La Monster regresa juguetona al patio de recreo
La marca italiana rediseña por completo su icónico modelo al que dota del motor en V más ligero de la historia de Ducati. Su precio parte de los 13.190 euros.

Hay motos que son modelos. Y luego están las que crean un estilo. La Ducati Monster pertenece claramente al segundo grupo. Cuando apareció en 1992 en el salón Intermot de Colonia cambió las reglas del juego: fuera carenados, fuera artificios. Motor grande, chasis compacto y actitud.
Desde entonces han pasado más de treinta años y varias generaciones, pero la idea sigue siendo la misma. La Monster 2026 mantiene ese espíritu minimalista… aunque por dentro cambian muchas cosas.
Para empezar, es más ligera . La nueva estructura utiliza un monocasco de aluminio muy compacto en el que el motor forma parte de la propia estructura de la moto. Detrás aparece un subchasis mixto de acero y materiales compuestos y un basculante de aluminio de nuevo diseño. Resultado: 175 kilos en orden de marcha sin combustible, una cifra muy interesante para una naked de este nivel.
El motor también estrena arquitectura. Se trata de un bicilíndrico en V de 890 cc que desarrolla 111 CV y 91 Nm de par . Sobre el papel las cifras no parecen radicales, pero lo importante es cómo empuja.
El motor empieza a tirar con ganas desde 3.000 rpm y a partir de 4.000 rpm ya ofrece la mayor parte de su empuje. Traducido al lenguaje de la carretera: sales de las curvas con mucha más facilidad y no necesitas ir jugando continuamente con el cambio.
Además, todo funciona con bastante suavidad. El motor gira redondo incluso a bajo régimen, el embrague es ligero y el conjunto transmite una sensación de facilidad bastante sorprendente para una Ducati con este carácter.
En la parte ciclo, Ducati apuesta por soluciones sencillas pero eficaces. Delante encontramos una horquilla Showa invertida de 43 mm, mientras que detrás trabaja un amortiguador de la misma marca con ajuste de precarga. No hay demasiadas regulaciones, pero el conjunto está bien afinado para el uso real.
Los frenos, firmados por Brembo , montan dos discos delanteros de 320 mm con pinzas radiales , más que suficientes para detener la moto con contundencia. Y por supuesto no falta la electrónica: ABS en curva, control de tracción, anti-wheelie y varios modos de conducción que adaptan el carácter de la moto.
La ergonomía también se ha trabajado bastante. El asiento se sitúa a 815 mm del suelo y la moto es muy estrecha en la zona central, lo que facilita llegar bien al suelo. Además, Ducati ofrece opciones para bajarla hasta 775 mm, algo que agradecerán muchos usuarios.
Una vez en marcha, la Monster se siente exactamente como uno espera: ligera, rápida de reacciones y muy divertida cuando llegan las curvas. Cambia de dirección con facilidad y transmite bastante confianza cuando se inclina.
Eso sí, hay un pequeño cambio de personalidad . Esta Monster es más suave y refinada que algunas generaciones anteriores. Sigue corriendo —y bastante—, pero lo hace con más equilibrio y menos mala leche.
En resumen : una Monster más fácil, más equilibrada y probablemente más utilizable que nunca… aunque todavía capaz de sacarte una sonrisa cuando la carretera se retuerce.
Pero las motos se entienden mejor en movimiento que en papel. Si quieres verla rodar y escuchar nuestras impresiones completas, dale al 'play' en el vídeo.



