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Nunca intentes esquivar los badenes con el coche: los expertos lo desaconsejan por esta razón

Muchos conductores afrontan los badenes esquivándolos con las dos ruedas de un lado del coche. Piensan que así protegen la suspensión, pero nada más lejos de la realidad.

Carlos Espinosa820 palabras

Hay conductores que frenan antes de un badén y lo afrontan de frente. Otros buscan una trayectoria diferente : acercan el coche al borde de la calzada para que solo las ruedas de un lado suban el resalto, mientras las del otro permanecen sobre el asfalto plano. La sensación para estos últimos es la de que el coche se mueve menos, el golpe parece más suave y la suspensión sufre en menor medida. La realidad, sin embargo, va por otro camino. Lo que aparentemente ahorra esfuerzo a un amortiguador termina repartiendo una carga mucho más dañina por buena parte del coche.

La explicación empieza por entender cómo está diseñado un coche. Cuando las dos ruedas de un mismo eje superan un badén al mismo tiempo, la suspensión trabaja de forma prácticamente simétrica . Ambos amortiguadores y ambos muelles absorben el impacto de manera equitativa y el chasis reparte las fuerzas de una forma para la que fue concebido. En cambio, cuando solo una rueda asciende sobre el resalto, todo ese equilibrio desaparece. El chasis del coche se retuerce ligeramente y aparecen tensiones que afectan a numerosos componentes de la suspensión y de la dirección . Y si ese esfuerzo se repite cientos de veces a lo largo de la vida del coche porque es nuestra costumbre superarlos así, al final acaban apareciendo holguras, ruidos y hasta averías .

Los amortiguadores son los primeros en recibir ese trabajo extra. Su misión consiste en controlar el movimiento de la suspensión, aunque hacerlo mientras un lado del coche sube y el otro permanece abajo implica esfuerzos laterales superiores a los habituales. Al final te puedes encontrar con un amortiguador desgastado de forma prematura mientras su contrario se conserva en mejor estado. Y en este sentido lo malo no es que tengamos que sustituirlos de forma prematura (conviene cambiar los dos a la vez y suelen costar entre 350 y 800 euros ), sino que el coche no tenga el mismo comportamiento en curvas hacia un lado o hacia otro, o que se desequilibre ante una frenada de urgencia.

Entre los grandes perjudicados aparecen también los silentblocks , esas piezas de goma y metal que unen distintos elementos de la suspensión y cuya función consiste en absorber vibraciones y permitir pequeños movimientos controlados. Cada torsión del chasis los comprime y los estira de forma desigual. Con el tiempo pueden agrietarse o perder elasticidad. El resultado es, de nuevo, que alguno de ellos puede envejecer de forma prematura , lo que se manifiesta en golpes secos, crujidos o una dirección menos precisa. Sustituirlos puede costar desde 150 euros en los casos más sencillos hasta superar los 600 euros cuando forman parte de brazos completos de suspensión.

Tampoco salen indemnes las copelas de los amortiguadores , que son unas piezas que permiten que el amortiguador se desplace cuando se mueve la dirección. Los esfuerzos repetidos terminan deteriorando sus rodamientos o el propio soporte de goma. Cuando eso ocurre aparecen chasquidos al girar el volante o pequeños golpes al superar irregularidades. La sustitución suele rondar entre 200 y 500 euros , dependiendo del coche que tengamos.

Peligro para la barra estabilizadora

Y seguimos, porque otro componente que trabaja de más cuando un lado del coche sube más que el otro es la barra estabilizadora . Su misión consiste precisamente en limitar el balanceo de la carrocería uniendo las suspensiones de ambos lados. Cada vez que el coche atraviesa un badén con solo dos ruedas sobre el resalto, esa barra soporta una torsión superior a la habitual . Con el paso del tiempo pueden deteriorarse las bieletas o los casquillos que la sujetan. Se trata de averías relativamente económicas, aunque una reparación completa puede situarse entre 120 y 400 euros .

La dirección también puede verse afectada. Cuando una rueda asciende y la otra no, aparecen pequeños esfuerzos sobre las rótulas que, repetidos durante años, aceleran su desgaste. El conductor suele empezar a notarlo porque el volante pierde precisión o aparecen ligeras vibraciones . Sustituir rótulas o terminales suele costar entre 150 y 400 euros , aunque posteriormente resulta imprescindible realizar un alineado , cuyo precio suele oscilar entre 50 y 80 euros .

Ten en cuenta otro detalle, y es que si llevas neumáticos de perfil bajo todas estas torsiones se transmiten con mayor intensidad , porque existe menos capacidad de absorción por parte de las ruedas. En los SUV el recorrido adicional de la suspensión suaviza parte del efecto, aunque el principio mecánico sigue siendo exactamente el mismo.

Los ingenieros de suspensiones llevan años defendiendo una idea sencilla: la mejor forma de superar un badén consiste en reducir la velocidad y permitir que las dos ruedas del mismo eje pasen a la vez sobre el obstáculo. De ese modo las cargas se reparten de la manera prevista durante el diseño del vehículo y todos los componentes trabajan dentro de los esfuerzos para los que fueron concebidos.

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