Ir al contenido
jomperrAgregador de noticias deportivas
← Coches y Motos · Trafico

Esta ciudad española declara 'la guerra' a los patinetes eléctricos

No ha cerrado todas sus calles a estos vehículos, pero sí muchas con gran afluencia comercial.

Carlos Espinosa775 palabras

El patinete eléctrico acaba de perder una batalla, ahora que una importante ciudad ha decidido cerrar buena parte de su centro histórico a los Vehículos de Movilidad Personal (VMP), entre los que se encuentran los patinetes eléctricos, y coloca sobre el asfalto un mensaje cada vez más extendido en España: en algunas ciudades empiezan a cansarse del caos que generan.

Según informa Europa Press, Gijón prohibirá desde el 1 de junio la circulación de patinetes eléctricos. No en toda la ciudad, pero sí en una amplia zona del centro urbano . La medida afectará no solo a calles peatonales , sino también a un buen número de ellas con bastante afluencia comercial (desde Capuchinos hasta la plaza del Carmen, pasando por Uría, Menéndez Valdés, San Bernardo o Munuza).

Hasta hace apenas unos años el patinete eléctrico simbolizaba modernidad, movilidad limpia y libertad urbana. Hoy, en cambio, muchos ayuntamientos lo observan como un problema de convivencia, seguridad y saturación peatonal. Por eso Gijón ha decidido mover ficha y convertir su centro en una especie de zona roja para los VMP.

La decisión municipal llega después de meses de debate sobre accidentes, circulación temeraria y conflictos continuos con peatones. El Ayuntamiento asturiano instalará señalización específica para impedir la entrada de estos vehículos en numerosas calles del casco urbano, dibujando un perímetro enorme que prácticamente expulsa a los patinetes del corazón de la ciudad.

Durante años, los patinetes eléctricos crecieron en España con una regulación difusa y una sensación de terreno libre . Las calles comenzaron a llenarse de usuarios zigzagueando entre peatones, bicicletas, terrazas y coches. El problema apareció cuando las ciudades descubrieron que el espacio urbano ya estaba demasiado tensionado como para añadir otro actor circulando a toda velocidad.

Barcelona fue una de las primeras grandes capitales en endurecer las reglas del juego. El Ayuntamiento catalán elevó sanciones, endureció controles y blindó las aceras frente a los VMP. Circular por espacios peatonales puede salir allí muy caro y el casco pasó a convertirse en una exigencia ineludible. De hecho, la ciudad condal lleva años intentando 'domesticar' una jungla urbana donde peatones y patinetes chocaban a diario.

Madrid también emprendió su propia cruzada. El consistorio vetó la circulación por aceras y zonas peatonales , restringió accesos en determinadas vías y protagonizó una auténtica guerra administrativa con las empresas de alquiler . La capital llegó incluso a retirar autorizaciones a varias operadoras en medio de un clima de creciente presión política y ciudadana.

Valencia ha ido todavía más allá en algunos aspectos relacionados con la seguridad. Los incendios provocados por baterías defectuosas encendieron todas las alarmas y el Ayuntamiento terminó prohibiendo la carga de patinetes eléctricos en dependencias municipales .

En Sevilla , las restricciones también se endurecen a velocidad de crucero. El casco obligatorio, las limitaciones técnicas y las sanciones crecientes forman parte de un nuevo escenario donde los ayuntamientos intentan recuperar el control de unas calles convertidas durante años en territorio casi sin normas.

La presión institucional también se alimenta de las cifras de accidentalidad . Los servicios de urgencias llevan tiempo alertando sobre el aumento de traumatismos relacionados con los patinetes eléctricos. Golpes craneales, fracturas y atropellos forman parte de una estadística que dejó de parecer anecdótica hace tiempo. El problema se agrava además por la convivencia imposible en muchas calles estrechas, donde peatones y patinetes compiten por el mismo espacio.

En paralelo, la Dirección General de Tráfico ha endurecido el marco estatal. Los patinetes tienen vetado el acceso a aceras, túneles urbanos, travesías, carreteras interurbanas, autovías y autopistas . También existen límites de velocidad y nuevas exigencias técnicas que transforman completamente el escenario de hace apenas cuatro o cinco años.

La nueva regulación dibuja un futuro bastante distinto para estos vehículos. Desde 2024, los modelos comercializados deben contar con certificado oficial y ficha técnica homologada . A partir de 2027 , únicamente podrán circular los vehículos adaptados a la normativa vigente. El patinete eléctrico entra así en una etapa mucho más controlada, más cercana a la lógica del automóvil que a la filosofía improvisada con la que desembarcó en las ciudades españolas.

Hay quienes consideran que los ayuntamientos y la DGT están demonizando una alternativa de movilidad sostenible que ayudó a reducir trayectos en coche . Otros ven en las restricciones una reacción inevitable después de años de permisividad y ausencia de control .

En ciudades turísticas el conflicto alcanza además otra dimensión. Los peatones denuncian carreras entre terrazas, circulación agresiva y ocupación desordenada del espacio público. Comerciantes y asociaciones vecinales llevan tiempo exigiendo medidas más duras . Los ayuntamientos, presionados desde todos los frentes, empiezan a responder con decisiones cada vez más radicales.

Coches y motosCochesTráficoMultas DGTPere Navarroespañolaprohíbeabre

Ver fuente original de la noticia

Más de Coches y Motos · Trafico