F 450 GS, BMW entra en la pelea
La marca bávara, con la gran presencia de su R 1300 GS y la buena respuesta del mercado con las F 800 GS y F 900 GS, ya tiene, por fin, una estupenda candidata en el trail de acceso que le plante cara a las exigentes y, sobre todo, accesibles monturas chinas del segmento. Nos hemos subido ella en Lisboa. Parte de los

BMW llevaba demasiado tiempo viendo cómo el segmento de las trail medias se calentaba sin terminar de encontrar su sitio. Mientras las marcas chinas iban ganando terreno a golpe de equipamiento, prestaciones y precios agresivos, la G 310 GS se quedaba en tierra de nadie . Era una BMW, sí, pero no terminaba de transmitir lo que muchos esperan cuando ven esas dos letras: GS. Aquello del 'premium low cost' no cuajó nunca.
La nueva F 450 GS llega precisamente para cambiar eso.
Y lo primero que llama la atención es que no intenta impresionar por tamaño. Al contrario. Acostumbrados a la enorme R 1300 GS o la gran F 900 GS, esta nueva integrante de la familia parece casi una miniatura. Pero basta subirse para entender que BMW ha dado en el clavo. Es estrecha, ligera y muy accesible. Una moto que no intimida al principiante pero que tampoco aburre al motorista con experiencia.
Es casi como la Grogu del universo GS y la comparación tiene sentido. Dentro de ese universo GS es la pequeña de la familia, sí, la que aparentemente llega con menos galones, sí, pero a medida que acumulas kilómetros empiezas a descubrir que esconde bastante más potencial del que sugieren sus dimensiones.
La gran sorpresa está en el motor . Sobre el papel, los 48 CV de su bicilíndrico ( en línea completamente nuevo, de 420 cc, desarrollado por BMW y fabricado por TVS en India) la colocan exactamente donde debe estar una moto para el carnet A 2. Ni más ni menos. Pero las sensaciones cuentan otra historia. Empuja desde abajo con una contundencia impropia de su cilindrada, tiene una zona media especialmente llena y permite rodar relajado o divertido según lo que pida el momento. No transmite esa sensación de estar siempre buscando la marcha adecuada que encontramos en otras motos de acceso.
Además, BMW declara 178 kilos en orden de marcha, una cifra especialmente contenida para una bicilíndrica 'trail' de este tamaño y claramente inferior a muchas rivales directas. Esa ligereza no es casual: combinada con esos 48 CV, deja la relación peso/potencia en 0,272 CV/kg, prácticamente el máximo permitido para el carné A2.
Y luego está la facilidad con la que hace todo.
En carretera cambia de dirección con rapidez, entra como un pincel en las curvas (en modo trail eso sí, no nos volvamos locos) y transmite mucha confianza... Tanta que tiene algo que las mejores motos suelen compartir: te hace sentir mejor piloto de lo que probablemente eres . No exige adaptación ni aprendizaje. Todo resulta intuitivo desde los primeros kilómetros.
La parte ciclo está un escalón por encima de muchos modelos de esta categoría . El bastidor tubular de acero utiliza el motor como elemento estructural y busca combinar robustez, precisión y facilidad de conducción. Las suspensiones KYB (con horquilla invertida de 43 mm y amortiguador trasero progresivo) ofrecen 180 mm de recorrido y, en las versiones superiores, incluso regulación completa.
También convence el apartado de frenos, con pinza Brembo radial de cuatro pistones delante y ABS Pro sensible a la inclinación, algo todavía poco habitual en motos orientadas al A2.
BMW también ha puesto especial atención en la electrónica, nada de concesiones. ABS en curva, control de tracción gestionado por una IMU, modos de conducción y quickshifter . Un equipamiento que hace apenas unos años parecía reservado a motos bastante más caras y potentes.
Pero probablemente el detalle más curioso sea el sistema ERC, disponible de serie en esta versión Trophy . Se trata de un embrague centrífugo que permite arrancar o detenerse sin tocar la maneta y que evita los calados. Sobre el papel puede sonar a solución innecesaria. Hasta que lo pruebas. Entonces descubres que simplifica mucho la conducción sin eliminar sensaciones ni restar control al piloto.
Fuera del asfalto también deja claro cuál es su filosofía ya no pretende ser una enduro disfrazada de trail ni competir en radicalidad con algunas rivales. BMW ha preferido apostar por la accesibilidad. Y seguramente ha acertado. L a F 450 GS se mueve con mucha soltura en pistas, transmite seguridad y permite disfrutar incluso a quienes no acumulan demasiada experiencia en conducción off road.
Esta F 450 GS llega en un momento especialmente delicado para las marcas europeas. Porque las firmas chinas ya no compiten únicamente por precio. También lo hacen por producto. Y algunas de sus trail medias se han convertido en auténticos quebraderos de cabeza para los fabricantes tradicionales.
Por eso la F 450 GS parece mucho más importante de lo que indican sus cifras. No es simplemente una nueva moto para el carnet A2. Es la respuesta de BMW a un mercado que ha cambiado radicalmente en apenas unos años.
¿ Será suficiente para frenar el avance de las marcas asiáticas? Eso lo decidirán los clientes. Lo que sí parece evidente es que BMW ha entendido el mensaje. Y esta vez ha llegado a la batalla con muchas más armas que en el pasado. Porque si la G 310 GS fue un tímido intento de entrar en el segmento, la F 450 GS arroja el guante a todas y cada una de ellas.



