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Aragón Sur: cuando la montaña es un espacio sin barreras para niños con discapacidad

Más de mil participantes en la XXIII edición de esta prueba en Teruel organizada por el Grupo Alpino Javalambre (GAJ)

Redacción MARCA1440 palabras

La XXIII edición de la carrera de montaña y marcha senderista volvió a demostrar que el deporte no entiende de barreras. Esta vez la prueba se superó reuniendo a cerca de 1.100 participantes en Fuente Cerrada (Teruel), con protagonismo para niños con discapacidad que disfrutaron de la montaña en sillas adaptadas Joëlette y para corredores con discapacidad visual que dieron un significado especial a una jornada en la que la naturaleza, el compañerismo y la superación personal fueron los grandes protagonistas.

La edad no fue tampoco un elemento excluyente, logrando la plena integración de participantes en un abanico de edad comprendido entre los 4 y 80 años.

La lluvia, el frío y el barro no pudieron frenar el espíritu deportivo e inclusivo de la esta edición de Aragón Sur. La prueba, organizada por el Grupo Alpino Javalambre (GAJ), volvió a convertir la zona recreativa de Fuente Cerrada, a pocos kilómetros de Teruel, en un punto de encuentro para participantes unidos por la pasión por la montaña.

La jornada contó con cuatro modalidades: recorridos de 22 kilómetros y 900 metros de desnivel positivo; 17 kilómetros y 450 metros; 10 kilómetros y 200 metros, y el Mini Trail Inclusivo. Todas las pruebas pudieron realizarse andando o corriendo, con atractivos recorridos nuevos durante esta edición donde las sendas entre pinares fueron la nota dominante.

Óscar Martín Rucio, corredor y jefe del equipo de Martina Es Mi Ángel, fue el encargado de diseñar y marcar estos itinerarios, adaptándolos con acierto para que pudieran disfrutarlos todos los participantes. Un trabajo que supo conjugar accesibilidad, belleza paisajística seleccionando sendas y entornos naturales de gran atractivo. Pero a pesar de ello, con cierta dificultad por la presencia de agua y barro; poniendo a prueba la pericia a la par que haciendo las delicias de los atletas.

Niños que descubren la montaña sin barreras

Uno de los aspectos más emocionantes de esta jornada fue la participación de niños con discapacidad que por primera vez salían a participar en una carrera de este tipo por la montaña gracias a las sillas adaptadas Joëlette y a los equipos de voluntarios de todos los clubes deportivos de la ciudad de Teruel.

Detrás de cada silla hay un equipo de personas que aporta su esfuerzo, coordinación y compromiso para superar las dificultades del terreno. Pero reducir esta experiencia al trabajo físico de quienes empujan o acompañan sería quedarse en la superficie. Lo verdaderamente importante es lo que sucede durante el trayecto: las miradas cómplices, las sonrisas, los ánimos compartidos y la satisfacción de alcanzar juntos cada pequeño objetivo.

El deporte inclusivo no consiste únicamente en estar presente, sino en participar, disfrutar y sentirse parte de la prueba. Cada silla adaptada representó una oportunidad para descubrir nuevos paisajes, compartir emociones y abrir caminos hacia una montaña más accesible.

La presencia de estos niños recordó que el deporte también puede ser una poderosa herramienta para construir vínculos, derribar prejuicios y transformar la manera en que entendemos las capacidades de las personas . Porque, cuando se eliminan las barreras que impiden participar, aparecen posibilidades que antes parecían inalcanzables.

Gorka, un joven de 17 años vinculado a la asociación ADATHE, participa en carreras de montaña empujando sillas adaptadas junto a sus hermanos y enseña a otros clubes a manejarlas, asegura que compartir la montaña con sus hermanos y otros niños es una experiencia increíble, pero hacerlo en la carrera Aragón Sur tiene un significado muy especial.

Alberto Villarroya, impulsor de esta iniciativa de inclusión en la Aragón Sur y uno de los organizadores de la prueba, destaca emocionado que la mayor recompensa es "ver esas sonrisas llegar a la meta y recibir el abrazo y el agradecimiento de personas que ni siquiera conoces". Para él, esos momentos demuestran que todo el esfuerzo ha merecido la pena. Además, recuerda con orgullo que su propia madre ha sido una de las participantes de más edad en una de las marchas senderistas.

Alberto Villalba: correr para sentir el mundo

Otra de las grandes historias de esta edición fue la participación de Alberto Villalba, un corredor ciego que representa en Teruel un ejemplo de vitalidad, y capacidad de superación personal . Privado de visión, además de parte de sus extremidades superiores, pero lleno de pasión por el reto que representa correr por la montaña.

Alberto completó el exigente recorrido de 17 kilómetros acompañado y arropado por sus dos guías y ayudado por un sistema de barras direccionales en cada lateral, que le permitió orientarse y avanzar con seguridad por la montaña.

Correr por senderos, atravesar barrancos y desenvolverse en un terreno embarrado supone un desafío para cualquier deportista. Hacerlo sin visión requiere, además, confianza, comunicación constante y una estrecha coordinación con las personas que acompañan al corredor. Cada cambio en el terreno, cada curva y cada obstáculo exigen atención y entendimiento mutuo.

Sin embargo, Alberto no se acerca a la montaña únicamente como un reto que debe superar. Para él, correr también es una forma de experimentar el entorno, de conectar con la naturaleza y de disfrutar de sensaciones que van más allá de lo que habitualmente entendemos por ver un paisaje.

En sus propias palabras : "La sensación del viento en el cuerpo, percibir los árboles y sentir las pisadas es fantástico; además de la enorme felicidad que representa realizar la actividad con mis guías, que son también mis compañeros y amigos".

Sus palabras resumen el sentido más profundo del deporte inclusivo: descubrir que existen muchas maneras de sentir, experimentar y disfrutar de la naturaleza. La visión no es la única puerta de entrada al paisaje. El viento, los sonidos, las pisadas, las texturas del terreno y la confianza en quienes acompañan permiten construir una experiencia plena, en la que la montaña se descubre a través de todos los sentidos.

La participación de Alberto también pone de manifiesto la importancia de los apoyos y de la colaboración. La autonomía deportiva no siempre significa hacerlo todo sin ayuda ; en ocasiones, significa contar con los medios y las personas adecuadas para poder decidir, participar y disfrutar de una actividad en condiciones de seguridad y dignidad.

Aragon Sur también tuvo el enorme privilegio de contar con el viejo conocido y atleta zaragozano Juan Navas de 66 años, con discapacidad visual, que completó el recorrido de 10 kilómetros a buen ritmo con la ayuda de sus dos guías y una única barra direccional.

Deporte inclusivo: experiencia que trasciende lo deportivo

Las sillas adaptadas y las barras direccionales para corredores ciegos son mucho más que recursos técnicos . Se otorga a las personas, que de otro modo no podrían, la posibilidad de acercarse a la naturaleza y permiten que personas que encuentran barreras en el acceso al medio natural puedan vivir experiencias que, de otro modo, resultarían difíciles o imposibles.

Pero ningún dispositivo funciona por sí solo. La inclusión requiere personas dispuestas a colaborar, organizaciones que contemplen diferentes necesidades y una sociedad que entienda que el acceso al deporte y a la naturaleza debe ser una posibilidad real para todos.

El esfuerzo de los acompañantes y guías encuentra su recompensa en la experiencia compartida. Hay una satisfacción especial en contribuir a que otra persona alcance un objetivo , descubra un paisaje o viva una aventura que desea experimentar. Y esa satisfacción no es únicamente emocional: nace de la relación que se establece entre quienes participan, de la confianza que se construye y de la certeza de que el esfuerzo común tiene un sentido.

Luis Najes , uno de los voluntarios que corre con silla, comenta: "Sentir la alegría y la sonrisa de la persona porteada o guiada es algo inenarrable, mágico, un viaje a lo más profundo de lo humano. En torno al equipo se crea un aura que envuelve al mismo, experimentando una sanación emocional, espiritual y mental”.

Dice la física que la energía no se crea ni se destruye, únicamente se transforma. Con el deporte inclusivo, el esfuerzo muscular no solo se transforma en movimiento, se transforma en pura alegría, en una auténtica celebración de la vida . Es una experiencia integral que transciende mucho más allá de lo deportivo, dejando huella en lo más profundo de nuestra alma.

Promover el deporte inclusivo revierte, a todos los niveles, en bienestar físico y emocional. Acceder al deporte, la montaña y la naturaleza es un derecho de TODAS las personas, con y sin diversidad funcional, siendo nuestro deber como sociedad promover y acompañar en esta tarea tan necesaria y gratificante. Nos sobra energía, piernas y brazos; redoblemos esfuerzos para convertirlos en inclusión, experiencias y sonrisas.

Porque la montaña es de todos, y la verdadera meta consiste en que todos podamos llegar a ella.

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