Topuria desvela sus planes de futuro: "No quiero volver para borrar una derrota"
'El Matador' ha hablado sobre su intención de regresar más fuerte en un ensayo publicado en sus redes sociales tras su derrota en el UFC Casa Blanca

El pasado 14 de junio, Ilia Topuria vivió el momento más duro de su carrera en el UFC Casa Blanca tras ser finalizado por Justin Gaetje. Más allá de un comunicado en sus redes el día posterior, 'El Matador' desapareció del foco mediático , hasta ayer. El peleador hispanogeorgiano subió un vídeo este viernes dedicado a su hijo Hugo hablando de su derrota, y en el día de hoy ha subido un ensayo donde habla de diversos temas que rodean su figura y deja caer sus planes a futuro.
Ilia tiene varias cartas sobre la mesa. Lo ideal sería una revancha contra Justin Gaethje, pero el peleador estadounidense dice que Topuria no hizo lo suficiente en su combate para merecerlo. Otra opción es un supercombate contra Paddy Pimblett para ver quién es el siguiente retador al título, o incluso una pelea con Arman Tsarukyan. A pesar de no dar nombres concretos, lo que si ha afirmado Topuria es que está mas motivado que nunca para regresar por todo lo alto.
No quiero volver para borrar una derrota. No puedo borrarla y tampoco deseo hacerlo: forma parte de mí. Quiero regresar porque aún deseo descubrir hasta dónde puedo llegar, porque todavía tengo fuego, porque sigo amando el camino y porque ahora vuelvo con algo que antes no poseía: la experiencia de haber caído. Quiero que, cuando alguien me vea regresar, comprenda algo que no tiene que ver únicamente con las artes marciales: puedes caer en un bache, pero un bache no es una tumba. Tu último resultado no define quién eres.
Puedes perder un combate o un negocio; puedes equivocarte, fracasar mientras intentas construir algo que amas o atravesar una época en la que ni siquiera reconoces a la persona del espejo. Pero, mientras conserves la capacidad de decidir qué haces después, la historia no ha terminado. Si tuviera delante a un chico de dieciocho años que acaba de fracasar en aquello que más quería, no le diría que es un perdedor. Le diría justo lo contrario: «Lo estás intentando. Ya haces algo que muchísimas personas nunca se atreverán a hacer. Ahora aprende, mira tus errores, hazte las preguntas incómodas, mejora y vuelve a intentarlo».
No quiero que nadie vea en mí a un hombre que nunca cae, porque sería mentira. Quiero que vean a un hombre al que pueden tirar al suelo y que continúa tomando una decisión: levantarse. No sé cómo será mi próxima pelea y no puedo prometer ningún resultado. Sí puedo prometer algo que depende exclusivamente de mí: no me van a ver dejar de intentarlo.
Para terminar el ensayo, Topuria ha escrito un epílogo donde deja una última reflexión , y donde insiste en el hecho de que esta derrota le ha hecho más fuerte, ya que hasta el momento no sabía lo que se sentía al perder en MMA. Ahora que lo sabe, no solo no se ha venido abajo, sino que tiene más hambre que el tipo que se subió al octágono el pasado 14 de junio en el evento más importante de la historia de la UFC.
Cuando era niño pensaba que «ser alguien» significaba conseguir cosas. Después creí que significaba ganar. Más tarde llegaron los cinturones, el reconocimiento y muchas de aquellas cosas que ese niño había imaginado. Hoy lo veo de otra manera. Algún día no habrá combates ni cinturones; algún día las luces se apagarán. Entonces quedará una pregunta mucho más importante: ¿quién fui mientras todo aquello ocurría?
No puedo controlar por completo cómo me recordará la gente, ni quiero vivir intentando dominar lo que los demás piensan de mí. Las personas cambiamos: yo no soy exactamente el mismo hombre que era hace dos meses y espero no ser, dentro de diez años, exactamente el que soy hoy. Quiero seguir aprendiendo, sorprendiéndome y creciendo.
Pero hay algo que sí quiero conservar. Cuando me mire al espejo, quiero respetar al hombre que veo; saber que fui buen hijo, buen padre, buen hermano y amigo; que cuidé de los míos y tuve valores; que, cuando sentí miedo, avancé; cuando gané, agradecí; cuando perdí, aprendí; y, cuando la vida me tiró al suelo, nunca permití que el suelo decidiera dónde terminaba mi historia.
Después de todo lo vivido, he entendido algo: pueden quitarte una victoria o un cinturón; pueden cambiar un resultado, la opinión de la gente y prácticamente todo. Pero hay una victoria que nadie puede arrebatarte: el carácter. He estado abajo, me he mirado al espejo y sigo aquí: con más experiencia, más claridad, más fuego y la misma decisión que aquel niño tomó muchos años atrás. Seguir adelante.





