana, podría convertirse en un caso de estudio para el fútbol colombiano. Si no, quedará como otro intento de importar un modelo exitoso sin adaptarlo a las complejidades del medio local. Por ahora, Rosas apuesta por lo segundo: tiempo, estrategia y propósito.

Gersson Rosas y el Inter de Bogotá: del título de los Knicks a construir un club con propósito. Twitter
bogotá

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