El litro de la gasolina y del diésel podría bajar a mediados de junio: así quedarían los precios
El desplome del crudo Brent hasta los 95 dólares tras los avances en las negociaciones de paz en Oriente Medio ha abierto la esperanza de un alivio para millones de conductores.

El barril de petróleo Brent ha pegado un frenazo espectacular en los mercados internacionales y ha fijado su cotización justo en la frontera de los 95 dólares , una cifra que nos regala un respiro (no se sabe si duradero o no) tras una racha mala para nuestro bolsillo cada vez que repostamos combustible o compramos cosas que tienen que ser transportadas (es decir, todo). El desplome responde a los avances en las negociaciones de paz en Oriente Medio, que parece que por fin han traído algo de calma a los inversores.
Esta esperanza de que se reabran las rutas marítimas en el Estrecho de Ormuz llega cuando las empresas ya estaban preparadas ralentizando su producción , por lo que la demanda global de petróleo había bajado. Gracias a ello, las refinerías parece que 'respiran' aliviadas ante una generosa oferta de petróleo que empieza a superar con creces los pronósticos más pesimistas.
Ya sabemos que si hay petróleo barato, hay gasolina barata (aunque esto último no llegue de forma instantánea). La cuestión es cuánto tardaremos en notar este bendito descenso en nuestros propios bolsillos, bien por lo que nos ahorramos en la gasolinera o por lo que dejan de subirnos en los supermercados, y en qué precios se quedarán los combustibles.
A día de hoy, el Gobierno mantiene el IVA rebajado al 10% para los combustibles, rebaja que se nota bastante frente al 21% que pagamos de forma habitual. De momento esta ayuda solo estará activa hasta el 30 de junio , pero es cierto que el ejecutivo no ha dicho que entonces la dará por concluida, sino que la revisará , por si fuera necesario continuar con ella. En cualquier caso, lo importante es que gracias a ello los precios actuales son más soportables, con tarifas que se sitúan en torno a 1,51 euros para la gasolina 95, 1,60 euros por la 98 y aproximadamente 1,67 euros para el gasóleo de automoción (no el de vehículos profesionales). Siguen siendo precios altos, pero se distancian de aquellas tarifas de 2 euros/litro que amenazaban con paralizar el transporte por carretera hace unos meses.
Para que este bajonazo del crudo Brent se traduzca en una rebaja efectiva en los surtidores de la gasolinera de tu barrio, deben suceder antes varias cosas. La primera barrera temporal radica en el funcionamiento de los propios contratos, en los que los plazos de entrega se pactan con meses de antelación . El petróleo que hoy día se refina fue comprado hace varias semanas a precios que no habían tenido este bajón. Así que primero hay que agotar esas existencias de petróleo más caro antes de que sea ya el más barato el que llegue a las refinerías.
Más adelante, las refinerías deben transformar este petróleo en combustibles aptos para tu coche o moto, y ello incluye una serie de gastos que son fijos , con independencia de que el precio del petróleo suba o baje.
Cuando ya está el combustible está listo en el surtidor, las gasolineras aplican lo que se llama 'efecto pluma' , algo que a muchos usuarios les resulta exasperante: los precios en los surtidores se elevaron a la velocidad de un cohete cuando el precio del petróleo subió, pero en cambio bajan con la exasperante lentitud de una pluma flotando en el aire cuando el precio del crudo experimenta caídas.
Las grandes petroleras defienden este comportamiento alegando la necesidad de salvaguardar sus márgenes de beneficio ante futuras fluctuaciones adversas del mercado internacional. También justifican la lentitud en la rebaja por los elevados costes de reposición del inventario general de carburantes.
Si esta situación geopolítica se mantiene firme en las próximas semanas (cosa que con Donald Trump en el Gobierno norteamericano no está garantizado), podemos esperar que los precios bajen en las gasolineras en un plazo de entre 10 y 14 días laborales . Es decir, ya para las semanas del 8 o del 15 de junio . Para entonces, se calcula que la gasolina de 95 octanos podría bajar hasta los 1,35 euros/litro en la mayoría de comunidades autónomas, mientras que el diésel experimentaría un ajuste que dejaría su precio en unos 1,38 euros/litro . Eso sí, debemos tener en cuenta que después el Gobierno podría decidir acabar con la rebaja del IVA en los combustibles, lo que de nuevo elevaría su precio.



