Royal Enfield Bear 650...¡El buen rollo de los sesenta está de vuelta!
La marca india toma como base su Inteceptor 650 para desarrollar un modelo que invoca una de sus grandes leyendas, la de Eddie Mulder. Parte de los 7.387 euros y nos subimos a ella. No se pierda el vídeo de nuestra toma de contacto con ella.

E ddie Mulder, con solo 16 años, ganaba en el desierto californiano de Mojave en 1960 la famosa y dura Big Bear Run, una carrera en la que a los participantes no se les permitía reconocer el terreno antes, y lo hacía por delante de 765 experimentados moteros subido a una Royal Enfield con el dorsal 249, de ahí el guiño de esta Bear 650 en su lateral.
Su motor es el probado bicilíndrico de 648 cc de la Interceptor con algo más de potencia (47,4 CV ) y algo más de par motor (56,5 Nm a 5.150 rpm), algo que redunda en su comportamiento a bajas vueltas.
Al verla, sobre todo esta versión '249'(que parte de los 7.587 eurosfrente a los 7.387 euros de las de acceso), la Bear 650 no esconde lo que es, una montura robusta y lista para buscar las carreteras más complicadas y reviradas de montaña y, si se da la ocasión, mancharse con el polvo del camino gracias a que su ABS trasero es desconectable.
Con el recto chasis de la familia reforzado, sus dos amortiguadores tienen 115 mm de recorrido, su basculante ha ganado algo de verticalidad para alojar la llanta trasera de 17"(delante es de 19") y delante, todo un acierto, disfruta de una horquilla delantera invertida de Showa (Big Piston) de 43 mm con un recorrido de 130 mm.
Esta permite ahora 'jugar' en los cambios de dirección y entrar de manera fiable en las curvas y aprovechar para disfrutar al más puro estilo británico con sus 1.460 mm entre ejes y 214 kilos de peso: cuerpo hacia afuera y la pierna por dentro si es necesario. Esos giros los afronta bien, como se espera, no es una deportiva, no es una 'naked', ni siquiera es una 'trail', es una variante 'scrambler' y como tal se comporta.
Su patio de recreo son las carreteras secundarias, esas con muchos números en su nomenclatura, rodando con alegría en llano y mirando y sonriendo de reojo casi sin querer las vallas que limitan las fincas a los lados de la carretera. "No soy Steve McQueen", me digo. "No, no lo soy y no quiero saltar por encima de una de ellas como él en la Gran Evasión y abrir gas a fondo colina arriba".
Otra buena elección son los neumáticos, los sorprendentes MRF Nylorex de perfil ancho y carácter mixto que nos dejaron un estupendo sabor de boca en nuestra prueba. Además, la Bear disfruta de una pantalla TFT Tripper Dash, de elegante interfaz y un manejo muy sencillo gracias al 'joystick' de aluminio en la piña izquierda con integración de Google Maps y que es compatible, claro está también, con la 'app' de la marca.



