'Día Sin Coches': por qué hay los mismos atascos de siempre y cómo mejoraría nuestra salud un apagado general de motores
Las ciudades celebran este 22 de septiembre el Día Mundial Sin Coches para concienciarnos sobre cómo mejoraría nuestra vida si pudiéramos prescindir de nuestro vehículo

Hoy, el despertador ha sonado hoy a la hora habitual, algunos hemos tomado un desayuno rápido y la mayoría nos hemos metido en el coche para comprobar, a decir verdad sin sorpresa, que el atasco es el mismo de todos los días. Esto nos ha sucedido en el Día Mundial Sin Coches , una fecha de la que hemos venido oyendo hace días, tal vez sin pararnos a prestarle mucha atención. La cuestión es: si los ayuntamientos se adhieren a esta iniciativa abanderando el 'mensaje del cambio', ¿ por qué los atascos son iguales a los de cualquier otro día laborable?
La respuesta está en la diferencia entre una jornada de concienciación simbólica y una restricción real del tráfico . Las campañas de este tipo apelan a la voluntad individual , que está muy bien pero a menudo choca contra la logística diaria de millones de trabajadores. Los que residen en la periferia carecen a menudo de un servicio de tren o autobús con la frecuencia adecuada para llegar a tiempo a su puesto de trabajo, y así, el coche o la moto es la única alternativa viable para cumplir con los horarios sin tener que pegarse un madrugón salvaje. Así que los medios de comunicación seguimos hablando de las campañas de los ayuntamientos, pero es posible que el tráfico solo descienda una cifra testimonial próxima al 2% durante la hora punta.
Pero no hay que demonizar una iniciativa cuyo valor radica en abrir el debate sobre el espacio público y el medio ambiente saludable . De hecho, si de verdad los conductores dejáramos durante un día aparcado nuestro coche o moto y nos moviéramos en transporte público, en bici o a pie, la circulación de una gran urbe vería reducida en un 70% los niveles de dióxido de nitrógeno en la atmósfera local, además de que la caída de partículas en suspensión responsables de patologías respiratorias graves experimentaría una caída cercana al 45% . Y si esto se convirtiera en una costumbre y hubiera una jornada real sin coches al mes, nos evitaríamos picos de contaminación que disparan un 15% los ingresos de urgencia por crisis asmáticas y episodios cardiovasculares .
La otra mejora sería sonora. En una ciudad, el 80% del ruido viene del tráfico . En una jornada habitual, las avenidas principales superan los 68 decibelios de media , y un día sin motores devolvería el entorno sonoro a niveles inferiores a los 50 decibelios , la barrera que la Organización Mundial de la Salud señala para garantizar el bienestar cerebral y reducir la liberación de cortisol , la hormona del estrés.
A nivel de espacio y convivencia, la pausa del motor transforma la dinámica social. El espacio ocupado por el coche en las ciudades supera el 60% de la superficie asfaltada entre carriles de marcha y plazas de aparcamiento. Está claro que si los coches no se mueven seguirán ocupando las zonas de aparcamiento, pero no recuperar las zonas de paso de forma temporal y simbólica fomenta la actividad física e incentiva el uso de vías ciclistas, que ganan seguridad al reducirse la presencia de vehículos pesados.
La Ciclovía , en Bogotá , surgió ya en 1974 como forma de reservar para ciclistas y peatones lo que el resto de días es para vehículos a motor. En la actualidad cierra más de 120 kilómetros de avenidas y calles y se celebra domingos y festivos. México DF cierra su larguísimo Paseo de la Reforma y otras calles dejando para peatones y ciclistas un circuito de más de 60 km todos los domingos de 8h a 14h. París, con su iniciativa Paris Respire , peatonaliza distintas avenidas el primer domingo de cada mes, e incluso Nueva York cierra varios sábados de verano la intersección Park Avenue y el Puente de Brooklyn para actividades recreativas. Aquí en España, Pasea Madrid cierra el tráfico a motor en el Paseo del Prado todos los domingos por la mañana, algo parecido a lo que pasa en Barcelona con Obrim Carrers en alguna de sus calles principales. Y también Bilbao y Sevilla han desarrollado iniciativas similares algunos fines de semana.
En este contexto, el Día Mundial Sin Coches no fracasa por registrar atascos; cumple su cometido porque en realidad es un recordatorio anual sobre ciudad que podríamos llegar a tener si todos actuáramos en consecuencia. Pero, claro, esto también abre el debate sobre el transporte público , la necesidad de multiplicar los aparcamientos disuasorios y diseñar planes urbanísticos donde la movilidad sostenible deje de ser una recomendación voluntaria para convertirse en una alternativa cómoda para todo el mundo.



