Audi Q7 45 TDI S line: es diésel, pero sigue teniendo todo el sentido del mundo
El Audi Q7 ha seguido afinando su fórmula tras casi dos décadas en el mercado. Probamos la versión 45 TDI S line, que apuesta por el confort, la autonomía y una buena eficiencia.

El Audi Q7 llegó al mercado en 2007 como el gran SUV de la marca alemana y marcó un punto de inflexión dentro de la gama de los cuatro aros. La segunda generación aterrizó en 2015 con un salto enorme en tecnología y eficiencia, y desde entonces ha ido recibiendo actualizaciones, la más reciente en 2024 , con la que encara la recta final antes de una futura tercera generación prevista para este mismo año. En este contexto, el Q7 se presenta como un producto maduro, afinado y pensado para quien busca un coche grande, cómodo y versátil, con siete plazas 'reales' y sin demasiadas 'complicaciones' electrificadas. Y para el que tampoco se inquieta en pensar que dentro de poco el sustituto de este modelo estará ya listo para tomar el relevo.
Ese planteamiento se traduce en unas dimensiones generosas que condicionan todo lo demás. Con 5,07 metros de largo, 1,97 metros de ancho y una altura de 1,75 metros , el Q7 impone desde el primer vistazo, lo mismo si de repente te aparece en el espejo retrovisor que si te lo encuentras aparcado en mitad de un paseo.
La distancia entre ejes , solo un milímetro por debajo de los tres metros, recuerda que su interior es amplio. Mejor dicho, muy, muy amplio. Por lo demás, el rediseño más reciente introdujo cambios sutiles, como un frontal que ganó protagonismo con una parrilla Singleframe actualizada, nuevas firmas lumínicas en los faros Matrix LED y paragolpes revisados. En acabado S line , el conjunto se tiñe además de un tinte deportivo gracias a detalles como tomas de aire más grandes, aunque sin hacer crecer unas llantas que de serie son de 20 pulgadas, y que solo en opción pueden ascender a 21 o 22 pulgadas. Y respecto a la zaga, presenta un portón con el tamaño ya habitual de generaciones anteriores, que parece abarcar incluso parte de los laterales, además de los pilotos de forma íntegra.
Ese aire sobrio y elegante continúa en el interior, donde el Q7 juega una de sus mejores bazas, que ya hemos mencionado y es su descomunal amplitud . El habitáculo transmite calidad desde el primer contacto, casi diríamos que desde que compruebas la solidez con la que abren las puertas, antes de que la vista y las manos se te vayan hacia materiales que combinan cuero, inserciones metálicas y superficies blandas incluso en zonas menos visibles. En el acabado S line, este que hemos conducido, los asientos deportivos , los detalles en aluminio y el volante específico de nuevo dan ese 'algo más', aunque sin caer en excesos ni perder una pizca de elegancia.
La ergonomía se articula en torno a dos pantallas táctiles centrales , una superior para el sistema multimedia y otra inferior para la climatización . A eso se suma el conocido Virtual Cockpit , completamente configurable y con una resolución excelente (como las otras dos pantallas). El conjunto resulta atractivo y moderno, aunque obliga a desviar la vista en algunos momentos para acertar con los controles.
Ese entorno tecnológico se complementa con unas butacas delanteras acordes al tamaño del coche, que además recogen bien el cuerpo, ofrecen todos los ajustes eléctricos que te esperas y permiten afrontar viajes largos sin fatiga . Detrás, la segunda fila cuenta con tres asientos individuales deslizantes que hacen posible que nuestros acompañantes ajusten el espacio que necesitan para las piernas, además de que permiten un mejor acceso a la tercera fila y hacen posible repartir el espacio entre ocupantes y maletas según nuestras necesidades.
La verdad es que el acceso a la tercera fila se hace con relativa facilidad, gracias al sistema de abatimiento de esta segunda fila y al enorme tamaño de las puertas traseras. Y una vez dentro cabes incluso si tienes una estatura próxima al metro ochenta , aunque con las rodillas más flexionadas de lo normal porque el suelo aquí detrás queda alto; es el inconveniente que tienen todos los 'siete plazas'. Con las tres filas en uso, el maletero ofrece 295 litros , que crecen hasta 780 litros con cinco plazas y superan los 1.900 litros con todas abatidas.
Bajo el capó, el Q7 45 TDI recurre a un bloque diésel V6 de 3,0 litros, con seis cilindros en V , que entrega 231 CV y un par de 500 Nm . Se trata de un motor pensado para mover con soltura el conjunto sin necesidad de recurrir a altas revoluciones, algo que encaja perfectamente con el carácter del coche. Diésel, sí, pero con etiqueta ECO de la DGT gracias a un sistema microhíbrido de 48 voltios que permite recuperar energía en fases de deceleración y asistir al motor térmico en algunas situaciones, además de alimentar los sistemas eléctricos.
El 0 a 100 km/h se completa en 7,1 segundos y la velocidad máxima alcanza los 226 km/h . Son cifras más que razonables en un coche de este tamaño, peso ( 2.055 kg ) y enfoque. Y el consumo oficial se queda en 7,8 l/100 km en ciclo combinado, aunque en uso real, con el coche cargado y circulando a 120 km/h por autovía, el registro se sitúa en torno a 7,5 l/100 km . Una cifra muy coherente que refuerza uno de sus grandes argumentos, la autonomía . Y es que gracias a un depósito de 85 litros , resulta sencillo superar los 1.000 kilómetros entre repostajes.
Ese rendimiento se apoya en una transmisión automática tiptronic de ocho velocidades , suave en su funcionamiento y bien adaptada al carácter del motor. Incluye levas tras el volante para un control manual puntual, aunque su uso no nos parece que termine de encajar con la filosofía de rodador confortable y señorial que rezuma todo el coche. Y todo ello se combina con la tracción total quattro , que añade ese plus de seguridad cuando circulamos por superficies deslizantes o directamente queremos arrastrar algún remolque.
En marcha, el Q7 confirma su vocación viajera. La suspensión filtra con eficacia las irregularidades, pero lo más importante es que mantiene la carrocería bajo control pese a su tamaño. La dirección resulta precisa, quizá más cómoda y suave que fiel a la hora de transmitir la relación entre el asfalto y los neumáticos. Y los frenos ofrecen una potencia acorde al coche, que no pretende que pongamos a prueba los discos en una interminable carretera de montaña.
Ese comportamiento conecta con un equipamiento que en el acabado S line resulta muy completo, además de atractivo a aquellos que disfrutan en general viendo pequeños detalles deportivos por aquí y allá (asientos deportivos con una mezcla de cuero natural y sintético, molduras específicas, pedales de acero...). Incluye faros Matrix LED, climatizador de cuatro zonas , tantos sistemas de seguridad ADAS como se esperan en un coche de su empaque...
Todo ese conjunto tiene un precio en España de 90.920 euros para esta versión 45 TDI S line, una cifra que encaja con su posicionamiento como gran SUV premium pensado para recorrer largas distancias con una comodidad a la que no encontrar reproches, una amplitud descomunal y una eficiencia más que razonable dado su tamaño.



