Juancar Gimeno, 20 horas corriendo entre volcanes: "Si se va, se hace"
El aventurero español superó un nuevo desafío, recorriendo casi 140 kilómetros para ascender en Hawái el Mauna Loa y el Mauna Kea, ambos por encima de los 4.000 metros

"Esta vez apenas se lo había contado a mi familia. Quería encontrarme a mí mismo y centrarme en trabajar, porque los meses después de la Patagonia fueron los peores de mi vida en cuanto a entrenamiento y desmotivación . Me costaba correr y sufría una especie de bloqueo mental... pero había surgido lo de Hawái". Juancar Gimeno atiende la llamada de MARCA desde Calamocha, su pueblo, elegido este año Mantenedor de las fiestas patronales que comienzan este mismo jueves. Por unanimidad, además, con lo que eso supone en la España polarizada de hoy.
La determinación nunca falla: da igual lo que se ponga por delante
La misma España cuyo triunfo en el Mundial de fútbol festejó en, doce horas de diferencia lo explican, una mañana hawaiana: "Durante el partido se juntaron varios americanos y luego llegó una pareja española". Porque el gol de Ferran se festejó el 19 de julio, porque el nuevo desafío de Gimeno, ése que apenas había tenido recorrido mediático, se desarrolló entre el 16 y el 17 . Fueron 20 horas y 17 minutos, concretamente, las que contemplaron sus ascensiones sucesivas a los volcanes Mauna Loa (4.169 metros, activo) y Mauna Kea (4.207 metros, durmiente) desde la localidad de Hilo (al nivel del mar), para un total de 138 kilómetros con 6.400 metros de desnivel positivo.
"Existía esa incomodidad de correr con pendiente, me atrevería a decir que la más larga del mundo. La ascensión era continua durante unos 80 kilómetros, hasta llegar al primer volcán, con un pequeño descanso posterior y otro ascenso para terminar", desarrolla el aventurero español después de añadir un nuevo éxito a una lista personal de retos en la que ya constaban los 500 kilómetros por el Ártico (carrera que ganó), los cinco ascensos seguidos al Monte Fuji en Japón o los 1.300 kilómetros en solitario por la Patagonia, entre El Chaltén y Ushuaia . "El siguiente desafío pasará probablemente por Estados Unidos y será antes de que acabe este año, porque para 2027 lo voy a tener difícil: me he metido en la organización de un 'ultratrail' por la provincia de Teruel".
El próximo desafío pasará por Estados Unidos y será antes de que acabe este año
Juancar no para, en fin, "estoy volviendo a entrenar ahora", después de un periplo que lo hizo feliz por el récord, "había personas que habían subido a un volcán desde Hilo, pero no a los dos", pero también, y sobre todo, por "haber recuperado la chispa". Porque físicamente estaba bien, pero no encontraba la motivación necesaria. "En la sombra hay meses luchando con mi mente, pero la determinación nunca falla: si se va, se hace. Da igual lo que se ponga por delante", explica rememorando las pistas de asfalto, los caminos de tierra y por supuesto las rocas volcánicas que tuvo que superar en esos "más de tres maratones" que corrió en menos de un día .
La naturaleza puso también de su parte. "Cuando llegué a la Big Island comprobé que en todas las teles aparecía un volcán y me dijeron que iba a entrar en erupción esa misma semana o la siguiente". Era el Kilauea. "Efectivamente, lo hizo horas antes de que yo empezara a correr y Connor Trimble aprovechó para captar unas imágenes espectaculares. Parece que son de IA... pero no. Sientes el calor, cinco o seis grados más, y los gases no son lo más saludable, pero había distancia suficiente".
Al llegar sentí mucho frío, porque estaba débil, pero tenía todo el cielo para mí
Una vez en marcha, la única compañía con la que contó Gimeno fue precisamente y por intervalos la del fotógrafo. " Otra dificultad de hacerlo en autosuficiencia fue la de cargar con casi cinco litros de agua, tres en la 'camel back', 700 centilitros en la cintura y otros 700 a cada lado ". En cuanto al alimento tiró de paquete liofilizado, un clásico para él, así como de geles. "Empecé a las doce de la noche de allí, así que me había ido a descansar sobre las seis de la tarde. Ese trastoque horario fue una de las dificultades añadidas. "¿Que sentí cuando llegué? Mucho frío, porque además estaba débil ya, pero aquella cumbre es un lugar increíble, con todo el cielo para ti y nada de contaminación lumínica. Luego al coche, a la ducha... y a descansar". Se sentía pequeño, pero había hecho algo grande. Otra vez él y hasta la próxima.



