La DGT instala 5 nuevos radares e intensifica los controles de velocidad hasta el 9 de agosto
La operación coincide con uno de los momentos de mayor tráfico del verano. La Guardia Civil reforzará la vigilancia mientras entran en servicio cinco nuevos radares.

Quien tenga previsto recorrer las carreteras españolas durante esta primera semana de agosto encontrará un motivo menos para las prisas. La DGT ha puesto en marcha una campaña especial de vigilancia de la velocidad que permanecerá activa hasta el próximo 9 de agosto , justo en uno de los periodos con mayor volumen de desplazamientos del verano. El objetivo pasa por reducir uno de los factores que más peso sigue teniendo en los siniestros mortales registrados en carretera.
La campaña forma parte de una actuación coordinada a nivel europeo impulsada por la red RoadPol y, en España, cuenta con la participación de los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil junto a las policías autonómicas y locales que decidan sumarse. Hasta el 9 de agosto aumentarán los controle s en carreteras convencionales, autopistas, autovías y también en vías urbanas, con especial atención a los tramos donde la velocidad suele estar detrás de un mayor número de accidentes .
El refuerzo de la vigilancia llega acompañado de una novedad importante. Coincidiendo con el inicio de la campaña, la DGT incorpora cinco nuevos radares de velocidad repartidos entre las provincias de Albacete, Segovia y Soria . Se trata de un radar fijo y dos radares de tramo que funcionan en ambos sentidos de circulación. Todos estarán perfectamente señalizados y aparecerán reflejados tanto en la página web del organismo como en los principales servicios de navegación.
Eso sí, los nuevos dispositivos arrancarán con un margen de adaptación para los conductores. Durante su primer mes de funcionamiento enviarán únicamente una notificación informativa a quienes superen el límite permitido. Una vez concluido ese periodo, los excesos de velocidad comenzarán a traducirse en las correspondientes multas.
El tercer factor más peligroso
La preocupación de Tráfico encuentra respaldo en las cifras. La velocidad inadecuada estuvo presente en 307 siniestros mortales registrados durante 2024, lo que representa el 22% del total y la convierte en el tercer factor concurrente más habitual en los accidentes con víctimas mortales. La Estrategia Española de Seguridad Vial 2030 sitúa precisamente el control de la velocidad como una de sus actuaciones prioritarias dentro de la política de tolerancia cero frente a las conductas de mayor riesgo al volante.
Según recuerda la DGT, circular más rápido reduce el tiempo disponible para reaccionar, aumenta la distancia necesaria para detener el vehículo y multiplica la gravedad de las lesiones cuando el accidente llega a producirse. El Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte calcula que reducir apenas un kilómetro por hora la velocidad media evitaría más de 2.200 fallecimientos al año en las carreteras de la Unión Europea. En sentido contrario, un incremento de 10 km/h eleva un 220% el riesgo de sufrir un siniestro mortal .
Los peatones figuran entre los usuarios más expuestos. A 30 km/h el riesgo de fallecimiento tras un atropello ronda el 5% , mientras que a partir de 80 km/h las posibilidades de sobrevivir resultan prácticamente inexistentes . Pese a ello, la propia DGT señala que cerca del 60% de los conductores españoles admite circular deliberadamente por encima de los límites en carreteras convencionales. En autopistas y autovías el porcentaje supera igualmente el 60% , mientras que casi la mitad reconoce hacerlo en vías urbanas .
La campaña también sirve para recordar que los límites de velocidad representan el máximo autorizado, aunque cada conductor debe adaptar la marcha a las condiciones de la vía, el tráfico, la meteorología o la visibilidad. Superarlos puede acarrear multas de entre 100 y 600 euros , además de la pérdida de hasta seis puntos del permiso de conducir. En los casos más graves, cuando se exceden en 60 km/h los límites urbanos o en 80 km/h los interurbanos, la conducta puede llegar a constituir un delito contra la seguridad vial con penas de prisión, multa o trabajos en beneficio de la comunidad, junto con la retirada del derecho a conducir.




