Así es la 'estafa del retrovisor': la trampa con la que tratan de robarte el dinero fingiendo un choque
Un leve golpe con el coche en plena ciudad puede acabar con tu cartera vacía. Se trata de la estafa del retrovisor, que apunta a conductores solos en zonas con mucho tráfico.

En un atasco cualquiera, con el semáforo en rojo y la radio de fondo, todo parece rutina. Hasta que alguien golpea tu coche , se baja nervioso y comienza a escenificar lo que parece un problema urgente . Esa escena se está repitiendo en muchas ciudades españolas, y anticipa un fraude que debes conocer, porque que ya ha vaciado multitud de bolsillos.
Se conoce como la 'estafa del retrovisor' y es cada vez más común en ciudad y carreteras con tráfico denso. Las víctimas suelen ser en su mayoría conductores que viajan solos , en ocasiones personas mayores que puedan sentirse intimidadas con facilidad.
El primer movimiento consiste en provocar un leve impacto contra el coche elegido, a veces arrojándole una piedra para generar ruido y sensación de daño real. Tras ese supuesto golpe, el estafador, que puede llevar un coche con matrícula extranjera , se baja rápidamente de su coche fingiendo estar indignado. Señala el retrovisor, el parachoques o la aleta de su coche (se llama 'estafa del retrovisor', pero no tienen por qué ser el retrovisor la parte dañada), gesticula , te pide que bajes la ventanilla y te acusa entonces de haber invadido su carril sin mirar.
La escena se desarrolla con prisas y mucha tensión , mientras el estafador asegura que encima esto le sucede en el peor momento, porque casualmente tiene urgencia por acudir a cualquier lugar.
Aquí entra en juego la segunda fase del engaño: después del espectáculo de la protesta, el delincuente simula llamar a su aseguradora y, tras unos segundos de conversación, pasa el teléfono a la víctima para que hable con un supuesto agente. Al otro lado de la línea hay un cómplice que adopta un tono profesional y explica que los trámites entre compañías de distintos países resultan caros y lentos. Añade que la mejor solución es un acuerdo amistoso con pago inmediato para evitar complicaciones administrativas.
Dinero para zanjar el asunto
La cantidad que te exigen varía según la seguridad que muestres ante la escena. Puede rondar los 200 euros en los casos más leves o alcanzar los 1.500 euros o incluso más, si detectan que tienes miedo o estás confuso . Bajo presión, con la amenaza de problemas legales y con la sensación de estar causando un perjuicio grave a otra persona, muchas víctimas aceptan ir a un cajero cercano para sacar el dinero y cerrar el asunto en el acto.
El engaño se apoya en dos elementos clave: la urgencia y la autoridad . Urgencia, porque el estafador dice necesitar salir cuanto antes por un tema de vital importancia, y autoridad por la intervención del falso agente de seguros. Todo está pensado para que la víctima evite reflexionar . Y cuando el dinero cambia de manos, el estafador desaparece y cualquier intento posterior de contacto resulta inútil. Porque, de hecho, puede que las placas de matrícula sean falsas.
Las fuerzas de seguridad llevan meses alertando sobre este método. Recuerdan que en un accidente leve lo correcto es intercambiar datos, rellenar el parte amistoso con calma y contactar con la propia compañía de seguros. Ninguna aseguradora exige jamás pagos en efectivo en plena calle para agilizar trámites. Si te piden dinero, puedes estar 100% seguro de que te están intentando estafar . Como tampoco resulta habitual que un agente gestione un siniestro internacional en cuestión de minutos a través del teléfono .
Ante una situación así, la recomendación es clara: mantén la calma, no pagues en metálico ni saques dinero y llama a tu aseguradora . Si la actitud del otro conductor te genera la menor sospecha o o notas que te presionan de manera excesiva, lo más prudente es avisar a la Policía en el momento en el que el otro conductor habla con el supuesto agente. En caso de que se trate de una estafa, la siguiente escena será la de una detención . Y esta sí será real.



